Sensibles y de bajo perfil: la nueva masculinidad llegó al prime time

Sensibles y de bajo perfil: la nueva masculinidad llegó al prime time

De los músculos de Luciano Castro al aire de dandi latino de Juan Minujín, cuáles son las claves del estereotipo de la nueva masculinidad se consagra en el prime time televisivo.

Juan Minujín y Luciano Castro pertenecen a distintas camadas de actores pero coinciden en representar el estereotipo de “la nueva masculinidad” en la industria del entretenimiento local. La prueba más reciente son sus roles protagónicos en 100 días para enamorarse, la telenovela de Telefé que llegó para refrescar la noche de la pantalla chica, junto a sus coequipers Carla Peterson y Nancy Dupláa.

Luciano Castro es el arquetipo del morocho argentino que enamora a la platea desde los ‘90, cuando debutó como carilindo y cantante en Jugate conmigo, el programa de y para adolescentes comandado por Cris Morena. Por entonces, suyo era el tema Bella, con una voz ‘prestada’ que delataba un plan a lo Milli Vanilli. Luciano, así, a secas, era el pelilargo de cola de caballo y chaqueta de cuero que alentaba las promesas de amor gritadas desde la tribuna teen. Él respondía con miradas y sonrisas tímidas que, con el tiempo y el paso por el gimnasio, colmó de sustancia. Siguió en Chiquititas y un sinfín de tiras de la más reciente época dorada de la televisión argentina, cuando a cualquier hora había ficciones nacionales.

El momento de protagonizar le llegó con el recambio generacional que coincidió con el nuevo siglo. Empezó en El tiempo no para, junto a un reparto de estrellas de su era: Dolores Fonzi, Walter Quiroz, Julieta Ortega, Antonio Birabent, Valentina Bassi, Federico Amador y Gonzalo Valenzuela. Siguió con LaLola y Amanda O, la primera novela realizada para ser consumida por Internet, lanzada 10 años atrás. Aunque se lo identifique como parte de la factoría Pol-Ka, la productora fundada por Adrián Suar, Luciano Castro hizo ficción en todos los canales: en 2017 fue uno de los protagonistas de Las Estrellas, por Canal 13; y este año se destaca en 100 días para enamorarse, por Telefé, donde compone a Diego, un alma libre que tuvo una historia de amor con Antonia (Nancy Dupláa) y desde los primeros episodios se entera que es el papá de Juani (Maite Lanata), una adolescente de 18 años. Así, una de las historias centrales del ya gran éxito del prime time se aleja de la trama- culebrón y suaviza la oda al amor eterno. Su don de galán permanece tan intacto como equilibrada es su vida pública: está en pareja con la modelo Sabrina Rojas, con quienes son padres de Esperanza y Fausto, familia a la que se suma Mateo, de 16 años, fruto de una relación anterior y con quien comparte la evidente pasión por el boxeo.

Menudito pero con una presencia contundente, Juan Minujín es casi de la misma generación de Luciano Castro pero aterrizó ante la mirada del gran público con la camada siguiente. Marcó precedente como invitado del grupo El Descueve en la bellísima Hermosura, una obra cargada de erotismo refinado donde este actor de silueta slim colmó de sensualidad el escenario junto al grupo de coreógrafos capitaneado por Carlos Casella, Ana Frenkel y Mayra Bonard, quienes distinguieron la movida cultural en ese tremendo semillero que significó la década del ‘90. Su foja de trabajo es bien nutrida: actuaciones magistrales en El marginal, Viudas e hijos del rock and roll, Loco por vos, Epitafios y Tiempos compulsivos. Sobrino de la artista plástica Marta Minujín, en pareja hace 20 años con Laura –con quien tiene dos hijas, Amanda y Carla–, suele ser protagonista de la sección Actualidad de los medios por su compromiso militante con la causa feminista, expresada tanto en su apoyo al #NiUnaMenos como a la campaña por la despenalización del aborto.

Los galanes del momento son trabajadores, amables, compañeros y low profile. El buen rating de la novela apoya la moción de esta nueva masculinidad que ojalá haya llegado para quedarse.

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