De Chacarita a San Telmo

De caracoles a ranas: los 5 bodegones de Buenos Aires donde se come la mejor comida porteña

Los bodegones de Buenos Aires cobran protagonismo en el invierno. Sus platos típicos, abundantes y suculentos, son comidas de estilo casero ideales para disfrutar el fin de semana con clima frío.

Las salidas de invierno suelen tener una clara motivación que empuja a cruzar la puerta de casa en noches en las que la temperatura marca menos de 10°C. Podemos ir al teatro o al cine, pero la pregunta siempre va a ser la misma: "¿Qué comemos después?".

La motivación crece aún más si se trata de una cazuela humeante, llena de sabor, con una panera abundante acompañada de una copa de tinto de la casa. Así, los bodegones se convierten en la mejor opción para pasar las noches de frío en pareja, entre amigos o en familia.

De Chacarita a San Telmo: los 5 bodegones de Buenos Aires donde se come la mejor comida porteña

1 - Albamonte (Av. Corrientes 6735, Chacarita)

Es difícil encontrar un bodegón en el que las especialidades sean tan diversas como los fusilli al fierrito, los calamaretis fritos, las albóndigas de ricota al filetto y las pizzas (entre las más ricas de la ciudad). En Albamonte sucede, porque prácticamente todo es una especialidad.

Frente al Cementerio de la Chacarita y detrás de una fachada que pasa completamente desapercibida, Albamonte espera con sus manteles inmaculados, sus mozos de oficio atentos a cada detalle y grandes mesas de amigos y familias para los que este salón fundado en 1958 es su segunda casa.

Arroz con calamares, una de las especialidades de Albamonte

Más allá de los platos ya nombrados, ofrecen comidas invernales que llegan a la mesa en grandes cazuelas humeantes para compartir: como el arroz con calamares ($1850), la cazuela de calamares, langostinos y mejillones ($2350) y el medio pollo a la calabresa ($1920).

2 - Miramar (Av. San Juan 1999, San Cristóbal)

Las servilletas blancas llevan su nombre bordado: Miramar, un clásico bodegón con impronta española inaugurado 72 años atrás, allá por 1950.

Los vidrios decorados con fileteado porteño y los carteles que indican qué tipo de platos sirven ("Pida lechón todo el año") señalan que estamos en el lugar indicado para pasar una noche de invierno a gusto. En Miramar, las comidas de olla como las lentejas ($1100) y el mondongo a la española ($1100) figuran entre las especialidades.

Miramar, el bodegón con impronta española donde se rinde culto a la cocina porteña desde 1950

Sin embargo, en este salón también sobreviven platos clásicos de antaño como los caracoles ($1300) y las ranas provenzal ($3200). Un viaje al pasado en un restaurante más vivo que nunca. Aquí las tradiciones se respetan, y el buen comer es una de ellas.

3 - Cantina Rondinella (Av. Álvarez Thomas 12, Colegiales)

Un salón largo y siempre lleno, al fondo la cocina. Alguno de los mozos históricos, con sus chaquetas blancas impecables y cargados de platinas de acero, da la bienvenida e indica una mesa. 

En Rondinella hay mozos históricos, con sus chaquetas blancas impecables y cargados de platinas de acero

En esta cantina que recientemente cumplió sus primeros 30 años todo es correcto, sin lujos ni sofisticaciones. Rico y simple, lo que todos esperamos de un bodegón porteño.

En invierno, algunos de los platos más pedidos son el arroz con camarones o calamares y la cazuela de mariscos. Sin embargo, los pollos enteros a la calabresa o a la portuguesa, que llegan a la mesa trozados en grandes fuentes y rodeados de papas españolas, son un hit todo el año.

4 - Spiagge Di Napoli (Av. Independencia 3527, Boedo)

La historia de Spiagge Di Napoli se remonta a 1926, cuando Juan Ranieri llegó a la Argentina desde Peschici, un pequeño pueblo a orillas del Adriático, para buscar un porvenir en estas tierras. Así fue que encontró un local para cumplir su sueño de abrir un restaurante y traer a su mujer e hijos al país. Hoy, los nietos y bisnietos de Don Juan mantienen vivas sus tradiciones en este bodegón especializado en pastas.

Juan Ranieri llegó desde Peschici, un pequeño pueblo a orillas del Adriático, 1924 y abrió Spiagge en Boedo

Más allá de los fucciles al fierrito y los ravioles caseros con masa de espinaca, ofrecen muchas comidas típicas de invierno como el estofado con papas ($990), la polenta con albóndigas ($740) y los caracoles ($1140). Sin dudas, este es uno de los bodegones emblemáticos de una zona histórica de la ciudad de Buenos Aires.

5 - Pulpería Quilapán (Defensa 1344, San Telmo)

Una pulpería como las de antes, en las que el aroma de las comidas de olla se mezcla con la música y el baile. En una histórica casona de San Telmo, Quilapán es el lugar indicado para disfrutar de una noche de peña, tango o jazz en vivo acompañado de la especialidad de la casa: las comidas criollas.

En San Telmo, Quilapán ofrece platos de olla y shows de tango, folclore y jazz en vivo

Si bien se abona una entrada o derecho de espectáculo para participar de las actividades, los precios del menú de invierno son bien populares: olla vegetariana ($420), locro ($680) y guiso del cazador a base de lentejas, hongos de pino, carne de ciervo y jabalí ($1150). Todo acompañado de empanadas salteñas de masa casera y pingüinos de vino, como debe ser.

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