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Sobre la avenida Libertador, en pleno barrio de Retiro, acaba de abrir Chuchú. La elección del nombre no es casual. El restaurante se ubica dentro del Museo Nacional Ferroviario, un lugar que cuenta parte de la historia de la Ciudad y el país, a metros de puntos emblemáticos de la zona como la Plaza San Martín y el Edificio Kavanagh.
Detrás del proyecto está la misma dupla que lleva adelante con éxito Mengano hace 8 años: el chef Facundo Kelemen, uno de los más destacados de su generación, reconocido por su restaurante en la Guía Michelin y personalmente en la última edición de The Best Chef Awards, y el empresario gastronómico André Parisier.
“Cuando surgió la posibilidad de abrir un restaurante en el Museo Ferroviario, no lo dudamos.Chuchú representa una extensión de Mengano, donde ya empezamos a trabajar con la revalorización de lo argentino, pero con una carta más casual y pensada para todos los días”, cuenta Parisier en diálogo con El Cronista.

Chuchú se presenta como un bistró argentino, con una amplia propuesta de platos clásicos, y una clara pero no exagerada ambientación con guiños al mundo de los trenes: desde las guardas con diseño de vías en los platos hasta un asiento de madera original de la estación Retiro que fue restaurado.
La arquitecta Romina Santiso diseñó el espacio con el objetivo de reinterpretar el imaginario ferroviario bajo una mirada actual. El restaurante tiene capacidad para 140 cubiertos, que se dividen entre el salón interior y un espacio al aire libre en la entrada, con mesas y sombrillas de estética retro.
El salón es grande, con una larga barra de mármol con butacas de cuero, hileras de boxes desde donde se ve la llegada y partida de trenes a Retiro y dos vagones de madera originales de los años 30 que pertenecen al Museo.

¿Qué comer en Chuchú?
Mientras en Mengano el chef Facundo Kelemen se luce con platos de bodegón reversionados, acá la propuesta gira en torno a “una carta de clásicos porteños bien hechos”, pensada para todos los gustos y paladares.
En la carta se destacan platos como el lomo a la pimienta, la milanesa de ojo de bife (también hay de pollo), la hamburguesa de asado con provoleta y tomate asado, las papas fritas (de triple cocción, que se pueden pedir finitas o gruesas) y la lasagna de ragú de asado y salsa bechamel. También hay un apartado de parrilla, con lomo, entraña y vacío, fino entre varios cortes principales.

De entrada hay opciones originales como la polenta frita con jamón serrano y gremolata, el carpaccio de lomo con tapenade y las rabas con alioli de su tinta, que en vez de su forma circular, vienen cortadas en tiritas.
De postre no faltan clásicos como el flan de dulce de leche con crema, la tarta de queso y dulce, una mousse de chocolate y un pionono con semifreddo de banana.
El gasto promedio por persona acá se estima en $ 50.000, un ticket menor que en Mengano, donde según Kelemen ronda los $ 70.000.

En palabras de Parisier, el restaurante viene a revitalizar una zona de fuerte importancia simbólica para Buenos Aires, por donde ingresaron millones de inmigrantes que construyeron esta ciudad a través del ferrocarril, en un barrio que también supo ser famoso por sus discotecas, sus restaurantes y sus bares.
“Chuchú reafirma conceptos que venimos trabajando hace ocho años con Mengano y lo sentimos parte de un mismo universo: la identidad argentina, tanto en lo gastronómico como en lo cultural”, concluye.

- Dirección: Avenida del Libertador 405, Retiro.
- Horarios: por ahora abre solo al mediodía. De lunes a viernes de 12:00 a 15:30 horas ysábados y domingos de 12:00 a 16:30 horas. Próximamente sumarán el turno noche. Cuenta con estacionamiento privado con valet parking.
















