La verdadera historia

Arden las redes por un polémico video: ¿el alfajor es argentino o peruano?

Los orígenes están en tierras árabes, pero la realidad es que ya forman parte de la identidad argentina.

¿Argentino o peruano? Técnicamente, de ninguno de los dos. Pero en Twitter, el debate sobre el origen del alfajor está prendido fuego. 

Todo surgió a partir de un video publicado por la famosa cuenta de recetas BuzzFeed en el que se explica la receta del "peruvian cookie", o galletita peruana, refiriéndose a los alfajores y el público argentino enseguida salió a hacer el reclamo pertinente y plantar bandera. 

"Estos son alfajores, una deliciosa galletita con relleno dulce de leche. Son conocidos como uno de los más deliciosos dulces de toda América latina. Y estás por aprender cómo hacerlos en casa", introduce en inglés el sitio con sede en Nueva York.

La receta que sugieren para preparar alfajores es la siguiente:

  • Comenzar con una taza y media de maicena y tamizarla. 
  • Luego, agregar 7 cucharaditas de polvo de hornear y dos barras de manteca.
  • Mezclar todo con las manos hasta lograr una masa uniforme.
  • Dejar reposar la masa por 20 o 30 minutos.
  • Mientras, enmantecar la placa que luego irá al horno.
  • Una vez que la masa haya reposado, estirarla sobre la mesada con un palo de amasar. 
  • Con un cortante redondo, cortar las tapas de los alfajores y ubicarlas en la placa.
  • Hornear a 325 grados durante 20 minutos.
  • Luego, preparar el dulce de leche. En una olla a presión sumergir dos latas de leche condensada por 40 minutos a temperatura media.
  • Rellenar los alfajores y espolvorear con azúcar impalpable. 

Pero la pregunta que realmente importa: ¿de dónde son originalmente los alfajores? 

Aunque se trate de una delicia que ya forma parte del ADN argento, lo cierto es que su historia es anterior. De hecho, viene de los árabes. Según el historiador Daniel Balmaceda, los alfajores pertenecen a la gran familia de los turrones, que encuentran su origen en tierras de los árabes. Ellos crearon una masa a partir de la cocción de miel, le agregaron almendras, la moldearon y la llamaron alajú. El próximo paso fue recubrirlo, protegerlo, para poder transportarlo en viajes a lejanos mercados, según explicó en un artículo

La delicia árabe llegó luego a Europa por el Mar Adriático (al norte de Italia) y por el Mediterráneo (al sur de España). A esa altura ya no era relevante el ingrediente. Podía ser miel, mermeladas, jaleas o frutas. A todas se las llamó indistintamente alajú o alaxur, según detalla el historiador.

"Los andaluces, principales receptores de las tradiciones árabes en España, fueron especialistas reposteros y aportaron un eslabón a la cadena evolutiva cuando le dieron forma de chorizo o salamín. Una vez completada la preparación del alajú se bañaba en almíbar y en azúcar. Es verdad que para confundirlo con un salamín hay que mirarlo a distancia y tener un poco de imaginación. Pero lo importante es entender su forma porque así se propagó en la región de Andalucía, al sur de la España dominada por los árabes durante siete siglos", menciona el experto.

Hoy en Argentina se consumen unos 6 millones de alfajores por día.

Finalmente, el alfajor desembarcó en América con los españoles, aunque la forma cilíndrica no tuvo mucho éxito. Aquí se prefirió moldear la masa y que adoptara forma cuadrada o de rombo. De esa manera arraigó en Santo Domingo, Cuba, Venezuela, México, Perú, Chile y también en la cuenca del Plata. De Perú hacia el norte mantiene su condición de relleno romboide.

Pero en Chile, la Argentina, Paraguay y Uruguay se confundió con las tabletas. Según Balmaceda, en el norte y centro argentino se le dio el nombre de alfajor a dos piezas de masa de hojaldre unidas por un relleno que, por lo general, era dulce de leche. En Córdoba y Santa Fe se distanció de la preparación chilena (donde lo llamaban el manjar de los ángeles). 

El alfajor es uno de los alimentos que más trasmiten la identidad argentina. Trasciende con un éxito inigualable: primero con la venta ambulante a principios del siglo XIX, pasando luego a las pulperías y continuando por las confiterías y quioscos hacia 1940; hasta la actualidad, donde se consumen alrededor de 6 millones de alfajores por día.


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