Inés Estévez:

Inés Estévez: "Hay gente hábil que hace carrera sin talento"

La actriz y cantante cierra un exitoso ciclo de conciertos de jazz para dedicarse a grabar una miniserie para Netflix, un unitario con Julio Chávez y una película con Lali Espósito.

Es esperable que cuando un amor se termina deje desengaños, buenos recuerdos, nostalgia, incluso litigios. Fuera de todo lo previsto, a Inés Estévez su último gran amor le dejó un trío de jazz. Un legado preciado para una mujer portadora de “pulsiones expresivo-creativas diversas”, tal como ella misma se define. Tras dos años de relación sentimental y sociedad artística con Javier Malosetti, el músico volvió a tocar el bajo y le sugirió a Inés seguir con el mismo grupo con el que llegaron a hacer 50 shows durante 2016.

“Nunca pensé que iba a estar generando y produciendo mi propio proyecto, y mucho menos que me iba a dedicar a la música, a la que tomaba como un complemento, no como una totalidad. Hoy la banda empezó a ganar vuelo propio y tiene un sonido personal, más singular. El espectáculo con Javier estaba más vinculado al romanticismo y a los standards de jazz. Ahora está más ligado a la sensualidad y al swing”, cuenta, entusiasmada.

Los ensayos para sus shows Inés Estévez & Magic 3 se presentan el próximo viernes 8 de septiembre en Bebop Club—, las grabaciones del unitario El maestro —con Julio Chávez para Pol-ka— y de la primera miniserie producida para Netflix en la Argentina, el rodaje de una película con Lali Espósito y Leo Sbaraglia y, por sobre todas las cosas, la crianza de dos hijas, son parte de su intensa agenda cotidiana. Cualquiera diría que Estévez no tiene tiempo. Sin embargo, en plena charla, lo desmiente sin decirlo. Basta con su entrega introspectiva: ante cada pregunta medita en silencio, persigue amorosamente la palabra precisa. Es una rara avis que habita el momento con generosidad y con una excepcional capacidad reflexiva.

Sos una actriz multipremiada, incursionaste en la música con excelentes repercusiones y hasta escribiste una novela que fue bien recibida. ¿Qué es el talento para vos?

Nunca me lo planteé como definición... Puede ser una facilidad extremadamente fluida y eficaz para concretar determinada cosa. Pero para no confundir habilidad con talento creo que a este último hay que sumarle un condimento relacionado con la magia, con algo inasible que no está vinculado a lo fáctico. Hay mucha gente talentosa que no concreta porque no tiene la persistencia, la disciplina, el objetivo. Y hay gente hábil que hace carrera sin talento.

¿Para lanzarte a algo nuevo tenés que sentir que tenés cierta habilidad o te atrevés incluso en campos que te resultan ajenos?

No, primero tengo que sentirme autorizada por alguien entendido en la materia, siempre es así. Desgraciadamente, puedo ver en mí alguna cualidad pero necesito la venia de alguien cuyo arte estime. No es que preciso la aprobación, sino la anuencia.

Filmás una película con Lali Espósito y grabás una tira con Luz Cipriota. ¿Cómo te sentís trabajando con la nueva generación de actrices?

No pienso en términos de generación sino de capacidad expresiva. Me gustan mucho estas chicas hermosas que tienen, también, múltiples cualidades y dones. Y me encanta ver la tenacidad puesta en el objetivo de ir avanzando en una carrera con determinación, grandes condiciones y talento.

"Las personas que están en el poder son empleados nuestros y están para protegernos. Entonces, más allá de las corrientes políticas, cuando hay una decisión que me parece positiva para un país, la apoyo, e independientemente de quien la haya impulsado. Y cuando esa decisión me parece negativa, la critico".

Mencionás su hermosura. ¿Es una condición sine qua non para destacarse en el medio?

No hablé de belleza física, dije que son hermosas en su totalidad. Desgraciadamente, para el medio es importante la belleza en las mujeres. Es una exigencia más que se nos impone, al menos la armonía física. Igual creo que los cánones se relativizaron un poco. Lo que sí es condenatorio es el paso del tiempo. Por eso hay tantas mujeres deformadas con cosas que se ponen y se hacen. Es un doble discurso muy tirano: el medio condena y critica a la mujer que intenta parecer joven pero a la vez la obliga a ir hacia ahí.

Estévez canta y encanta. El viernes 8, en su último show de la temporada, la solita recorrerá estándares de jazz, blues, soul, bossa nova y chanson francesa en Bebop Club (Moreno 364). Entradas: $ 300 (a la venta a través de www.bebopclub.com.ar o en Aldo´s Restaurante).

¿Te considerás feminista?

No sé si es la palabra... Me interesa la ética, que engloba todo. Estoy involucrada con eso. Tal vez hoy haya un recrudecimiento del sometimiento de la mujer en el mundo, o al menos se vea más. Y, otra vez, es un problema del cual quieren atacar el síntoma y no la causa. La causa es sociocultural y educativa. Hay machismo naturalizado e inconsciente. La mujer no sabe que está siendo sometida cuando decide depilarse completamente porque al hombre le gusta y no porque ella quiere. No distingue si quiere tener un hijo porque hay que tenerlo o porque ella lo desea, si se arregla porque quiere verse bien o porque quiere gustarle al otro. Hay una confusión muy grande entre no querer ser un trofeo del hombre o decidir serlo conscientemente. Y los varones son enseñados a creer que tienen que dominar. “Meté el gol”, “Cagalo a piñas”, “Levantátela”, “¿Te la llevaste a la cama?”. Las publicidades de cerveza, desodorantes, autos: todas te dicen que las minas no valen nada. “Tenés que ser un campeón”, es el discurso. Y la única manera de serlo es maltratando. Los pobres tipos están re confundidos...

Tenés bastante presencia en las redes sociales. ¿Con qué objetivo las usás y cómo administrás el tiempo que les dedicás?

Nunca me vas a ver atacar personalmente a nadie. Es una herramienta que uso mucho para causas sociales en las que creo, para promover mi trabajo y, desde mi humilde posición, instar a la reflexión sobre ciertos temas que parecen cotidianos o están naturalizados. Y luego, para todo lo que es celebratorio. El orgullo por la situación de un hijo, la celebración del amor o el acompañar a amigos en sus eventuales avances laborales. Pienso mucho antes de publicar algo. Me ha pasado de subir alguna foto mía y me han dicho: “Vos no necesitás estar con poca ropa”. Y contestar: “¿Por qué pensas que lo hago por necesidad? Estoy orgullosa de mí como como mujer, como persona, me gusta el ser humano que soy. No es una necesidad: es una celebración”.

"Desgraciadamente, para el medio es importante la belleza en las mujeres. Es una exigencia más que se nos impone, al menos la armonía física. Igual creo que los cánones se relativizaron un poco. Lo que sí es condenatorio es el paso del tiempo. Por eso hay tantas mujeres deformadas con cosas que se ponen y se hacen".

Hace poco hiciste una consulta pidiendo la opinión de alguien que no fuera “kirchnerista ni macrista: alguien normal”, escribiste. ¿Cómo sobrellevás esa polarización que subsiste?

Me parece pésima. Los argentinos tenemos un libro emblemático, que es el Martín Fierro y dice: “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”. Todos sabemos ese verso, pero nadie le da pelota. Hoy todo el mundo necesita que tomes partido y, para mí, es como cuando los padres se separan y a los chicos les preguntan: “¿A quién querés más: a tu mamá o a tu papá?”. Las personas que están en el poder son empleados nuestros y están para protegernos. Entonces, más allá de las corrientes políticas, cuando hay una decisión que me parece positiva para un país, la apoyo, e independientemente de quien la haya impulsado. Y cuando esa decisión me parece negativa, la critico.

Se llama pensamiento crítico...

Se llama tener personalidad, singularidad. Con el arte me pasa igual: en general no adhiero, no soy fan. Me gustan diversas expresiones de diferentes artistas pero no sigo ciegamente a alguien y me parece genial cualquier cosa que haga. No me parece ético adherir ciegamente a nadie y mucho menos adherir ciegamente a alguien para ir en contra de otra persona. Eso no es constructivo.

¿A la hora de votar esa postura te genera dilemas?

No voté a ningún presidente electo, salvo a Alfonsín.

¿Cómo te definirías ideológicamente?

Libre. Es a lo que tienen miedo los gobiernos en el mundo. Quieren masificar, que nadie piense por sí mismo. Siempre ha sido así. El objetivo es que hagas lo mismo que la mayoría y que te dejes arrastrar. No cuenten conmigo: yo ahí no entro.

La versión original de esta entrevista fue publicada en la edición 193 de Clase Ejecutiva, la revista lifestyle de El Cronista Comercial