Vendieron 4900 M en 2020

La historia del barón francés que tomó un invento argentino y creó la birome que usa todo el mundo

Marcel Bich fundó Bic en 1950 inspirado en la creación del húngaro Lászlo Biró. Hoy la empresa vende desde encendedores hasta afeitadoras con su marca.

En 1943 el húngaro Lászlo Biró revolucionó al mundo de la escritura con el lanzamiento de la birome en Argentina. Tan solo un año después, y a más de 11.000 kilómetros de distancia, un emprendedor francés fundó una compañía que tomaría la creación del inventor y la transformaría en un negocio que vende millones. Así como la marca original "birome" pasó a ser un genérico, Bic se contagió del mismo efecto con sus productos. Hoy es un holding diversificado pero que no pierde su espíritu familiar.

El barón Marcel Bich fundó la empresa con 30 años. Murió en 1994.

El barón Marcel Bich nació en Italia, pero se crio y estudió en Francia por lo que decidió adoptar esa nacionalidad. Su primer acercamiento con el negocio de la escritura fue como vendedor de plumas, luego llegó a ser gerente de producto de una fábrica de tinta hasta que decidió armar su propio proyecto. En 1944, junto a su socio Edouard Buffard, compró una fábrica para producir partes de plumas en Clichy, Francia.

Creación de la Bic

Sin embargo, Bich observó con detenimiento el boom que causó el invento de Biró en el mercado norteamericano y el europeo. El bolígrafo se posicionaba como el nuevo elemento y le sacaba terreno a las plumas. Entonces le compró la licencia de su creación al inventor húngaro y le hizo algunos cambios. De esta manera, en 1950 lanza al mercado la Bic, que se destacaba por su bajo precio.

El negocio rápidamente cautivó a los consumidores y un año más tarde se expandieron a Bélgica. En 1953 y con una inversión inicial de 10.000 francos fundan Société Bic para producir y distribuir sus bolígrafos. Durante esa década continuaron sumando mercados. Primero fue Italia y luego siguieron Países Bajos, Suiza y España. Plantaron bandera en Sudamérica con su lanzamiento en Brasil en 1956 y cuatro años después ahí abrieron una planta propia para seguir creciendo en el mercado sudamericano.

Pero eso no fue todo, en los 50 también presentaron la Bic M10 retráctil, compraron Biro Swan (1957) para empezar a vender dentro del mercado británico y se quedaron con Waterman Pen Company (1958) con el objetivo de poner un pie en los Estados Unidos. Su reconocido logo del personaje con cabeza de bolígrafo vio la luz en 1961 y es conocido como Bic Boy.

Más que bolígrafos

Durante los 70 llegó la diversificación. En primera instancia compraron la francesa Flaminaire (1973) para abrirse en el negocio de los encendedores y luego se asociaron con la griega Violex (1975) y crearon su línea de hojas de afeitar. Dentro de la categoría de escritura, asimismo, incorporaron lápices de colores a través de la adquisición de Conté (1979).

En 2020 la unidad de encendedores fue la que más ventas representó para Société Bic.

Hoy estos tres rubros (escritura, afeitadoras y encendedores) representan las principales patas de ingresos de la marca que está presente en 160 países. En 2020 facturó 1627 millones de euros y la protagonista fue su unidad de encendedores con 1400 millones de unidades vendidas por 618 millones de euros. En tanto, se vendieron 4900 millones de unidades en "Escritura" por 575 millones de euros y 2300 millones de encendedores por 404 millones de euros.

En 1981 la firma intentó expandirse aún más y empezó a fabricar productos para deportes acuáticos bajo la marca Bic Sport tras adquirir Tabur Marine. Sin embargo, se desprendió de esta unidad en 2019. El año anterior había ingresado al mundo de los tatuajes temporales con su etiqueta BodyMark.

Un negocio en familia

Si bien cotiza en la Bolsa de París desde 1972 hoy el management continúa en manos de los Bich. Un año antes de la muerte de Marcel (1994), el fundador le pasó la batuta a su hijo Bruno. Actualmente el CEO de la compañía es Gonzalve Bich, nieto del creador de la Bic

Gonzale Bich fue nombrado director ejecutivo en 2018.

El nacimiento de este producto tuvo un valor cultural tal que desde hace más de 20 años forma parte de la colección permanente del departamento de Arquitectura y Diseño del Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (MoMA).

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