Historias de marcas

Compró una estación de servicio y la convirtió en un parador histórico en el camino a la Costa

Minotauro celebró su 40° aniversario desde que Juan y Claudio Moro lo abrieron. Hoy es uno de los spots más grandes junto a la ruta 2.

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Hay una parada obligada en el viaje rumbo a la Costa Atlántica. Ubicado en el km 183 de la ruta 2, en Castelli, Minotauro es uno de los spots clásicos de descanso para los turistas que van a veranear. Abrió sus puertas hace exactamente 40 años como una estación de servicio con restaurante y hoy sus 10.000m2 de superficie cuentan también con un bioparque, espacio de food trucks e incluso una fábrica propia.

A fines de los 40 Juan Moro decidió emigrar a la Argentina en busca de un futuro mejor. Se instaló en Hurlingham para trabajar en construcción y pudo fundar su propia compañía. Su hijo, Claudio, empezó a estudiar arquitectura y juntos analizaban oportunidades y potenciales negocios para la familia.

El predio que encontraron los Moro en los 80 tenía una estación de servicio y un restaurante.

La gran devaluación de 1981 los llevó a descartar algunas inversiones que tenían en la mira y al año siguiente apareció un diamante en bruto. Encontraron una estación de servicio que contaba con un restaurante y esto último los convenció. "Compramos el parador y analizamos todo el trayecto de la ruta y notamos que a los colectivos que salían les convenía hacer la parada en Castelli", contó Claudio Moro, en diálogo con El Cronista en 2014.

Enamorar al viajero

En ese momento, la ruta tenía solo una mano y llegar hasta Mar del Plata podía convertirse en una odisea. Y los micros y autos solían hacer más de una parada para comer, descansar y, por supuesto, cargar combustible. Minotauro concentraba todo eso y estaba a mitad de camino.

Durante los primeros años manejaron el parador en sociedad con otra familia, pero al poco tiempo los Moro decidieron establecerse en Castelli para estar cerca de su negocio. La primera gran inversión fue una batería de baños en 1985 para que no se generaran largas colas.

Claudio Moro, presidente de Minotauro y cofundador junto a su padre, Juan.

Pero Moro no esperaba a que los clientes se acercaran, sino que salía a buscarlos. Juan solía viajar para visitar a las empresas de transporte en el Norte, AMBA y la Mesopotamia para contarles sobre su espacio. Uno de las compañías que logró convencer fue Antón, que hoy ya no existe, pero en aquel momento contaba con Carlos Gesell, fundador de la famosa ciudad, entre sus socios.

El dilema de la autovia

Sin embargo, a fines de los 80 comenzó la construcción de la autovía 2. Además, algunas empresas empezaron a incorporar el servicio a bordo. Esto podría haber complicado el negocio, pero la familia emprendedora decidió revertir su situación.

"Fui a hablar con el concesionario de la ruta, Covisur, y llegamos a un acuerdo al que se sumó la provincia de Buenos Aires para convertirnos en un centro de servicios de pasajeros, para prever problemas de seguridad vial", señaló Moro. Así Minotauro consiguió un acceso directo para no perder a los turistas que regresaban desde la Costa.

Más de 100 flamencos viven en la laguna del bioparque que se encuentra en el predio.

Poco a poco Minotauro fue sumando espacio. En 2011 abrió una fábrica de dulce de leche y alfajores y en 2015 desembolsó $ 3,5 millones para abrir una sucursal en Chascomús. Con el tiempo los micros dejaron de ser los principales clientes del parador y este lugar lo tomaron los automóviles particulares.

A su vez, el predio cuenta con un bioparque que comenzó como un hobby de la familia. Ahí viven más de 100 flamencos, además de patos, cisnes, pavos reales y aves autóctonas.

Abierto 24hs

Minotauro casi no cierra. Solo durante ocho horas en Navidad y Año Nuevo. Las otras dos ocasiones que lo mantuvieron cerrado fueron la pandemia (durante varios meses) y su aniversario, aunque en este caso por un motivo más alegre. En 2020 se adaptó a los protocolos con food trucks en su estacionamiento para que los turistas pudieran comprar y seguir viaje.

Empezaron fabricándolos de manera artesanal y ahora producen 5000 alfajores por día en su planta propia.

En los últimos tres años invirtieron u$s 300.000 en su planta propia de elaboración de alfajores y dulce de leche y dos plantas de energía que abastecen más de un tercio del consumo del parador. Durante el último verano recibió picos de 300.000 personas por mes, sin embargo en la temporada 2020 llegaron a circular 1,1 millón de turistas por su espacio. Para 2023 planean sumar un local con propuestas veganas y aptas para celíacos.

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