Xi Jinping le advirtió a Donald Trump que la “cuestión de Taiwán” es fundamental para las relaciones entre Estados Unidos y China y agregó que podría derivar en un “conflicto” si se maneja mal, mientras los dos líderes daban inicio a una cumbre de alto riesgo en Beijing.
Xi también elogió los avances en las negociaciones comerciales entre ambas partes y afirmó que no habría “ganadores” en una guerra arancelaria, al dar la bienvenida a Trump en la primera visita de un presidente estadounidense a China en nueve años.
Durante una reunión bilateral de dos horas en el Gran Salón del Pueblo de Beijing, celebrada el jueves por la mañana, Xi buscó transmitirle a su contraparte estadounidense la gravedad con que el gobierno del Partido Comunista chino considera sus reclamos sobre Taiwán.
“La cuestión de Taiwán es el asunto más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, dijo Xi, según la agencia estatal de noticias Xinhua. “Si se maneja mal, los dos países podrían enfrentarse a una confrontación o incluso a un conflicto, empujando toda la relación chino-estadounidense hacia una situación de alto peligro.” China reclama soberanía sobre Taiwán y ha amenazado con tomar el control de la isla por la fuerza si Taipei se resiste indefinidamente.
En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán afirmó que China “es el único riesgo para la paz y la estabilidad regional” y que Taiwán continuará cooperando con Estados Unidos y otros países que defienden la libertad y la democracia.
Algunos funcionarios gubernamentales y analistas han expresado temores de que Xi pueda arrancarle concesiones a Trump sobre Taiwán durante la cumbre de dos días, a cambio de ayuda en otras áreas, como presionar a Irán para que abra el estrecho de Ormuz.
En particular, existe preocupación entre los aliados de Estados Unidos de que Trump pueda reducir las ventas de armas a Taipei o incluso cambiar la postura diplomática estadounidense para “oponerse” a la independencia de Taiwán, en lugar de mantener la posición actual de no respaldarla.
A fines del año pasado, la administración Trump aprobó un paquete récord de ventas de armas a Taiwán por u$s 11.100 millones y está elaborando otro paquete que se espera valga al menos u$s 14.000 millones.
En otras declaraciones, Xi afirmó que los equipos económicos y comerciales de ambos lados habían “alcanzado un resultado generalmente equilibrado y positivo, lo cual es una buena noticia para los pueblos de ambos países y para el mundo”.
No brindó más detalles, pero dijo que ambos “deberían trabajar juntos para mantener el positivo impulso conseguido con tanto esfuerzo”, según Xinhua.

Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, señaló el jueves que ambas partes estaban analizando la creación de un “Consejo de Comercio” y un “Consejo de Inversión”.
En relación con el consejo de comercio, ambas partes designarían alrededor de u$s 30.000 millones en productos chinos no sensibles o de bajo valor que Estados Unidos no quiere producir, que Washington podría destinar a aranceles más bajos, explicó Bessent a CNBC, citando los fuegos artificiales como ejemplo.
China, a su vez, podría comprar más combustible estadounidense para diversificar sus fuentes de energía, señaló. El consejo de inversión, por su parte, buscaría identificar áreas no sensibles que ambas partes pudieran explorar en los mercados del otro.
Xi y Trump acordaron una tregua en su guerra comercial en octubre, después de que ambos lados elevaran los aranceles a más del 100% y China impusiera controles a la exportación de tierras raras, cruciales para la industria manufacturera estadounidense.
“Xi quiere establecer límites claros para los estadounidenses sobre lo que pueden y no pueden hacer con China”, dijo George Chen, socio de la consultora Asia Group, y agregó que esto se aplicaba especialmente a Taiwán.
Al mismo tiempo, Xi quería enviar una señal a las empresas estadounidenses de que China seguía siendo un lugar rentable para invertir, señaló. En términos generales, el objetivo era buscar “estabilidad estratégica” con Estados Unidos, al menos durante el resto del mandato de Trump.
Los duros comentarios sobre Taiwán siguieron a un cálido discurso de apertura, en el que Xi afirmó que Estados Unidos y China necesitaban ser “socios, no rivales”, mientras el presidente estadounidense le aseguró que la relación “va a ser mejor que nunca”.
Trump también elogió a Xi como “un gran líder” y agregó que la delegación de altos ejecutivos que lo acompañaba —entre ellos Tim Cook de Apple, Jensen Huang de Nvidia, Elon Musk de Tesla y Jane Fraser de Citigroup— había venido “a rendirle respeto a usted, a China”.
Un funcionario de la Casa Blanca indicó que la reunión entre Trump y Xi había sido “buena” y que los líderes discutieron formas de impulsar la “cooperación económica”, incluyendo un mayor acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y más inversión china en Estados Unidos.
En cuanto a Irán, Estados Unidos y China acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto, mientras Xi se opuso a la “militarización” de la vía marítima y al cobro de peajes por el tránsito, según la Casa Blanca. El presidente chino también expresó “interés” en aumentar las compras de petróleo estadounidense por parte de su país.
Tras sus conversaciones bilaterales, Trump y Xi visitaron el Templo del Cielo, un vasto parque de la dinastía Ming en Beijing, el jueves. Más tarde, Xi ofreció una cena de Estado en honor a Trump, quien también está acompañado por su hijo Eric.
En su brindis, el presidente estadounidense invitó a Xi a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre, mientras celebraba los “ricos y perdurables lazos” entre los pueblos de Estados Unidos y China.
Xi afirmó que China estaba logrando el “rejuvenecimiento” de su nación, mientras que Estados Unidos estaba “Haciendo a América Grande de Nuevo”, repitiendo el eslogan político característico de Trump. “Podemos ayudarnos mutuamente a triunfar”, dijo el presidente chino.
El viernes, los dos líderes tomarán el té seguido de un almuerzo de trabajo antes de que Trump regrese a Estados Unidos.
El presidente estadounidense había llegado más temprano el jueves al Gran Salón del Pueblo en la Plaza de Tiananmen en una caravana de vehículos negros, escoltado por una formación en forma de flecha de motocicletas de la policía china.
Fue recibido por Xi, quien descendió las escaleras alfombradas de rojo y le presentó al presidente estadounidense a su comitiva, incluido Cai Qi, su hombre de confianza y miembro del selecto Comité Permanente del Politburó, integrado por siete personas.
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