Después de cuatro décadas, Aldo Roggio deja el grupo que fundó su abuelo

El empresario cordobés y su hermana, Graciela, transfirieron a sus respectivos hijos todas las acciones del holding familiar, que tiene 16.000 empleados y presencia en Infraestructura, Construcción, Transporte y Tecnología de la Información, entre otros sectores

Después de cuatro décadas, Aldo Roggio dejará de estar al frente del holding que fundó su abuelo, Benito. El empresario cordobés y su hermana, Graciela, transfirieron todas sus participaciones accionarias a sus respectivos hijos, como parte de un plan de transición iniciado hace dos años. De esta forma, la cuarta generación tomó el control del grupo familiar, fundado hace 112 años.

El viernes, Compañía Latinoamericana de Infraestructura & Servicios (Clisa) y Metrovías, las dos empresas del Grupo Roggio que tienen títulos públicos emitidos, informaron a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que Aldo Benito Roggio transfirió todas sus acciones en ambas compañías y en una financiera (Doya) a nombre de sus hijos Rodolfo, Martín y Lucía. Su hermana, Graciela, hizo lo propio con sus herederos: Fernando, Florencia y María Lejarza.

“Aldo y Graciela Roggio han transferido la totalidad de sus acciones a sus hijos, completando un proceso que se inició hace dos años, con el alejamiento paulatino de ambos de las presidencias de los directorios de las empresas , explicaron voceros del grupo cordobés, que emplea a 16.000 personas y tiene presencia en construcción (Benito Roggio e Hijos, Sehos y Haug), transporte (Metrovías, Benito Roggio Transporte y Benito Roggio Ferroindustrial), servicios ambientales (Benito Roggio Ambiental, Cliba, Tecsan y Envairo), agua (Aguas Cordobesas) y tecnología de la información (Prominente).

Además de la Argentina, tiene actividades en Perú, Paraguay, Brasil y Uruguay.

En rigor de verdad, el proceso de transición comenzó luego de que Roggio, de 76 años, dejó las presidencias y cualquier otra silla en los directorios de sus empresas a mediados de agosto de 2018. Fue un paso al costado forzado. Lo hizo tras haberse declarado como arrepentido en la causa de los cuadernos, que investiga el pago de sobornos en la obra pública durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

En ese momento, lo reemplazó en la presidencia de las compañías su hermana menor, Graciela, fundadora de Prominente, la unidad tecnológica del grupo.

Ese lugar, hoy, es ocupado por Alberto Verra, histórico ejecutivo del grupo.

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