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El Niño es un fenómeno que ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal durante meses. Ese calentamiento desordena los patrones de lluvia y temperatura en gran parte del planeta, con efectos muy distintos según la región. En el hemisferio sur, los efectos más fuertes se esperan desde el invierno en curso hasta el verano del próximo año.

Durante el invierno austral, Centroamérica, el Caribe, el norte de Sudamérica y la cuenca del Amazonas enfrentan condiciones más secas y calurosas de lo normal. Esa combinación eleva el riesgo de escasez de agua.

Frente a esta perspectiva, las autoridades del Canal de Panamá están restringiendo aún más el calado máximo permitido para las embarcaciones que atraviesan el istmo interoceánico.

En un esfuerzo por conservar agua antes de un impacto negativo esperado en los niveles de agua por El Niño, el calado máximo se reducirá a 48 pies a partir del 26 de agosto y posteriormente a 47,5 pies a partir del 3 de septiembre. Sin embargo, por ahora no hay reducción en el número de franjas de tránsito disponibles.

De hecho, ya habían comenzado a reducir el calado permitido a partir del 3 de julio, cuando inicialmente la restricción se estableció a 49,5 pies por debajo del calado normal de diseño de 50 pies.

El Canal de Panamá conecta los dos océanos más importantes del mundo y es un punto crítico comercial y militar. Fuente: istock.
El Canal de Panamá conecta los dos océanos más importantes del mundo y es un punto crítico comercial y militar. Fuente: istock.searagen

En el aviso, las autoridades también indicaron que las condiciones meteorológicas están cambiando más rápidamente de lo previsto inicialmente.

Varios cargadores consultados por Transport & Cargo ya están diseñando planes de contingencia teniendo en cuenta las tarifas más altas por el tránsito del Canal de Panamá cuando empiece a notarse el impacto de El Niño, así como las consideraciones relacionadas con opciones de ruta alternativas.

Más sedimentos

En el extremo opuesto, Ecuador, el norte de Perú, el oeste de Colombia, el sur de Brasil, Paraguay y la Argentina pueden esperar lluvias por encima de lo normal.

Las proyecciones hídricas indican que la cuenca del Plata experimentará un volumen de erogación del afluente muy superior a los promedios estadísticos. Las áreas con mayor nivel de vulnerabilidad comprenden el margen del Río Uruguay y el Río Paraná.

Más caudal de agua implica más sedimentación en el río Paraná.

En 2016, se produjo un fenómeno similar. Jan de Nul, a cargo del dragado de la red troncal del río Paraná, debió realizar una inversión extra estimada en u$s 60 millones para contrarrestar la situación. Su flota normal de seis dragas se vio por entonces reforzada por dos unidades adicionales de última tecnología y de tamaño nunca visto en Argentina.

Jan de Nul movilizó la ultramoderna draga de succión en marcha “Pedro Álvares Cabral” con capacidad de cántara de 14.000 m3. También trajo la draga de corte y succión construida en 2011 “Niccolo Machiavelli, con una potencia total instalada de cerca de 25.000 kw. Sumadas estas dos dragas a la Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Niña, Vespucci, James Ensor, Sanderus y Capitán Núñez operó con un total de ocho equipos para mantener seguridad a la navegación y un servicio que garantizó el calado navegable de 34 pies que posibilitó una eficiente exportación de la cosecha.