Vender al mundo: cómo pueden las pymes empezar a cobrar en dólares

La brecha cambiaria y la carga impositiva son las principales trabas para capitalizar el potencial exportador de las pymes argentinas. Atajos y esperas para entrar en el círculo

Con una brecha cambiaria siempre dispuesta a agrandarse y un mercado interno cada vez más acotado por la inflación, exportar es la meca de productores de bienes y servicios. Llegar cuesta plata y tiempo en un camino que no siempre es lineal y en el que las ganancias no siempre se cuentan en el primer despacho de aduana.

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"Exportar es un esfuerzo de tiempo y dinero, también es una necesidad. Las empresas son cada vez más globales y los países más exitosos tienen pymes que desafían las fronteras", advierte Ezequiel García Corado, gerente General de Outland Logistics, una empresa dedicada a la logística internacional y despacho de aduanas. El especialista cita el caso de Uruguay y Chile "tienen un mercado mucho más chico que el argentino que los obligó, con éxito, a superarse y expandirse".

¿Cómo hacerlo? Para Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) el primer paso es buscar diferenciales.

"Hay que contar con un producto competitivo, no necesariamente por el precio. Puede ser innovador u ofrecer servicio diferencial".

Luego hay que apuntar al mercado. "Hay que generar contactos. Hoy las redes sociales y las páginas específicas acortan caminos. Participar en ferias internacionales ayuda mucho. Y hay organismos como la Agencia de Inversiones y Comercio, que ofrece herramientas, como talleres y cursos, pero siempre hay que tener en cuenta que exportar es un proceso", agrega.

García Corado recomienda bajar las expectativas. "La exportación es un negocio de escala. No hay que creer que uno va a necesariamente cobrar más por lo mismo. Los márgenes al exportar contra vender en el mercado interno son en algunos casos iguales y en ocasiones menores. Al tipo de cambio oficial, el único incentivo es la mayor escala", explica.

Las ventas o servicios prestados a clientes internacionales se cobran en dólares, pero en pesos y al cambio oficial. Con una diferencia con el blue que ronda los $ 100, el tipo de cambio puede llevarse la mitad de las ganancias. "Un exportador presta un servicio a un precio competitivo, pero al momento del cobro su ganancia se ve licuada por el mercado libre de cambios", detalla Juan Patricio Sánchez Benítez, manager de PwC Argentina en Comercio Exterior y Customs.

La brecha inicia una avalancha de contratiempos y costos. "El hecho de que el exportador liquide al precio oficial hace que se encuentre en desventaja con otros países. Deberá trabajar aún más para llegar a esos estándares y mantener los sueldos competitivos con el mercado extranjero. Sin embargo, esa diferencia existe y puede generar una tendencia a que los empleados emigren. Deberá volver a realizar la rueda de capacitación, mientras que el talento experimentado se va en busca de una mejora personal", resume.

Jimena Vega Olmos y Maximiliano Batista, socios fundadores de MHR Abogados, advierten que las consecuencias de liquidar las divisas al dólar oficial es aún peor para exportadores que importan insumos. "Las restricciones para el pago de importaciones obligan a muchos a importar insumos a un valor del dólar muy superior al que se les reconoce en sus liquidaciones", explican.

Equivocarse en la liquidación también puede ser costoso. "Hay que conocer muy bien el régimen aplicable a la liquidación de divisas de exportación, ya que no sólo expone al exportador a procesos penales cambiarios, sino también puede generarle muchos obstáculos y problemas ante la cantidad de sanciones encubiertas que existen en materia cambiaria", agregan los abogados.

S.O.S. CONTADOR

Los impuestos también pesan y mucho. "En materia de retenciones, dependiendo del sector, la alícuota aplicable es significativa", dicen Vega Olmos y Batista. Tener el certificado MiPyme ayuda, permite entrar en el Régimen Diferenciado para MiPymes, que las exime de pagar retenciones, si lo que se exporta está en una lista de rubros del Decreto 302/21.

"El régimen desgrava del pago de derechos a las exportaciones de MiPyMes hasta un valor FOB anual de u$s 500.000. Por las exportaciones en exceso, con un valor FOB anual de entre u$s 500.000 y 1.000.000 inclusive, se aplican retenciones a una tasa equivalente a la mitad de la que correspondería por el tipo de producto. No alcanza a las exportaciones por cuenta y orden de terceros, pero aplica a aquellas que se llevan a cabo a través del Régimen de Exportación Simplificada (Exporta Simple), realizado a través de prestadores de servicio postal", explican Vega Olmos y Batista, pero advierten que al estar obligado a liquidar las divisas de sus exportaciones al dólar oficial, se le termina aplicando, en la realidad, "un derecho de exportación encubierto".

La exportación de servicios no paga tasas desde este año. Si esos servicios son de tecnología, también están beneficiados con las leyes de Economía del Conocimiento (EC) y de Promoción de la Industria de Software, que permiten reducciones de hasta el 20 y el 60% del monto total del Impuesto a las Ganancias, incluyendo las percibidas por exportaciones. 

"Otro beneficio bastante atractivo es que las importaciones de productos informáticos de las personas adheridas en el régimen de EC se encuentran excluidas de cualquier tipo de restricción para el giro de divisas para el pago de importaciones de hardware y componentes para la producción de software", explica Sánchez Benítez.

El exportador no sólo debe pagar las tasas argentinas, sino los derechos de los países a los que vende. Christian Fuciños, socio de lmpuestos de Deloitte, recomienda analizar el mapa tributario antes de cerrar el esquema de costos. "No solo Argentina posee requisitos específicos ya sea para la importación como para la comercialización de productos en su mercado interno. Un ejemplo son las exportaciones de servicios, que en la región suelen representar un elevado porcentaje del precio. En ese caso, hay que evaluar si dichas retenciones impositivas podrían ser computables como crédito fiscal contra el Impuesto a las Ganancias Argentino", detalla.

García Corado insiste en que la clave es asesorarse. "Existen varios acuerdos que la Argentina y el Mercosur tienen firmados con otros países que ayudan a acceder a algún mercado, una ventaja frente a otros países. Es importante involucrar al despachante de aduana en el negocio".

A los impuestos hay que agregarles una serie de costos diversos. La logística es uno de los ítems que más suma. "Trasladar una mercadería desde Córdoba a Buenos Aires tiene un costo de u$s 1500 y esto es imposible trasladarlo al mercado internacional. No es un tema de costos del transporte en sí, sino del costo que tiene en función de las divisas que debe pagar el comprador del exterior", dice García Corado. "Los tramites de despachos tienen un costo alto. A eso se le suman lo que cobran los bancos por recibir y liquidar las órdenes de pago. Por ejemplo, es imposible exportar repuestos de bajo costo por los excesivos gastos bancarios", agrega Rosato.

CUESTIÓN ESTRATÉGICA

Las trabas cambiarias e impositivas son mercados que no se ganan y que superan a la potencialidad y la variedad de recursos que tiene el país. "Son muchos los factores que podrían permitir que la Argentina destaque como exportador. Dejando de lado cuestiones vinculadas con nuestro recursos naturales, como una de las mayores reservas de litio y shale-gas del mundo, con extensas superficies productivas agropecuarias, y con una gran superficie marítima, mantenemos un elevado nivel de su población capacitada en distintas especialidades, con muy buen manejo de idiomas y destacando siempre por su creatividad", sostiene Fuciños.

Yeal Kim, presidente de la Fundación Protejer, defiende los nichos de la industria textil nacional. "Existe un desarrollo muy interesante de textiles naturales de alta valorización a nivel internacional, basados en materiales como algodón, cashmere, camélido, cáñamo y lana y de moda circular, realizada con materiales manufacturados provenientes de desechos textiles o agrarios. Sería interesante crear una marca de 'Moda Argentina Sustentable' y posicionarla en ferias, misiones y rondas comerciales", asegura. Kim pide apoyo para que las pymes del sector se vuelquen a los mercados externos, como asistencia a la primera exportación, facilidades para financiar certificaciones y tasas subsidiadas.

"Todo lo que está vinculado con servicios informáticos, diseño y de call center son los que tienen mayor capacidad de exportación y de valor agregado más alto, con mayor capacidad de generación de divisas. En cuanto a las actividades productivas, son muchas, pero el agro y la transformación de estos productos son sin duda quienes tienen mejores oportunidades. Podemos sumar las actividades mineras, como el litio", agrega García Corado.

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