Historias de Garage

Empezó con $ 500 y trabajando desde el altillo de su casa: hoy tiene 1400 vendedores y 60 empleados

Empezó a emprender en el altillo de su casa para estar con sus hijas; hoy emplea a 60 personas; más del 80% son mujeres y tiene más de 1400 revendedoras

Las ganas de pasar más tiempo con sus hijas y $500 prestados fueron todo lo que Samanta Schnable (48) necesitó para decidirse a patear el tablero y fundar en 2012 Salve Regina, una pyme especializada en la fabricación y comercialización de regalos con valor emocional que facturó $300 millones el año pasado, llega a todo el país y exporta a cinco países.

Esta empresa utiliza una novedosa forma de comprar en realidad aumentada

"Lo que hizo posible que pasara de artesana a emprendedora y después a empresaria fue el equipo de maravillosas mujeres que me acompañan y el volumen de ventas", reflexiona Schnable.

Cuando en 2011 renunció a la empresa constructora donde trabajaba, como igualmente algo tenía que hacer, empezó a ayudar a su madre que se dedicaba a la venta de imágenes religiosas en yeso a santerías. "Pero la realidad es que no me entusiasmaba mucho el producto así que, aprovechando que siempre me gustó y tengo facilidad para las manualidades, empecé a diseñar otros", relata Schnable, quien en 2012 inició su propio camino con Salve Regina; nombre que alude a la oración, pero que también hace honor a su abuela que se llamaba Regina.

"Con $500 que mi mamá me prestó compré una balanza que me ayudó a dar el primer paso porque hasta ese momento calculaba el precio de cada producto contando una por una las cuentas", recuerda. Arrancó en el altillo de su casa hasta que el volumen de producción empezó a exigir más espacio y debió mudarse. "Primero alquilé un departamento en Lomas del Mirador y ya éramos 5 personas trabajando. En 2014 alquilé una planta de 600 m2 y desde hace unos meses Salve Regina funciona en Morón en una planta de 1100 m2".

Si bien el emprendimiento arrancó produciendo rosarios y accesorios con motivos religiosos hoy la oferta incluye también otros objetos con "valor emocional" que van desde accesorios y souvenirs hasta artículos de decoración, bazar y de cuidado persona.

Aunque hoy la marca tiene su tienda online, tres góndolas en los shopping de DOT, TOM y Alto Palermo, dos franquicias en Alto Rosario (Rosario, Santa Fe) y Unicenter y 5 distribuidores; lo que más enorgullece a Schnable es el canal mayorista conformado por una red de 1400 revendedoras en todo el país. "Por la pandemia y la necesidad por generar un ingreso extra la comunidad crece más que nunca. A fines de 2019 eran 500, hoy son 1400 y estimo que para fin de año serán una 1600", detalla. En la mayoría de los casos, para esas mujeres Salve Regina fue el primer trabajo o la oportunidad de reinsertarse al mercado laboral luego de haber sido madres o porque perdieron sus empleos. El 10% de la producción, agrega Schnable, se exporta a Ecuador, Perú, Uruguay, Chile y Venezuela.

En 2013 se convirtió en una empresa familiar cuando José Luis López, su marido, decidió dejar su carrera corporativa y junto a sus hijas se sumaron al emprendimiento.

"Somos una pyme de no más de 99 personas, pero felices. No me interesa hacer de Salve Regina en una gran gigante; no quiero perder la esencia de lo familiar; yo quiero saber el nombre y la historia de cada una de las personas que están en esta empresa", sentencia

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