

En España, el emprendimiento ha emergido como una alternativa cada vez más valorada entre las diversas opciones profesionales disponibles. Principalmente, son los jóvenes quienes promueven esta noción que prioriza la independencia laboral y la creación de proyectos propios.
Numerosos autónomos sostienen que el camino del emprendimiento está repleto de riesgos, sacrificios y desafíos. Sin embargo, todos los emprendedores que comparten sus vivencias tienen un aspecto en común: las ganas y el esfuerzo por llevar adelante un proyecto.
Este es el caso de Marcos López, un joven de 18 años de Abegondo (A Coruña) que con menos de un año de Ciclo Superior de Sistemas Electrotécnicos, acaba de ganar el XIX Concurso de Jóvenes Instaladores de la provincia de A Coruña, organizado por la ASINEC.
“Quiero ser electricista porque hay mucho futuro. Tener una carrera ya no te asegura nada”, afirma sin dudar el joven que en la prueba tuvo que recrear con éxito la instalación eléctrica y de telecomunicaciones de una vivienda entera.

La historia del mejor electricista de 18 años
El joven no llegó a la electricidad por casualidad. Su padre tiene una empresa del sector, Electricidad Vilacoba, y desde pequeño creció entre cables, cuadros eléctricos y obras. La persona que más le enseñó, sin embargo, no fue su padre, sino un empleado de la empresa. “Con quien más aprendí es con un empleado que tiene, que se llama Carlitos”, confiesa con naturalidad en declaraciones recogidas por El Periódico.
Esa base práctica fue la que le permitió llegar al concurso con una ventaja real. La prueba incluyó una parte teórica y otra práctica en la que los participantes debían realizar una simulación de instalación eléctrica y de telecomunicaciones en una vivienda.
“Al final me animé a participar con algunos compañeros de clase, pero no iba con ninguna pretensión”, explica el ganador, al que el resultado le parece “para tanto” pero que con esa misma actitud acaba de convertirse en el mejor instalador joven de toda la provincia.

Por qué cada vez más jóvenes eligen aprender profesiones antes que ir a la universidad
López no es un caso aislado. En su aula hay 14 alumnos y el joven asegura que el interés por los ciclos de electricidad, fontanería o carpintería no para de crecer. La razón es sencilla: la escasez de mano de obra en los oficios y la creciente demanda de profesionales especializados están haciendo que la FP recupere el prestigio que durante décadas perdió frente a la universidad.
“Veo por mi padre que se necesita gente. Además, es un trabajo muy entretenido porque siempre te enfrentas a situaciones distintas”, señala López. Para él, aprender un oficio es sinónimo directo de empleabilidad, algo que no siempre puede decirse de muchas titulaciones universitarias.
El sector eléctrico es uno de los que más presión de demanda acumula en el mercado laboral español. La transición energética, la instalación masiva de placas solares, los sistemas de automatización industrial y la electrificación de los hogares han disparado la necesidad de técnicos cualificados en toda la cadena de instalación y mantenimiento.
Marcos cierra su historia con un argumento que ningún estudio de empleabilidad recoge. “Parece una tontería, pero es un mundo en el que hay muy buen rollo, hay buena gente, y eso también es importante”, señala sobre sus compañeros de estudios y los empleados del negocio familiar. “Nos ayudamos mucho entre nosotros”, añade con orgullo.













