Historias de garage

Dos amigas arrancaron hace 25 años con u$S 6000; hoy tienen 14 locales con 13 franquicias

La Pinocha Chocolates fue fundada hace 25 años por dos familias amigas en Mar de las Pampas. Hoy cuenta con 14 locales

El proyecto surgió gracias a dos matrimonios amigos. Pero fueron las mujeres del equipo, Julia Kalogerias y Ana María Terradas, una médica y la otra maestra, quienes empezaron esta historia junto a sus maridos. Y los cuatro apostaron por un lugar especial: Mar de las Pampas. Así nació La Pinocha, la empresa familiar especializada en la elaboración de chocolate artesanal de primera calidad que fue fundada en 1995 y hoy ofrece 60 variedades de chocolates.

Al principio, narra Emiliano Baratz, director comercial y segunda generación de la empresa, "por la relación que suele hacerse entre chocolate y frío, pensaron que sería una locura apostar por el chocolate en una zona turística de verano". Sin embargo, rápidamente entendieron que para el chocolate no hay una época especial. "La gente ama el chocolate todo el año".

"La inversión inicial en 1995 fue de unos u$s 6000 para el local de Mar de las Pampas. Luego, iniciamos la expansión con el primer local en Palermo en Av. Santa Fe 3476 en 2013", detalla Baratz. "En ese momento se pagaba un alquiler de $25.000 y tuvimos una inversión total de $100.000".

En una primera etapa, apostaron a una chocolatería, pero tiempo después, "a pedido del público" ampliaron el proyecto original y sumaron cafetería. "La gente quería sentarse y acompañar la degustación de los chocolates. Y ahí fue que surgieron nuestras famosas tortas y fondues", cuenta el directivo.

La evolución del proyecto fue "rápida y explosiva. Pasamos de solo tener un local en Mar de las Pampas a tener locales en Villa Gesell, AMBA, ciudad de Santa Fe y franquicias virtuales en otros lugares lejanos de la costa como General Pico".

De hecho, la firma acaba de inaugurar un local en La Plata. "En los últimos años nos interesamos en lograr una mayor cobertura geográfica y nos enfocamos en nuestra expansión a través de la modalidad de franquicias, tanto físicas como virtuales. En La Plata ya funcionaba una virtual y ahora se ha convertido en un moderno local de 60 m2 que da empleo a tres personas y requirió de una inversión inicial de $2.200.000", comenta Baratz.

De esta manera, ya son 14 los locales de La Pinocha, 13 franquicias y una tienda propia, siete zonas virtuales en diferentes puntos del país, y planea nuevas aperturas para los próximos meses del año.

Hacer frente a los obstáculos

Con la pandemia y su consecuente confinamiento la empresa debió adaptar su estructura por los contagios y los nuevos protocolos, pero también el modelo de negocio. "Al comienzo fue muy difícil porque tuvimos que parar la producción, pero fuimos volviendo de a poco, con personal reducido. El desafío más grande fue que, sin gente circulando, dejaban de tener sentido las franquicias", comenta. "Eso era lo que más no preocupaba porque nosotros tenemos muchos consumidores espontáneos, que compran por tentarse al ver la vidriera de los locales".

Luego de mucho análisis la empresa encontró una manera de salir adelante: "Rompimos el concepto de la franquicia tradicional y desarrollamos franquicias virtuales", cuenta. "Los locales siempre fueron take-away. No obstante, a pesar de profundizar el servicio de delivery, mucha gente vivía lejos. Y el problema se daba mayormente con aquellos clientes que conocían el producto, pero no vivían cerca de un local. Las franquicias virtuales, al desarrollarse por zonas de entrega, resolvieron ese dilema y los clientes pudieron empezar a pedir desde la comodidad de sus casas. Este nuevo formato nos permitió crecer y llegar a donde antes no llegábamos. Un año después, ya tenemos dos de esas franquicias virtuales que se convirtieron en franquicias físicas: La Plata y Santa Fe".

Por otro lado, el entrevistado menciona como uno de los principales obstáculos el generacional. "A la generación fundacional se sumaron los hijos y cuando decidimos ampliar el negocio y volverlo 'franquiciable' fue muy complejo lograr un equilibrio entre las visiones de ambas generaciones", dice. "Finalmente, a la 'generación hijos' nos dieron luz verde, nuestros padres confiaron en nosotros. Esto nos permitió un crecimiento muy rápido que nos lleva hoy a tener las 13 franquicias y una lista de espera bastante importante para nuevas aperturas". Al respecto, anticipa que próximamente abrirán dos más, una en Caballito y otra en San Isidro.

Según el vocero, en términos de facturación cada franquicia tiene vida propia. "Contamos con locales de mucha facturación, pero que a su vez tienen que afrontar alquileres muy altos y franquicias de facturación intermedia con locales de costos moderados que les permiten tener una excelente rentabilidad", dice. "Hoy estamos proponiendo un negocio de franquicia al que entendemos tiene un recupero total de la inversión - $3,5 millones aproximadamente - entre el mes 16 y el 24. El contrato es por 60 meses".

Mantener la esencia

"La calidad de nuestras recetas y el amor con el que hacemos cada producto sin perder la esencia artesanal son los aspectos que conservamos desde los inicios", asegura Baratz. "No hemos modificado a lo largo de los años nuestra manera de proceder".

Sin embargo, si bien tienen pocas cosas de las cuales se arrepienten, comparte que muchas veces han demorado el crecimiento en función de tener todo en condiciones y sentirse preparados para dar una respuesta acorde. "Quizás muchos nos dirían que hay que crecer más rápido, aunque nosotros preferimos crecer al ritmo que nos permita tener los menores inconvenientes posibles", aclara.

La comunicación y el trabajo en equipo han sido claves para mantener la empresa a lo largo de varias generaciones. "Este proyecto nos ha ido llevando a explorar actividades que nunca pensamos que haríamos. Todos los dueños pasamos por todas las etapas de lo que hoy vendemos como un modelo exitoso de franquicias: desde atender el mostrador, limpiar un local, manejar proveedores, hasta obviamente hacer chocolate para entender los procesos en un 100%", detalla Emiliano.

En este camino, el hecho de que sean mujeres las que lideren la marca ha tenido mucha incidencia en su desarrollo y resultados. "Desde nuestras madres que empezaron este proyecto sin dejar sus trabajos, mis dos socias que además de ser familia son pilares fundamentales para que funcione todo, hasta las trabajadoras que siguen haciendo con mucho amor los chocolates", destaca.

Finalmente, de cara al futuro la empresa apuesta a seguir el camino de crecimiento constante y sostenido de buena calidad, "que nos permita poder llegar a todos los rincones del país y que nuestros productos traspasen las fronteras de países vecinos".


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