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BIND Inversiones mantiene una visión favorable sobre la deuda soberana y las acciones energéticas, mientras GRIT Capital privilegia bonos TAMAR y coberturas cambiarias. Ambas firmas coinciden en que el escenario electoral ya comenzó a impactar en las carteras.
El calendario político comenzó a correr antes para el mercado argentino. Aunque todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales de 2027, los inversores ya empezaron a incorporar ese riesgo en las tasas de interés, los contratos futuros y las decisiones de cobertura.
BIND Inversiones y GRIT Capital coinciden en que el proceso no implica, por el momento, un quiebre del escenario económico. Sin embargo, ambas firmas detectan que el mercado dejó atrás la tranquilidad del comienzo de 2026 y comenzó a preguntarse cuánto de la política económica podrá sostenerse después de las elecciones.
“Las tasas forward de 2028 en adelante y los últimos números del Índice de Confianza en el Gobierno marcan una agenda del público inversor que empieza a poner algo de foco en las elecciones presidenciales del año que viene”, señaló BIND en su informe de posicionamiento y estrategia para el tercer trimestre.
Walter Stoeppelwerth, CIO de GRIT Capital, fue más directo: afirmó que la psicología del mercado argentino ya está siendo condicionada por escenarios electorales hipotéticos.

Y aunque considera que Javier Milei es el favorito para obtener la reelección, advirtió que la debilidad de la creación de empleo y de los ingresos reales genera preocupación entre los inversores.
“El fantasma de la llegada de Alberto Fernández en 2019 está afectando las decisiones de asignación de activos”, sostuvo Stoeppelwerth en su análisis.
La comparación con aquel gobierno apunta al temor de que un cambio de expectativas políticas vuelva a provocar un ajuste abrupto en los precios después de un período de fuertes retornos en bonos soberanos, provinciales, corporativos y en moneda local.

El mercado se cubre antes de tiempo
Las primeras señales aparecen en la creciente demanda de instrumentos vinculados al dólar. Según GRIT, empresas e inversores comenzaron a reconstruir posiciones de cobertura de cara a las elecciones de 2027 y al período de menor liquidación de divisas del sector agropecuario durante los últimos cinco meses de 2026.
Estimaciones del mercado recogidas por la firma ubican el stock total de instrumentos de cobertura cambiaria por encima de los u$s 12.000 millones, luego de un incremento cercano a u$s 9.000 millones desde junio.
GRIT contrasta ese movimiento con lo ocurrido en los primeros cinco meses del año, cuando el sector privado había desarmado alrededor de u$s 10.500 millones de sobrecobertura heredada de la incertidumbre electoral previa.
Para Stoeppelwerth, no necesariamente se trata de una señal negativa. El hecho de que las empresas comiencen a proteger sus balances con anticipación puede resultar saludable, especialmente mientras la oferta de dólares continúa siendo elevada.
BIND también observa una mayor presión cambiaria tras el final de la estacionalidad positiva de las liquidaciones del agro, aunque sostiene que esa dinámica no representa un motivo de alarma ni altera el marco general de estabilidad.
Durante el primer semestre, el tipo de cambio oficial acumuló una depreciación nominal de apenas 0,91%, pero el resultado combinó dos períodos diferentes: en el primer trimestre el peso se apreció 5,91%, mientras que en el segundo el dólar avanzó 6,87%.
La entidad no espera una ampliación significativa de la brecha entre el dólar oficial y el contado con liquidación, que proyecta dentro de un rango de entre 3% y 6%. Los principales riesgos serían una menor oferta de divisas, un deterioro de las expectativas o un shock externo.
La licitación que calmó al mercado
GRIT considera que la última licitación del Tesoro ayudó a reducir la tensión porque ofreció instrumentos más alineados con la demanda de los inversores y evitó absorber excesivamente la liquidez en pesos.
La firma contrapuso esa estrategia con la última colocación de julio, cuando Finanzas alcanzó un rollover de 144,5%. En esta oportunidad, la Lecap con vencimiento en noviembre de 2026, S30N6, concentró aproximadamente 70% de los títulos adjudicados y fue colocada a una tasa efectiva mensual de 2,1%, en línea con el mercado secundario.
La concentración en un instrumento corto respondió, según Stoeppelwerth, al pedido del mercado de contar con mayor liquidez en el tramo de menor duración. Los inversores comenzaban a mostrar cierto agotamiento frente a la emisión de títulos con vencimientos posteriores a las presidenciales de octubre de 2027.
El Tesoro también amplió la oferta de bonos dólar linked, que concentraron 12,44% de la licitación y captaron alrededor de u$s 380 millones. La nueva LELINK con vencimiento en octubre fue emitida con un margen de 6,9%, mientras que la reapertura del instrumento de noviembre se colocó con un spread de 7,33%.
Para GRIT, esas adjudicaciones muestran que el equipo económico entendió la necesidad de ofrecer herramientas de cobertura al sector privado después de la depreciación cambiaria de 5,3% registrada entre junio y julio.
En pesos, GRIT elige TAMAR
La principal recomendación de GRIT para posicionarse en moneda local consiste en privilegiar bonos de tasa variable TAMAR frente a los títulos largos a tasa fija.
Sus dos instrumentos preferidos son el TMG27 y el TMF28, que acumularon subas de 2,6% y 2,7%, respectivamente, durante los siete días previos al informe. En el mismo período, dos de los BONCAP más líquidos y de mayor duración, el T30A7 y el T31A7, prácticamente no registraron cambios.
La diferencia refleja el nuevo comportamiento de los inversores. Para Stoeppelwerth, el mercado no quiere sumar demasiado riesgo a tasa fija antes de las elecciones, especialmente después de que el equipo económico utilizara la absorción de liquidez para contener episodios de dolarización.

Los bonos TAMAR pagan una tasa variable vinculada al costo de los depósitos mayoristas. Por eso, ofrecen protección si el Gobierno o el Banco Central necesitan convalidar tasas nominales y reales más elevadas para evitar una mayor presión sobre el dólar.
La estrategia de GRIT no consiste en abandonar completamente el peso, sino en reducir el riesgo de quedar atrapado en una tasa fija si el mercado exige rendimientos mayores durante el proceso electoral.
BIND coincide con la necesidad de diversificar los factores de ajuste. Sus carteras en pesos combinan instrumentos CER, bonos duales, tasa fija, obligaciones negociables y fondos de liquidez inmediata. En los perfiles moderados, también suma una exposición acotada a acciones locales.

La entidad considera que los breakevens, que es la inflación implícita en los precios de los bonos, descuentan aumentos mensuales de entre 1,6% y 1,9% para el último cuatrimestre de 2026, un rango compatible con su escenario de desinflación.
Bonos en dólares: la apuesta soberana sigue vigente
Pese al nuevo ruido político, BIND mantiene una mirada constructiva sobre los bonos soberanos argentinos. La tesis se apoya en la mejora de la percepción crediticia y en la compresión de los spreads de riesgo.
Para la entidad, el próximo gran catalizador será el regreso de la Argentina al mercado internacional de capitales mediante nuevas emisiones. Ese paso permitiría comprobar si la reducción del riesgo país es suficiente para recuperar el acceso voluntario al financiamiento.
La selección de bonos cambia según el perfil de cada inversor. En las carteras conservadoras, BIND incluye el AO27, con una tasa interna de retorno de 7,30%, y el GD30, que presenta una TIR de 8,06%, según los valores consignados en su informe.
Para los perfiles moderados aparecen el AL30, con una TIR de 7,62%, y el GD38, que ofrece 9,52%. En la estrategia agresiva, la entidad mantiene el AL30 y suma el AE38, con una TIR de 9,96%.
El asunto consiste en extender la duración y aceptar una mayor exposición al riesgo soberano a medida que aumenta la tolerancia del inversor. Los bonos largos ofrecen rendimientos superiores, pero también presentan una sensibilidad más alta frente a cualquier deterioro de las expectativas electorales.
GRIT, por su parte, considera que el reciente rebote de la deuda argentina respondió tanto a factores externos como a la mejora del ánimo local después de la licitación del Tesoro. No obstante, señaló que las ventas de inversores domésticos moderaron la recuperación inicial de los bonos.
La firma observó que, después de siete ruedas consecutivas en baja, los títulos largos llegaron a recuperar entre 60 y 70 puntos básicos durante la rueda, aunque luego redujeron la mejora debido a la presión vendedora local. El movimiento muestra que todavía existe demanda, pero también inversores dispuestos a realizar ganancias tras el fuerte desempeño acumulado.

Qué acciones recomienda BIND
En renta variable argentina, BIND mantiene su preferencia por las compañías vinculadas al petróleo y el gas, las empresas de servicios públicos y las generadoras de energía.
La recomendación se sostiene en las inversiones asociadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el potencial exportador y la posibilidad de que los precios internacionales de la energía permanezcan elevados por las tensiones en Medio Oriente.
Dentro de las carteras sugeridas aparecen Vista Energy y Transportadora de Gas del Sur. En las estrategias dolarizadas, BIND también incorpora exposición a YPF.
Estos sectores presentan una ventaja frente a otros segmentos del mercado local: una parte relevante de sus ingresos se encuentra vinculada al dólar, las exportaciones o contratos de largo plazo, lo que reduce su dependencia exclusiva del consumo y la actividad doméstica.

BIND contempla que la construcción y otros papeles procíclicos puedan transformarse en una oportunidad de cara a 2027, pero considera que todavía es prematuro posicionarse. Para que esa apuesta gane atractivo, el mercado necesitaría señales más firmes de recuperación económica y mayor claridad política.
Los principales riesgos para la renta variable argentina son una profundización de la desaceleración, el deterioro de la calidad crediticia y una ejecución más lenta de las inversiones previstas.
El riesgo político y una señal favorable
Aunque GRIT advierte que el temor electoral ya condiciona las carteras, también identifica una señal política favorable: el acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO con vistas a 2027.
Según Stoeppelwerth, la posibilidad de un acuerdo entre el oficialismo, Mauricio Macri y gobernadores aliados podría reducir el riesgo de fragmentación del voto de centroderecha. El CIO de GRIT calificó ese pragmatismo político anticipado como una noticia positiva para la estrategia de reelección.
Para el mercado, la construcción de una coalición más amplia podría mejorar las expectativas de continuidad.
Sin embargo, todavía será necesario observar si los acercamientos se convierten en acuerdos electorales concretos y si la economía logra sostener la desinflación, la acumulación de reservas y la recuperación de los ingresos.
Mientras tanto, las estrategias comienzan a adaptarse.
BIND conserva bonos soberanos y acciones energéticas, pero evita adelantarse en sectores procíclicos. GRIT mantiene la exposición en pesos, aunque privilegia títulos TAMAR frente a los BONCAP largos y destaca la creciente demanda de cobertura dólar linked.
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