

n La historia de Mario Bianco, presidente de Segafredo Zanetti Argentina, se reparte entre la ciudad de Santa Fe, Italia, España y Buenos Aires. Nació en Santa Fe hace 52 años, pero con sólo 21 años fue a Italia para conocer a parte de su familia y se quedó. En ese país, tuvo a sus dos hijos e inició su carrera. En Italia hice mi experiencia profesional. Trabajé en diferentes empresas, fui gerente Comercial de una firma de cosméticos, trabajé en una empresa de artículos bañados en plata y, luego, en Segafredo. En 1995, Segafredo buscaba director comercial para España y me mudé a Madrid, cuenta.
Tres años después, al venir de vacaciones a Santa Fe, el grupo le pidió un estudio del mercado de café argentino. A fines de 1999, el dueño Massimo Zanetti decide comenzar en la Argentina; me mudé en 2001 para desarrollar el mercado local, cuenta. A fines de 2003 volvió a España para ser el director general de la filial y luego su presidente. Pero retornó al país en 2007, para encarar la expansión de la marca de café espresso italiano en el país. Desde la Argentina creó la filial de Chile y empezó a exportar al resto de América latina, ya que la sede local es responsable de la región, a excepción de Brasil. Aunque compite con otras marcas como Illy o Lavazza, Segafredo es la única empresa de café italiano que tiene una filial directa en el país y que cubre todo el ciclo del café, desde la planta hasta la taza, asegura.
Mientras prepara el lanzamiento de las máquinas de café espresso hogareñas en el país, expande la venta de café a otros países, como Chile, Uruguay, Colombia y, recientemente Paraguay Bolivia. Perú y Ecuador serán los próximos.
Segafredo Zanetti pertenece a Massimo Zanetti Beverage Group, un holding que reúne 37 empresas. Cuenta con más de 70.000 clientes en el mundo y y 50 millones de pocillos bebidos por día, con 1.500 millones de euros de facturación.











