

La infancia es una etapa en la que el organismo necesita un aporte adecuado de nutrientes para acompañar el crecimiento y el desarrollo. Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención no solo a la cantidad de alimentos, sino también a su calidad y variedad.
Cuando la alimentación se vuelve repetitiva y se concentra en pocos grupos de alimentos, aumentan las posibilidades de que algunos nutrientes esenciales no estén presentes en cantidades suficientes.
Una señal que merece atención
La baja diversidad alimentaria aparece como uno de los principales indicadores de riesgo. Una investigación realizada por el Centro de Estudios sobre Política y Economía de la Alimentación, a partir de la 2ª Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, determinó que seis de cada diez niños en Argentina llevan dietas poco diversas.
A partir de estos datos, el equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) remarcó la importancia de asegurar el consumo adecuado de nutrientes como calcio, proteínas y vitamina D durante la etapa comprendida entre los 4 y los 12 años.

Los especialistas también advirtieron que muchas veces las dietas infantiles priorizan panificados e hidratos de carbono simples, lo que puede desplazar otros alimentos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales.
Los nutrientes que suelen faltar
Uno de los nutrientes que genera mayor preocupación es el calcio. Un estudio de Anabitarte, Durante, Ciarmela y colaboradores citado entre las referencias del informe indicó que cerca del 70% de la población infantil no alcanza la ingesta diaria recomendada de este mineral.
De acuerdo con esa investigación, un consumo insuficiente de calcio puede afectar la formación de huesos y dientes y asociarse con problemas vinculados al desarrollo óseo.
Las principales fuentes de calcio son la leche, el yogur y el queso. También aportan este nutriente algunos pescados, vegetales de hoja verde, frutos secos y semillas, aunque los especialistas señalan que el organismo absorbe con mayor facilidad el calcio procedente de los lácteos.
En ese sentido, el yogur ocupa un lugar destacado porque además aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas y microorganismos vivos. Estos últimos impactan en la microbiota intestinal, favoreciendo múltiples aspectos de la salud.
Las proteínas también son fundamentales porque participan en la formación de tejidos, el crecimiento muscular y el desarrollo del sistema inmunológico. Entre las fuentes recomendadas figuran carnes magras, pescados, legumbres, huevos y productos lácteos.
La vitamina D completa el grupo de nutrientes considerados prioritarios. Según la información publicada por MedlinePlus, favorece la absorción del calcio y participa en el funcionamiento del sistema inmunológico, nervioso y muscular.
La ingesta de frutas y verduras es baja en Argentina y es un aspecto vital que requiere atención.
Frente a este escenario, PROFENI recomendó promover una alimentación más variada mediante la incorporación de distintos grupos de alimentos, con el objetivo de favorecer un crecimiento saludable y una mejor cobertura de las necesidades nutricionales durante la infancia.












