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La inteligencia artificial gana espacio en las empresas, pero su aplicación ya no se limita a asistentes que responden consultas. El desafío pasa por incorporarla a los procesos internos, conectarla con los datos del negocio y usarla para aportar información que permita tomar decisiones, según plantearon Cristian Rivas, CEO de BeOn Consulting, y Viviana Saulo, Operations Lead de la firma.

“La propuesta de valor de BeOn fue creciendo de la mano de la inteligencia artificial”, afirmó Rivas. Según explicó, la incorporación de estas herramientas tuvo efectos dentro de la firma y en las soluciones que ofrece a sus clientes. “Genera mayor productividad hacia adentro, pero también hace que los clientes reciban soluciones en forma más ágil y adaptadas a los procesos de ellos”, señaló.

Saulo puso el foco en las posibilidades de análisis que abre la tecnología. “Lo que aportamos con la inteligencia artificial en nuestros clientes es estrategia, capacidad de análisis, capacidad de obtener mayor información y poder tomar mejores decisiones”, indicó. Ese uso puede estar incorporado en una aplicación o apoyarse en datos de la empresa para devolver conclusiones a los niveles directivos.

Una solución que vaya más allá del chat

Para Rivas, desarrollar una solución de IA para una organización exige mirar más allá del chat. “No tiene que pensar solamente en un chat que va a estar conversando con alguien y respondiendo preguntas como hacemos en nuestra casa”, sostuvo. “Tiene que estar pensando cómo esa solución aporta valor real al negocio”.

Ese objetivo requiere que la herramienta conozca la operación de cada compañía. “La IA tiene que alimentarse de la información, no solamente de documentos o procesos, sino también de información viva: su contabilidad, su información de facturación”, enumeró el ejecutivo. Saulo agregó los datos de mercado entre los insumos que pueden ampliar la capacidad de análisis.

De responder consultas a proyectar escenarios

La diferencia, planteó Rivas, está entre responder una consulta simple —como identificar a quién se le facturó durante el mes— y elaborar proyecciones a partir de variables internas y externas. “Dado lo que estoy vendiendo, lo que puedo vender y lo que está pasando afuera en el mercado, generame un escenario. Eso ya lo logramos”, dijo.

La IA también puede incorporarse en las aplicaciones que utilizan los equipos. “No vamos a implementar un chat para que la persona chatee, sino una solución en la que la inteligencia esté integrada con el proceso de la empresa”, dijo Rivas. A su criterio, esa integración puede volver más ágiles los sistemas y mejorar el vínculo entre la interfaz y el usuario.