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Compensar emisiones, la próxima batalla para llegar a la neutralidad de carbono

Reducir y contrarrestar la huella ambiental es cada vez más una preocupación para las compañías que buscan minimizar su impacto. Cómo iniciar el camino hacia el objetivo de cero emisiones

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Faltan 27 años para 2050, un año que será significativo no solo porque marcará el punto medio del siglo XXI. Esa es la fecha que la Organización de Naciones Unidas marcó como objetivo para alcanzar la neutralidad de carbono. El tiempo para lograr esa meta parece holgado, pero si se mira con detalle, todavía es mucho lo que falta hacer.

Si el planeta quiere llegar a ser carbononeutral en 2050 -esto es que el CO2 lanzado a la atmósfera sea compensado con actividades que lo capture en igual cantidad-, para 2030 se debería reducir entre el 40% y 55% de las emisiones en relación con los valores de 1990. Con estos números sobre la mesa, queda claro que el momento de actuar es ahora. Por eso, no sorprende que la preocupación ya ronde entre las empresas. Muchas ya se fijaron sus propias metas de emisiones y otras están en pleno proceso de evaluación.

"Hay una fuerte tracción desde los reguladores y los inversores, que requieren que la información de las compañías sea cada vez más clara y transparente. Eso impulsa a que cada vez sean más quienes están trabajando en estrategias de descarbonización y compensación de emisiones, especialmente las empresas que necesitan reporting", explica Belén Zermatten, gerente senior de ESG y Sustentabilidad de PwC Argentina.

Ser sustentable, agrega, mejora el acceso a financiamiento. Ese es uno de los principales vectores para que, incluso en un contexto económico como el actual, el cambio climático esté dentro de los cinco o seis temas prioritarios de los CEO locales.

Lo primero que debe hacer una compañía que busque avanzar en este camino es ser consciente de cuál es y cómo se compone su huella de carbono. Con esa información podrá iniciar un plan de acción que le permita reducir todo lo que pueda y compensar aquello que no.

Para medir la huella de carbono hay diferentes metodologías internacionales, entre las que se destacan GHG Protocol, GLEC, ISO 14064, explica Ernesto Tentori, gerente de Sostenibilidad de Zarcam e integrante del equipo del departamento de Ambiente y Sustentabilidad de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (Cedol).

"En Cedol, se optó por una metodología básica, con el objetivo de facilitar que la mayor cantidad de empresas puedan informar mensualmente los datos mínimos necesarios: cantidad de km recorridos, consumo de combustible y toneladas transportadas. Con estos datos se obtiene el inventario de emisiones, que se calcula con el consumo de combustible multiplicado por el factor de emisión, y el indicador de indicador de emisiones de CO2 por tonelada transportada", explica Tentori.

Vanesa Vázquez, gerente de Crecimiento Inclusivo y Sustentabilidad de Cervecería y Maltería Quilmes, es contundente: "Lo que no se mide no se puede gestionar", y destaca que la firma utiliza el GHG Protocol para conocer su impacto ambiental. Este estándar profundiza en el conocimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y registra tanto las emisiones directas como las indirectas, en un análisis integral y muy detallado.

La compañía, además, está empezando a aplicar el marco desarrollado por el Grupo de Tareas sobre Divulgación Financiera Relacionada con el Clima (TCFD por sus siglas en inglés) para evaluar los posibles impactos del cambio climático en su negocio. En ese sentido, utiliza un enfoque multidisciplinario en el que participa junto a consultoras, universidades, ONG, entidades gubernamentales y alianzas industriales para entender los escenarios del cambio climático y evaluar los riesgos a futuro.

Basado en la ciencia

"Fuimos una de las primeras empresas en comprometerse con los objetivos basados en la ciencia, en 2019. Comenzaremos a compartir nuestro inventario con el CDP Climate Change una vez al año. Además, en 2021 nos sumamos al Pacto Global, la iniciativa más grande del mundo en materia de responsabilidad social. Como parte de esta red, nos comprometemos a cumplir con los 10 principios universales de las Naciones Unidas para generar negocios sostenibles, de forma alineada con los objetivos de desarrollo sostenible. Sumamos a nuestra cadena de valor mediante Connecting for a Better World - Climate Action y CDP Climate Change Supply Chain", agrega Vázquez.

Quilmes tiene el compromiso de ser una compañía neutra en carbono en 2040. Para ello deberá alcanzar las cero emisiones netas en alcance 1-emisiones directas producidas por quema de combustibles- y 2 -emisiones indirectas generadas por la electricidad consumida y comprada por el emisor-. Eso lo lograrán con una descarbonización al máximo de la cadena de valor y la compensación de aquellas que son inevitables.

"Ya logramos la reducción del 100% en alcance 2 mediante el acuerdo de compra con Central Puerto que permitió la construcción del Parque Eólico Budweiser en Achiras, Córdoba, que genera energía renovable para toda nuestra operación. Estamos trabajando hacia la reducción del 90% de emisiones en nuestra operación de cervecerías y plantas de gaseosa a 2030", aporta.

La compañía, además, ya comenzó a trabajar en la descarbonización de toda su cadena de valor, que va desde la semilla de cebada hasta la botella de cerveza. Para ello elaboraron una estrategia para compartir medidas de eficiencia energética y para avanzar en el uso de energía renovable en los puestos de venta. Además, inició un proceso de aceleración de soluciones de bajo impacto de carbono para los envases.

"También trabajamos con nuestros 1000 productores de cebada para la adopción de buenas prácticas agronómicas bajas en carbono. Y estamos en un proceso de hacer más eficiente la flota logística con la política de camión siempre lleno, potenciación de un programa de entregas directas con mayor eficiencia en recorridos y rutas, aumento de capacidad productiva en regiones donde existe mayor demanda, e incorporación de camionetas eléctricas", agrega Vázquez.

Medidas concretas

Una vez que se conoce cuántos gases de efecto invernadero se emiten, llega el momento de empezar a reducir. La información obtenida se usa para tomar medidas concretas y efectivas para la implementación de prácticas más sustentables.

"Conocer la huella de carbono permite identificar áreas de oportunidad y desarrollar estrategias específicas para minimizar el impacto ambiental. Desde Bayer, ya estamos implementando acciones basadas en datos precisos, como la promoción de prácticas agrícolas sustentables, la optimización de procesos y el fomento de la adopción de tecnologías de bajo impacto. Además, esta información sirve para establecer metas de reducción de emisiones, monitorear el progreso y comunicar de manera transparente los resultados y logros alcanzados", dice Luciano Viglione, director de Asuntos Públicos, Ciencia y Sustentabilidad de Bayer Conosur.

Naranja X es la primera fintech neutra en carbono, cuenta Pablo Bocco, líder de Sustentabilidad e Innovación Social de la firma: "Trabajamos con Circa, una consultora especializada en huella de carbono, que hace el inventario de la contaminación generada. Con ellos medimos y auditamos los diferentes consumos que tenemos como empresa. Cuánta electricidad y de qué fuentes, qué cantidad de combustibles usamos, qué tipo de materiales, transportes y los residuos generados", explica Bocco.

Lo primero que hizo Naranja X fue hacer más eficientes sus consumos con medidas como la instalación de sistemas automáticos de apagado de luces o la reducción en la cantidad de papel usada. Además, en 2021 construyó un parque solar propio en la oficina corporativa de Córdoba que abastece gran parte del consumo del edificio. A ello le sumaron la gestión de residuos del edificio corporativo y de las 260 sucursales del país.

Cuando llegó al punto en que vio que no podía bajar más las emisiones de GEI, comenzó a compensar. "Hasta 2020 trabajamos con la Fundación Banco de Bosques, que con sus proyectos forestales capturaban nuestras emisiones. Desde el año pasado, empezamos una alianza con Ruuts, una compañía argentina que tiene proyectos de ganadería y agricultura regenerativa", agrega.

En un punto, reducir la huella de carbono de una compañía requiere del compromiso de todos los colaboradores. Son ellos quienes deben hacer propias conductas como la separación de residuos y el apagado de luces para ahorrar energía.

Para esto, en Bayer apuestan por una combinación de enfoques que genere adherencia en todos los integrantes de la firma. Por un lado, apelan a una comunicación efectiva que resalte la importancia de reducir la huella de carbono y su impacto positivo en el medioambiente. Pero además, buscan fomentar una cultura de sostenibilidad a través de capacitaciones, actividades de sensibilización y que promueva la participación activa de todos.

La compañía destaca que se deben establecer metas claras y brindar el apoyo necesario para implementar acciones concretas orientadas a la reducción de emisiones. Además, considera fundamental la colaboración con los proveedores y socios, entre quienes también hay que promover prácticas sustentables.

En Quilmes, en tanto, optaron por un camino institucional para desarrollar políticas que permitan un cambio cultural. La transformación está liderada por el propio presidente de la compañía, Martín Ticinese.

"Conformamos un comité de ASG (ambiental, social y de gobernanza) liderado por Martín, que hace seguimiento del plan y desarrolla propuestas y nuevas iniciativas a medida de cada área. Además, contamos con una gerencia de Crecimiento Inclusivo y Sustentabilidad que vela por este plan y trabaja de manera transversal a todas las áreas para incorporar una gestión ASG. Cada área a su vez (agro, logística, industrial, abastecimiento, etc.) tiene metas y objetivos específicos relacionados con el plan de descarbonización", explica Vázquez.

Las compañías destacan que hay que trabajar para crear nuevos hábitos. Para conseguirlo, agregan, es necesario llevar a la práctica un plan que involucre a todas las áreas.

"Hay que acompañar a los equipos que son los que van a generar el mayor impacto. Para nosotros las mayores emisiones están relacionadas con el uso de la electricidad. En 2019 y 2020 iniciamos el proceso con toda la gerencia de infraestructura y de compra de obras para ver cómo reducir el uso de energía. Ahora involucramos a todos. Pero también se dio el proceso inverso. Con el apagado de luces y la separación de residuos fueron nuestros colaboradores los que nos pidieron implementarlo. Ya hay un cambio de mentalidad y se nota", asegura Bocco, de Naranja X.

Un camino a seguir

La estrategia elegida para compensar las emisiones depende de muchos factores. Lo ideal, dicen los expertos consultados, es encontrar el proyecto que haga el match con los valores y la misión de la compañía. Pero, a veces, se debe elegir dentro de un menú acotado de opciones.

"Cuando empezamos a compensar, nos enfocamos en hacerlo con la oferta que estaba disponible. Después apareció Ruuts y ahí elegimos trabajar con agricultura y ganadería regenerativa, porque entendemos que va más allá de lo ambiental y genera también impacto social y económico. Apoyamos a diferentes productores de alimentos y es un aporte para que nuestros clientes puedan tener en las góndolas alimentos de agricultura y ganadería regenerativa. Conjuga prácticas sociales, ambientales y económicas y genera un impacto ambiental positivo", dice Bocco.

En el mismo sentido, Vigliano, señala que en Bayer priorizan iniciativas que generen impactos positivos adicionales, como la conservación de bosques, la promoción de energías renovables o la implementación de prácticas agrícolas sustentables. Asimismo, destaca que la compensación forma parte de una estrategia integral para gestionar y reducir la huella de carbono en toda la cadena de valor.

La farmacéutica explica que, para seleccionar qué tipo de proyecto apoyar, lo primero que se hace es evaluar el compromiso interno de reducción de emisiones y priorizar la adopción de prácticas sostenibles y tecnologías de bajo impacto. Luego, se analiza el efecto residual de las emisiones que no se pueden evitar. Por último, para compensarlas eligen proyectos certificados que estén alineados con estándares reconocidos internacionalmente y que generen beneficios ambientales adicionales, como la conservación de ecosistemas, la promoción de energías renovables o la reforestación.

"Nuestra elección se basa en criterios de integridad, transparencia y contribución a la mitigación del cambio climático. Nos centramos en proyectos certificados de carbono que ayuden a contrarrestar las emisiones remanentes de la compañía. Estos proyectos son cuidadosamente seleccionados y deben cumplir con altos estándares de calidad, transparencia y verificabilidad", cierra.

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