Hay un momento en la vida de los argentinos en el que no existen brechas y aparece un único objeto de deseo colectivo. Pasa cada cuatro años durante el Mundial de fútbol y se materializa en la Copa del mundo. Conseguirla es como encontrar la última Coca-Cola en el desierto. Y en rigor, la relación entre la Copa del mundo y Coca-Cola es más que una metáfora.
Como socio histórico de la FIFA, Coca-Cola tiene los derechos exclusivos del Tour del Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, y eso permite que miles de fans alrededor del mundo tengan increíblemente cerca al premio más codiciado antes del mundial. Sucedió la semana pasada en Buenos Aires y la reacción de los argentinos que participaron de la experiencia inmersiva que ofreció Coca-Cola fue emocionante.

“Cuando tenés cerca a la copa y pensás todo lo que nos hizo pasar, no se puede creer. Sabía que era de oro pero no que era tan brillante”, contó un hincha vestido con la camiseta de la Selección argentina que llegó a la Rural con su hijo de 10 años, fanático de Lionel Messi, para ver juntos el trofeo.
Su opinión coincidió con otros visitantes que vieron de cerca a la copa. Sobró saber que pesa más de 6 kilos y es de oro macizo de 18 kilates cuando niños y adultos -e incluso los propios ganadores de esa copa, los campeones del mundo- intentan contar lo que les provoca verla. Y para ellos, según relató a El Cronista Sergio Londoño, el vicepresidente de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola América Latina, las sorpresas seguirán en los póximos días.
La escala argentina del FIFA World Cup Trophy Tour 2026 que organizó Coca-Cola tuvo como leyenda para la presentación de la copa al campeón del 86′ Oscar Ruggeri. Lo acompañaron otros campeones argentinos que revivieron la emoción de cargarla mientras Ruggeri recordaba “al más grande de todos los tiempos, Diego Maradona”. También la sostuvo frente al Obelisco y logró una imagen que quedará en la mente de todos los argentinos.

Los eventos que Coca-Cola realiza en cada país son realmente oportunidades únicas. Es que solo en dos ocasiones el Trofeo Original de la Copa Mundial de la FIFA sale del Museo de esa entidad en Suiza: para este tour, de la mano de Coca-Cola, y para el propio torneo.
Este año, la gira de la copa que organiza la empresa por 30 países -y que sigue en estos momentos haciendo paradas hasta llegar a la inauguración del nuevo mundial de fútbol en Norteamérica- tuvo en la Argentina un sabor especial por ser el último campeón.
Pero la escala local se inscribió en una gira global que recorrerá países hasta el 8 de junio de 2026, en la antesala del Mundial 2026 que organizarán en conjunto Canadá, México y Estados Unidos, la edición más grande de la historia. La Copa viaja en un avión exclusivo de Coca-Cola, con un protocolo de seguridad de un nivel de Jefe de Estado.

A ese avión solo se sube el equipo FIFA que acompaña la copa por el mundo, seguridad y miembros de la compañía que también viven la experiencia como un hincha más.
Para Coca-Cola —socio histórico de la FIFA desde 1976 y patrocinador oficial de la Copa del Mundo desde 1978-, el tour es una plataforma estratégica que combina construcción de marca, diplomacia corporativa, experiencia de consumidor y agenda de sustentabilidad.

Sergio Lodoño explica el alcance de la iniciativa y el rol que juega la región en el mapa global de la compañía de forma muy clara. “Argentina tiene una relación única con el fútbol y con la Copa del Mundo. Este será el sexto Tour del Trofeo y el país participó en todas las ediciones desde 2006. Volver con el trofeo al actual campeón del mundo tiene un significado especial: es reconocer una historia reciente muy potente y, al mismo tiempo, empezar a construir la ilusión hacia 2026”, sostiene Lodoño.
Además, el ejecutivo resalta una memoria emotiva que se comparte. “Hay una relación de emoción, de magia, de compartir que es tan innato del fútbol como es una Coca-Cola. En lo personal, el sonido de una lata que se abre o de una botella de Coca-Cola que se abre me lleva de inmediato a una conversación en casa con mi familia. De estar con amigos viendo un partido. De grito de gol”, compartió.
Una gira de escala global, con foco regional
El Tour del Trofeo comenzó el 3 de enero en Riad y tendrá su fase global hasta el 25 de febrero, antes de ingresar en la etapa de países anfitriones. En total, son 75 paradas a lo largo de más de 150 días.

La gira comenzó el 3 de enero en Riad, Arabia Saudita. Recorre 30 asociaciones miembros de la FIFA, con 75 paradas durante más de 150 días. En América Latina, visita 8 países: Guatemala (13/2), Honduras (14/2), Colombia (15/2), Ecuador (17/2), Argentina (19 y 20 de febrero), Uruguay (22 de febrero), Brasil (23 al 26 de febrero), y por último México (27 de febrero al 22 de marzo y regresa del 5 al 8 de junio).
“América Latina es una región central para el fútbol y para Coca-Cola. Hay una conexión cultural muy fuerte y una escala de participación masiva. El tour nos permite activar esa pasión con experiencias presenciales que hoy, en un contexto de hiperconectividad digital, tienen un valor diferencial”, explica el ejecutivo.
“La idea es democratizar la experiencia. El trofeo tiene una carga simbólica enorme y queremos que la mayor cantidad posible de personas pueda verlo de cerca. No es solo una exhibición: es un momento de encuentro”, afirma Lodoño.
Marca, comunidad y sustentabilidad
Detrás del despliegue logístico hay también una estrategia corporativa. Coca-Cola tiene los derechos exclusivos del Tour del Trofeo y utiliza esta plataforma para reforzar su posicionamiento global en el ecosistema deportivo.

Pero el evento no se limita a la dimensión comercial. Según Lodoño, cada parada del tour incorpora un eje de impacto local. “Trabajamos con nuestros equipos y socios embotelladores para impulsar iniciativas de sostenibilidad, incluyendo recolección y reciclaje de envases durante el evento”, señala, en línea con la agenda ambiental que la compañía viene desplegando.
En la Argentina, Coca-Cola opera junto a cuatro socios embotelladores y su cadena de valor genera más de 150.000 empleos directos e indirectos. La compañía destaca, además, su compromiso con la reducción de azúcar en el portafolio, la conservación de agua, el reciclaje de envases y la reducción de emisiones en toda su cadena.
“Desde Asuntos Públicos y Sustentabilidad, nuestro foco es que cada iniciativa relevante de marca tenga también un componente de responsabilidad social y ambiental. Eventos de esta magnitud son oportunidades para demostrar coherencia entre lo que comunicamos y lo que hacemos”, agrega el vicepresidente regional.
En la presentación de la Copa en la Argentina, el CEO de Coca-Cola local, Leonardo García, spoileó un comercial de la marca que en breve comenzará a verse, vinculado al Mundial. Lo mismo sucederá en unos días con la tradicional canción que Coca-Cola lanza para acompañar el Mundial, que ya se filtró en algunas plataforma pero que se presentará formalmente en breve. Y alerta: es tan o más pegadiza que la de torneos anteriores.

La antesala del Mundial más grande
El Mundial 2026 marcará un punto de inflexión: será el primero con tres países anfitriones y una expansión significativa en cantidad de equipos y partidos. Para Coca-Cola, la competencia representa una plataforma de alcance sin precedentes.
“El Mundial es uno de los pocos eventos que realmente detienen al mundo. Nuestra relación con la FIFA tiene casi medio siglo y cada edición implica repensar cómo conectar con nuevas generaciones de consumidores sin perder la esencia de la marca”, señala Lodoño.
En ese contexto, el trofeo funciona como hilo conductor. Un objeto que viaja por el mundo antes de volver a convertirse en premio. Que deja de ser pieza de museo para transformarse en experiencia colectiva.









