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Tras anunciar la compra de la petrolera Patagonia Energy, Central Puerto ya está pensando en sus próximos pasos en Vaca Muerta. En tal sentido, se tomará seis meses para definir el proyecto de inversión que desarrollará en el área Aguada del Chivato-Aguada Bocarey, en la provincia de Neuquén. Lo que sí tiene definido son dos cosas: pedirá licencia de concesión no convencional -la actual es convencional- e ingresará en el RIGI para upstream. Con lo cual, por las exigencias del régimen, se tratará de un desembolso mínimo de u$s 600 millones en el desarrollo del bloque, que es de petróleo.
“La idea es enfocarnos en el no convencional. Utilizaremos mucha información de lo que arroja la operación convencional. Tomaremos los primeros seis meses para evaluarlos y, también, lo que muestren los pozos piloto”, le dijo a El Cronista el CEO de CEPU, Fernando Bonnet, tras su participación en el AmCham Summit que organiza el Cámara de Comercio de los Estados Unidos en el Centro de Exposiciones (CEC) de Buenos Aires.
Central Puerto es uno de los principales generadores eléctricos del país. Con un potencial en torno a los 6800 mega-watts (Mw), 15,5% de la capacidad instalada del país, aportó el 13,1% del total generado el año pasado.
El lunes, sorprendió al mercado, con el anuncio de la compra del 100% de Patagonia Energy, empresa que pertenecía a los hermanos chilenos Solari Donaggio -dueños del grupo Falabella- y el financista argentino Federico Tomasevich. El único activo de Patagonia -cuyo presidente, hasta su paso a la función pública, a mediados de 2024, era Daniel González, actual Secretario Coordinador de Energía y Minería de la Nación- es Aguada del Chivato-Aguada Bocarey, en el que los anteriores accionistas ejecutaban un plan de u$s 100 millones. Actualmente, produce unos 200 barriles diarios de crudo y un volumen marginal de gas.
“Primero, queremos crecer ahí y, después, avanzar por más”, indicó Bonnet. “No descartamos comprar otras áreas o participar en las nuevas licitaciones que haga la provincia”, agregó, en alusión al anuncio reciente del gobernador neuquino, Rolando Figueroa, de lanzar compulsas por otras 15 áreas en la provincia.
“Queremos presentarnos al RIGI”, agregó el CEO. “Esa es la idea”, respondió, cuando este cronista le apuntó que la inversión mínima que fijó el Gobierno para un proyecto de upstream onshore es de u$s 600 millones.
“Tenemos capacidad de financiamiento disponible”, añadió, en relación a cómo se cubriría un desembolso alto. “Tenemos acceso a distintas fuentes. Entre ellas, organismos de crédito”, agregó.
En diciembre, Central Puerto recibió u$s 300 millones de la Corporación Financiera Internacional (IFC) para financiar parte su plan de inversiones en sus activos energéticos, un desembolso total de u$s 520 millones.
Desde que, en febrero, el Gobierno incluyó el upstream dentro de los beneficios del régimen, ya se presentaron dos petroleras para sus proyectos: Pampa Energía, con u$s 4500 millones en el desarrollo de shale oil de Rincón de Aranda, y Tecpetrol, con u$s 2400 millones, también para crudo no convencional, en Los Toldos II Este. Minutos antes de la participación de Bonnet, González, el Secretario de Energía, anticipó sobre el escenario del CEC que hay un tercer proyecto ya presentado.
Diversificación pero, también, apuesta por la electricidad
Bonnet habló en el panel “Energía: proyectos que transforman el país”. Lo compartió con Ana Simonato (CEO de Chevron Argentina) y Juan Martín Bulgheroni (vicepresidente de Planificación y Estrategia de Upstream de Pan American Energy).
“Es una apuesta para continuar nuestro proceso de diversificación, que iniciamos también en minería y negocios forestales. Ahora, apuntamos al negocio de hidrocarburos como vector de desarrollo de la compañía”, explicó el ejecutivo, sobre la reciente adquisición. “Hay oportunidades en distintos sectores donde podemos apalancarnos. Petróleo es uno de ellos. Si bien hay mucho hecho, todavía quedan oportunidades; hay mucho por hacer”, aseguró.
“Podemos capturarlas, desarrollando esta área y las que vengan a futuro. Es el principio de un plan que, seguramente, se seguirá expandiendo”, anticipó.
Con relación al negocio eléctrico, agregó que hay un contexto de crecimiento mundial. “Los Estados Unidos venía sin crecimiento en los último 20 años y crece en consumo un 3% anual, producto de data centers, inteligencia artificial y movilidad. Parece poco pero su capacidad instalada es de 1300 giga-watts: ese 3% que crece es más que toda la capacidad instalada de la Argentina”, explicó.
“Esto pone un stress significativo sobre las cadenas de valor: máquinas, equipamientos, transformadores, turbinas, compresores… Lo costos de la energía eléctrica y los plazos de entrega se dispararon. Por eso, lo que antes se planificaba a entre uno y tres años, hoy hay países que lo hacen a 10 o 15”, añadió.
Sobre la Argentina, aseguró que cualquier crecimiento de mediano y largo plazo debe ser planificado entre sector público y sector privado. “A corto plazo, estamos cubriendo la demanda de potencia, para los picos de verano”, informó, sobre el foco de las inversiones actuales de CEPU.
Mencionó la instalación en las centrales porteñas de 1,2 Gw de capacidad en baterías de almacenamiento. “Eso permitirá entregar 200 Mw por cinco horas todos los días, en los momentos de mayor consumo. Es uno de los puntos clave para evitar cortes y problemas de infraestructura en el verano”, dijo.
“Eso se tiene que acompañar con obras en redes”, afirmó. Lo propio ocurre en renovables. “Avanzaremos con nuestros proyectos. Pero no alcanza sólo con hacerlo, sino ampliar las redes de transporte para que esa energía pueda llegar a la demanda”.
En tal sentido, mencionó el proyecto de Central Puerto de construir una red de alta tensión en Salta, para abastecer a mineras de esa provincia y de Catamarca. “Cuando esté concluida esa línea, podremos agregar 400 Mw de abastecimiento para potenciar el desarrollo del litio -señaló-. Con esta línea de transmisión, se podrían hacer proyectos que dupliquen la capacidad de exportación de litio de la Argentina”.

Las oportunidades y los desafíos de Vaca Muerta
Por su parte, Bulgheroni resaltó que Vaca Muerta tiene seis veces el gas que va a consumir la Argentina en los próximos 20 años. “Si no desarrollamos proyectos exportadores, no vamos a poder monetizar y ponerlo en valor”, aseguró.
“El fuerte de la Argentina está en gas licuado: con eso, se puede cuadruplicar le potencial exportador regional”, avanzó. “Son, prácticamente, 90 millones de metros cúbicos de gas, tomando todo el polo exportador de gas licuado que se está desarrollando en la Argentina”, mensuró.
PAE lidera Southern Energy, iniciativa en la que participan YPF, Golar, Pampa y Harbour Energy, que es la primera fase de Argentina LNG, el megaproyecto exportador de YPF con la italiana Eni y la emiratí XRG. “Southern Energy ya tiene dos barcos, un total de 6 millones de toneladas por año, y se firmó un contrato en Alemania de abastecimiento por ocho años. Es un proyecto que, claramente, si miramos el trilema energético, es muy importante desde el punto de vista de la seguridad energética, dados los recientes temas geopolíticos. La Argentina está muy bien posicionada como productor nuevo en el mercado de gas licuado, que va a permitir proveer una diversificación hacia los clientes a nivel mundial”.
Bulgheroni -primo de Marcos, CEO del grupo- le puso números a ese potencial. “Todo Argentina LNG van a ser 24 millones de toneladas por año. Representa entre 3% y 5% de la demanda mundial de gas licuado”.

Por su parte, Simonato, de Chevron, apuntó a la necesidad de ser competitivos para poder capitalizar esa oportunidad global. “El potencial de Vaca Muerta, de su roca, es tan bueno como el de muchos de los yacimientos que tenemos en los Estados Unidos. La clave está, siempre, en la competitividad. Eso va a posicionar a la Argentina, a largo plazo, en el sector energético”.
Pionera en la formación con el acuerdo de 2013 con YPF para desarrollar Loma Campana, actualmente, la estadounidense tiene un proyecto propio en El Trapial, al norte de Vaca Muerta, donde ejecutó una inversión de US$ 500 millones desde 2023. También es socio de YPF en Norambuena, yacimiento donde la petrolera argentina es operadora.
“Tenemos planes para seguir avanzando en esa zona y continuar invirtiendo a largo plazo”, aseguró Simonato. Remarcó que es “crítico” trabajar en costos, alcanzar escala y seguir construyendo infraestructura. “Para todo eso, la previsibilidad es central. Para cualquier inversión a largo plazo, estamos mirando previsibilidad, la libertad de movimiento de capitales, de disposición de divisas, libre mercado de precios y, por supuesto, el respeto de los marcos contractuales”, finalizó.
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