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La transformación digital en el sector de los servicios públicos dejó de ser una opción técnica para convertirse en un imperativo estratégico de la gestión de una compañía. En una industria fuertemente condicionada por la dispersión geográfica y la necesidad de sostener una operación continua, la incorporación de inteligencia artificial y soluciones automatizadas permite redefinir los procesos internos, democratizar el acceso a la información y elevar los estándares de atención de millones de usuarios en todo el país.

Durante su participación en el Women Leadership Summit organizado la semana pasada por El Cronista y la revista Apertura, Mariela Nahra, gerente de Innovación de Camuzzi, analizó el recorrido de la distribuidora en la adopción de herramientas tecnológicas, los retos culturales de la gestión del cambio y el impacto positivo de la inteligencia artificial en la compañía.

“Llevamos varios años trabajando de forma sostenida en la transformación digital. Como distribuidora de gas abastecemos a más de 2,3 millones hogares en siete provincias y más de 300 localidades, por lo que la tecnología nos permitió pararnos desde un lugar distinto, siendo la primera distribuidora en lanzar una oficina virtual”, agregó.

Automatización de procesos y democratización de datos

En este proceso de evolución, la aplicación de inteligencia artificial se orientó prioritariamente hacia dos áreas clave: la optimización de los procesos masivos del corazón del negocio y el acortamiento de los ciclos de desarrollo tecnológico. La estrategia busca eliminar tareas manuales y repetitivas en la lectura de medidores y la facturación comercial, permitiendo a los colaboradores dedicarse a tareas de mayor valor agregado.

“Lo más valioso de la inteligencia artificial es que democratiza los datos”, remarcó la referente de la compañía. “Permite que tanto los colaboradores como los propios clientes accedan a información confiable de forma ágil y por canales que antes eran impensables”, sostuvo. Además, la distribuidora trabaja con agentes de inteligencia artificial creados por los propios equipos que lideran los procesos, logrando acelerar la construcción de plataformas digitales en menor tiempo.

Cultura de innovación, liderazgo humano y multiplicadores

Superar la resistencia natural al cambio representa uno de los mayores desafíos culturales en organizaciones de gran envergadura. Para abordar y atravesar esta barrera, la empresa impulsó un programa de embajadores internos de inteligencia artificial que ya capacitó a más de 30 referentes en distintas provincias del país, descentralizando el conocimiento técnico desde La Plata hasta Ushuaia.

“El liderazgo requiere inspirar con el ejemplo, facilitar espacios para experimentar y probar sin miedo a equivocarse, y brindar la confianza necesaria”, concluyó la ejecutiva de la empresa gasífera.