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Tecnológicas en alerta por la caída de promociones de la Ley del Software

El área económica del Gobierno quiere terminar con regímenes subsidiados. Las empresas del sector busca apoyo del Ministerio de Producción

Tecnológicas en alerta por la caída de promociones de la Ley del Software

La Ley de Software vence el 31 de diciembre de 2019 y ya asoma una discusión interna entre las áreas económicas de Jefatura de Gabinete y Hacienda, que apuntan a terminar con regímenes sectoriales y tener una ley impositiva para todos, y el Ministerio de Producción que recibe las voces que dicen que el esquema ha impulsado exportaciones de talento argentino con generación de divisas.

"No conozco la existencia de ningún proyecto de prórroga, precisó Macarena Pereyra Rozas, del estudio Carranza, Torres & Asoc., y especialista en la Ley de Software.

A las compañías desarrolladoras y exportadoras de software les costaría mucho acomodarse a sobrevivir sin la ley promocional porque el 80% de sus costos son los salarios de los ingenieros y desarrolladores de software, y esa norma les otorga un bono de crédito fiscal intransferible aplicable para pagar impuestos nacionales (incluyendo Ganancias, si se exporta), que es equivalente al 70% de las contribuciones patronales. 

Además, atado a estar alcanzado por la Ley de Software, la Ciudad de Buenos Aires otorga una rebaja del Impuesto sobre los Ingresos Brutos. Si bien es cierto que mudándose al Distrito Tecnológico de Parque Patricio podrían conservar una rebaja, ahora la tienen en toda la Ciudad.

Sergio Donzelli, country manager de Neoris para la Argentina, una empresa del sector de desarrollo de software, se mostró optimista con respecto a que en los dos años que faltan para que termine la vigencia de la ley promocional se encuentre un camino para hacer ver a las autoridades que la industria merece "ventajas que la hagan competitiva a nivel mundial, para seguir formando talento argentino y generando divisas".
 

Donzelli dijo que la Ley de Software ayudó mucho al desarrollo del sector con un impulso fuerte, aunque no fue el único factor, ya que actúa en medio de la transformación digital.
El ejecutivo hizo hincapié en que la del software es una industria que genera balanza comercial positiva, por lo que "se merece una análisis propio".

"Si bien hay cierta preocupación, lo importante es buscar los medios para lograr un resultado positivo", apuntó Donzelli, y añadió que "hay que hacer propuestas y un trabajo conjunto" con el Gobierno, "para que se entienda que la exportación de servicios basados en el conocimiento es la tercera después de la agroindustria y la automotriz", por lo que se debería mantener el "darle una ventaja competitiva".

Desde 2005 existe el régimen promocional de la industria, pero en 2011 se promulgó una nueva Ley de Software que extendió el beneficio hasta el 31 de diciembre de 2019 y le introdujo mejoras. Se tardó tres años en reglamentarla.

Los beneficios fiscales, además, del bono fiscal equivalente a contribuciones patronales, son los siguientes: 

-Reducción de la alícuota de Impuesto a las Ganancias en un 60%.

-Obtención de un certificado de no retención de IVA.
Para que las empresas puedan inscribirse: 

-La facturación anual de las actividades promovidas deben representar más de 50% de la facturación anual total. 

-Se debe acreditar que más de 50% del personal y de la masa salarial se afectan a las actividades promovidas y que no se disminuye la nómina de empleados durante la vigencia de la promoción. La reglamentación establece que sólo serán considerados baja de la nómina los despidos sin causa o despidos indirectos.

Además, las compañías deberán acreditar que realizan alguna de las actividades establecidas como promovidas: desarrollo de software, servicios relacionados o servicios prestados mediante la utilización del software desarrollado por la empresa. 

De esta definición se benefició MercadoLibre.com para entrar en la promoción que recientemente le discutió la AFIP con peligro de que la empresa se fuera del país si le exigían devolver cientos de millones de pesos anuales, según aseguró su CEO y fundador, Marcos Galperín.