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JUEVES 18/04/2019

Recuerdos de Paul Allen, uno de los mayores coleccionista de arte y filántropos de hoy

En un viaje a Londres, conoció la Tate Gallery (1978), donde se enamoró de Turner y el paisaje, y se convirtió en un importante y ecléctico amante del arte. Tras su reciente muerte, aún no se sabe qué pasará con su colección, estimada en más de u$s 1000 millones

por  IGNACIO GUTIÉRREZ ZALDÍVAR

Especial para El Cronista

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A los 65 años y luego de luchar más de treinta con dos diferentes tipos de cáncer, murió uno de los más grandes coleccionista de arte de la actualidad y uno de los mayores filántropos (con donaciones por más de u$s 2000 millones): Paul Allen.

Fue el fundador de Microsoft junto con Bill Gates, eran compañeros de escuela y cuando contaban 21 años fundaron la empresa en un motel. Fue él quien supo ver que el futuro estaba en la informática personal y su momento de despegue fue cuando IBM les encargó el sistema operativo de sus computadoras personales (1981). Dos años después le diagnosticaron la enfermedad de Hodgkin y se retiró de la compañía.

En un viaje a Londres conoció la Tate Gallery (1978) donde se enamoró de Turner y el paisaje, y se convierte en un importante y ecléctico coleccionista de arte.

Reunía obras de Viejos Maestros, arte africano, fotografía e impresionistas y arte moderno. Fue en Seattle donde desarrolló su tarea filantrópica y también de coleccionista, donde apoyó a los museos, creó uno de la música con un imponente edificio diseñado por Frank Gehry y hace tres años prestó 39 pinturas de paisajes para una exposición itinerante que arrancaba con Brueghel y terminaba con Gerhard Richter. Comentaba: "A medida que pasa el tiempo, uno empieza a comprender la historia de la progresión del arte y cómo evoluciona el mismo".

Creó la feria de arte de Seattle y convenció a las 60 más grandes galerías de participar en la misma (2015). Se destacan en su colección, "Tres modelos" de Georges Seurat que es considerada la obra más importante del autor en manos privadas. Hace dos años compró la obra de Claude Monet "Parvas" en Christies y pagó por ella u$s 81,4 millones. También vendía alguna de sus obras para adquirir otras, como un "Avión" de Gerhard Richter que vendió en Phillips en u$s 25,6 millones (le había costado u$s 12 millones, 10 años antes). También vendió en u$s 56,2 millones un Rothko que le había costado siete años antes u$s 34 millones, hace seis meses vendió un De Kooning en u$s 30 millones.

Soltero y sin hijos, sus únicos herederos son su hermana y sobrinos, pero se estima que su fortuna, de u$s 20.000, irá en gran parte a obras de caridad y no sabemos que pasará con su colección de arte estimada en más de u$s 1000 millones.

Consideraba una obligación compartir sus obras con los demás y por eso las prestaba periódicamente, últimamente prestó obras de Van Gogh, Klimt y Hopper.

Ha encargado más de 20 obras de arte públicas para la ciudad de Seattle. También, además del arte y el rock, le interesaba el deporte. Compró el equipo de basquet "Portland Trail Blazers" en u$s 70 millones y el equipo de fútbol americano "Seattle Seahawks" en u$s 200 millones, y se estima que ambos hoy valen u$s 3000 millones.

Otros de sus favoritos eran Roy Lichtenstein, Jasper Johns y de Paul Gauguin tenía una de las obras más importantes. Le gustaba la navegación y tenía dos barcos, uno de ellos, de los más grandes del mundo: "Octopus", de 126 metros de eslora que parece salido de una película de James Bond y que suele estar amarrado en el puerto de Málaga.

Me encantan aquellos coleccionistas que no se aferran a sus tenencias y que están dispuestos a desprenderse de obras para adquirir otras y también aquellos que pueden disfrutar del arte realizado durante varios siglos, sin atarse a un preconcepto de época o escuela. Ojalá que con esta variada y estupenda colección se haga un museo, seguramente en la ciudad de Seattle.

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