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Los gatos pueden convertirse en aliados para reducir el estrés y favorecer el bienestar emocional cuando están correctamente socializados y la interacción respeta su temperamento. Así lo explicó la veterinaria Claudia Edwards, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, en una entrevista publicada por UNAM Global en julio de 2025.

La especialista señaló que existe un prejuicio frecuente sobre estos animales. Según Edwards, se suele pensar que los gatos son huraños y poco sociables, pero una adecuada socialización puede permitir que algunos felinos participen en actividades de apoyo terapéutico.

“Tenemos este mito de que los gatos son huraños, que no pueden socializar y que lo único que hacen es morder, huir y arañarte. Pero la verdad es que, bien socializados, los gatos pueden facilitar distintas terapias, por ejemplo, para personas con discapacidad motora o niños con autismo”, comentó la Dra. Edwards.

La terapia asistida con animales no reemplaza los tratamientos médicos o psicológicos, pero puede utilizarse como complemento en determinados contextos.

Claudia Edwards explica por qué los gatos pueden ser buenos compañeros terapéuticos

La veterinaria explicó que los gatos pueden participar en distintas actividades de asistencia, especialmente cuando presentan un temperamento estable, son sociables y toleran el contacto humano.

Entre los posibles ámbitos mencionados por Edwards se encuentran:

  • Personas con discapacidad motora, mediante actividades de interacción.
  • Niños con autismo, como parte de determinados procesos terapéuticos.
  • Asilos, donde los gatos pueden funcionar como compañía.
  • Niños con dificultades del lenguaje, donde la presencia del animal puede facilitar determinadas actividades.

La especialista también remarcó que no todos los gatos tienen las características necesarias para desempeñar este tipo de funciones y que debe procurarse su bienestar. Según UNAM Global, la interacción debe darse sin forzar el vínculo.

La veterinaria explicó que los gatos pueden participar en distintas actividades de asistencia.
La veterinaria explicó que los gatos pueden participar en distintas actividades de asistencia. Shutterstock

Un estudio encontró una reducción del cortisol después de interactuar con gatos y perros

La posibilidad de que los animales ayuden a disminuir el estrés también fue estudiada por investigadores de Washington State University. En una investigación publicada en 2019 participaron 249 estudiantes universitarios, que fueron divididos en distintos grupos.

Uno de ellos tuvo una interacción directa de 10 minutos con perros y gatos, mientras que otros participantes observaron a los animales, vieron imágenes o esperaron sin interactuar con ellos.

Los investigadores encontraron que quienes tuvieron contacto directo con los animales presentaron una reducción significativa del cortisol en la saliva, una hormona relacionada con la respuesta del organismo al estrés.

El resultado no significa que acariciar un gato sea un tratamiento contra la ansiedad o la depresión. Sí aporta evidencia sobre los efectos fisiológicos que puede tener una interacción breve con animales en determinadas personas.

No todos los gatos pueden participar en terapia asistida

La selección del animal es uno de los puntos centrales de este tipo de intervenciones. Los estudios sobre terapia felina señalan que determinados gatos presentan características de comportamiento que pueden hacerlos más adecuados para programas de asistencia, mientras que otros no toleran determinados ambientes o niveles de contacto.

Por eso, antes de incorporar un gato a una actividad terapéutica es necesario considerar:

  • Su sociabilidad y comportamiento.
  • Su tolerancia al contacto humano.
  • Su capacidad para desenvolverse en distintos ambientes.
  • Su bienestar durante la actividad.
  • La ausencia de interacciones forzadas.

La investigación sobre gatos como animales de asistencia continúa en desarrollo. En marzo de 2025, Washington State University informó sobre un estudio realizado junto con investigadores de Bélgica que encontró características conductuales en determinados gatos que podrían favorecer su incorporación a programas de servicios asistidos por animales.