

La seguridad social en México atraviesa uno de sus momentos más decisivos. Mientras los últimos trabajadores incorporados al régimen de pensiones de la Ley 73 se acercan al retiro, las nuevas generaciones afiliadas bajo la Ley 97 enfrentan un panorama mucho más incierto.
El especialista en pensiones Gerardo Bravo advirtió que el país pasó de un modelo solidario de jubilación a uno basado prácticamente en el ahorro individual, situación que podría derivar en una crisis económica para millones de adultos mayores.

A continuación, los detalles.
El fin de la generación de la Ley 73
Aunque no existe un registro exacto del número de cotizantes activos bajo la Ley 73, estimaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señalan que el ciclo de jubilaciones masivas de este esquema concluiría alrededor de 2035.
Este régimen aplica para quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 y funciona mediante un sistema de reparto, donde los aportes de trabajadores activos y del gobierno financian las pensiones.
Las personas más jóvenes inscritas bajo este modelo tenían cerca de 18 años en 1997; actualmente rondan los 56 años, por lo que la transición generacional está entrando en su etapa final.
A diferencia del nuevo sistema, estos últimos trabajadores aún pueden acceder a una pensión vitalicia calculada con base en su salario promedio y con un requisito mínimo de 500 semanas cotizadas.
Ley 97 del IMSS: más requisitos y mayor incertidumbre
Para quienes comenzaron a cotizar después del 1 de julio de 1997, la situación cambió por completo. El retiro depende exclusivamente del ahorro acumulado en las Afores y de los aportes individuales.
Uno de los principales problemas es el aumento en las semanas requeridas para pensionarse. Mientras la Ley 73 exige 500 semanas, la Ley 97 elevó el requisito a 700 semanas en 2022 y llegará a 1,000 semanas en 2031.
El especialista advierte que alcanzar esa meta resulta complicado en un mercado laboral marcado por empleos temporales y alta rotación de personal, donde muchos trabajadores no logran mantener cotizaciones constantes durante largos periodos.
Pensiones más bajas y menor protección social
Otro de los puntos más preocupantes es la llamada tasa de reemplazo, es decir, el porcentaje del último salario que una persona recibe al jubilarse.
De acuerdo con el especialista Bravo, quienes se pensionen bajo la Ley 97 podrían recibir únicamente entre 33% y 40% de su sueldo final, mientras que los beneficiarios de la Ley 73, apoyados por mecanismos como la Modalidad 40, pueden acercarse al 100% de sus ingresos previos.
El experto alertó que esta reducción puede afectar gravemente la calidad de vida de los adultos mayores, especialmente ante el incremento constante en medicamentos, servicios médicos y gastos básicos.
Además, explicó que la Ley 97 ya no ofrece beneficios que anteriormente estaban garantizados, como aguinaldo pensionario o mayores facilidades para transferir derechos a viudas, huérfanos y otros beneficiarios.
Las modalidades de retiro en México
Incluso quienes logran acumular recursos suficientes enfrentan esquemas de retiro que, según el especialista Bravo, pueden resultar inestables.
Entre las principales modalidades se encuentran:
- Renta Vitalicia: contratada con una aseguradora y calculada según el ahorro acumulado. Incluye ajustes por inflación, aunque exige contratar un seguro de sobrevivencia para beneficiarios.
- Retiro Programado: administrado directamente por la Afore. El monto depende del saldo disponible, los rendimientos y la expectativa de vida del pensionado. El riesgo principal es que el dinero puede agotarse.
El especialista señaló que, si los recursos del Retiro Programado se terminan, el pensionado podría pasar a recibir una pensión mínima garantizada por el gobierno, cuyo monto podría resultar insuficiente.















