

La estrategia del Gobierno Federal para Pemex se basa en priorizar la producción de combustibles por encima de maximizar la rentabilidad de la empresa, contrario a lo que establece el artículo 134 de la Constitución.
Esta disposición señala que los recursos económicos de la Federación se deben administrar con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez.

En este sentido, México Evalúa señala que Pemex es una empresa pública del Estado y las transferencias que recibe son recursos federales, de modo que preguntarse si un barril genera más valor refinado o exportado es un cuestionamiento legítimo sobre el cumplimiento de ese mandato.
En lo que va del gobierno de la llamada Cuarta Transformación, Pemex ha recibido más de MXN $2.7 billones de apoyos directos del presupuesto público, una cifra que rebasa el presupuesto de dos años de los programas sociales impulsados por el Gobierno Federal, así como más de dos veces lo que destinará el año entrante la Secretaría de Hacienda a proyectos productivos.
De acuerdo con el Paquete Económico 2027, para los apoyos del bienestar, el gobierno federal destinará MXN $1.06 billones, lo que servirá para entregar recursos a más de 43 millones de beneficiarios, mientras que la misma cantidad será destinada a proyectos productivos.
En agosto de 2025, la Secretaría de Hacienda prometió que para el año entrante, Pemex dejaría de recibir apoyos directos del Gobierno Federal; sin embargo, para el presupuesto del año entrante se etiquetaron MXN $81 mil millones que se destinarán a reducir la deuda financiera de la emproblemada petrolera.
Pemex, en sentido contrario
Mientras Pemex recibe dinero del Gobierno Federal, las calificadoras internacionales han advertido que la petrolera es un riesgo para la calificación soberana.
En mayo de 2026, Moody’s redujo la calificación soberana a Baa3, y S&P Global Ratings la mantuvo en BBB, pero cambió su perspectiva a negativa.
“Implementar una estrategia real para disminuir la financiación a la petrolera sería un punto positivo a considerar para estas agencias”, advierte el think tank.
Pero Pemex está dejando ir ganancias, a cambio de impulsar la llamada soberanía energética.
De acuerdo con datos reportados por Pemex ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), en 2025 la petrolera ganó u$s 26.2 dólares por cada barril de petróleo que convirtió en combustibles, mientras que por cada barril exportado, la empresa ganó u$s 47.7 dólares, un 82% más.
Para México Evalúa, esta diferencia representa un potencial adicional de MXN $153 mil millones de pesos al año para las finanzas públicas, o bien, para que Pemex lo utilice en sanear su situación financiera.
“Para 2027, siguiendo los supuestos de los Criterios Generales de Política Económica, el diferencial sería de u$s 17.5 dólares por barril y una renta potencial de MXN $137 mil millones anuales”, señala el think tank.
El análisis del organismo que lidera Mariana Campos señala que Pemex podría obtener una utilidad de MXN $7.9 mil millones por cada 100 mil barriles diarios de capacidad que saque de las refinerías para enviarlo al extranjero.“Es deseable que el volumen de refinación se asocie a una capacidad de procesamiento que cubra el costo de la operación”, señala el estudio.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda advirtió que el año entrante los ingresos petroleros bajarán 0.5 puntos porcentuales del PIB, es decir, Pemex aportará menos dinero a las finanzas públicas.
Poca transparencia
Además del cambio de política pública, que reduce los ingresos de Pemex, México Evalúa advierte que la información de Pemex no desglosa los datos de utilidad por cada una de las 7 refinerías que existen en el país, por lo que resulta imposible saber qué plantas generan valor cuando convierten el petróleo en gasolina, y cuáles no son rentables.
“En las fuentes públicas consultadas, la empresa reporta al Sistema Nacional de Refinación como un bloque único. Poner a disposición de la ciudadanía e investigadores datos más detallados en este respecto contribuiría a identificar áreas de mejora operativa en Pemex”, dice el organismo.
Para mejorar las decisiones sobre el destino de la decadente producción petrolera de Pemex, México Evalúa realiza cinco recomendaciones generales.
- Desglosar los costos operativos fijos y variables, los márgenes de procesamiento y la utilización de cada una de las siete refinerías del país, y poner esos datos a disposición de la ciudadanía.
- Establecer un criterio técnico para destinar crudo a la exportación en aquellos casos donde el valor de los productos obtenidos en refinación no logre cubrir el costo de procesamiento.
- Condicionar los recursos destinados a infraestructura para garantizar que se dirijan prioritariamente a instalaciones de conversión (como coquizadoras) que incrementen la producción de gasolinas y diésel; o bien para aumentar la producción de crudo. En cualquier caso, para reducir el residuo de combustóleo.
- Someter cada planta a un análisis de costo-beneficio para determinar qué refinerías deben recibir mantenimiento, cuáles requieren reconversión y cuáles podrían ser ajustadas en su capacidad operativamente.
- Diseñar un plan transparente y gradual de reducción de transferencias del Gobierno federal hacia Pemex, vinculado a metas verificables de eficiencia operativa.














