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Fitch mantuvo la calificación de Pemex en “BB+” con perspectiva estable, lo que implica que existe un riesgo especulativo de invertir en la empresa, pese al apoyo multimillonario que ha recibido del Gobierno Federal.

Pemex podría estabilizar su producción a partir de 2028, con la ayuda del sector privado.
Pemex podría estabilizar su producción a partir de 2028, con la ayuda del sector privado.

La agencia señaló que la calificación de Pemex se sostuvo debido, justamente, al apoyo de la Hacienda Pública. “Los cambios buscan mejorar de manera significativa el apalancamiento y reducir los costos de financiamiento de Pemex. Asimismo, proporcionan evidencia tangible de una dirección más sólida, así como de un mayor apoyo y control gubernamental sobre la política financiera de Pemex”, dice la agencia.

La evidencia se basa en que a finales de 2025 el Gobierno Federal absorbió parte de la deuda para reducir el costo del financiamiento, así como la creación del fideicomiso del Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) para pagar parte de la deuda con proveedores y la recompra de bonos por u$s 9,900 millones de dólares.

Los lastres de Pemex

Pese al apoyo del gobierno, Pemex mantiene una liquidez ajustada y un flujo de caja operativo persistentemente negativo, que no alcanza para cubrir la inversión en activos, lo que, según Fitch, presiona la flexibilidad financiera de la empresa.

Además, la estructura financiera se mantiene débil, incluso cuando la utilidad bruta ha aumentado a partir de mejores precios, tendencias realistas de renacimiento en actividades de exploración y producción, una mayor utilización de refinerías, eficiencias operativas y una menor deuda financiera.

Al cierre del primer semestre, recordó Fitch, Pemex tuvo una deuda acumulada de u$s 91,453 millones y registró gastos por intereses de u$s 2,764 millones, que equivalen a 34% de la utilidad bruta.

Sin embargo, para este año la relación de deuda/EBITDA se reducirá a la mitad, al pasar de 8x en 2025 a 4x este año, respaldado por precios altos del crudo y de los productos refinados.

Por otra parte, la agencia señala que la inversión de Pemex ha sido insuficiente desde hace años en exploración, producción y refinación, lo que ha debilitado su desempeño operativo y financiero.

Esto se refleja en los incidentes registrados en activos críticos. “El Gobierno Federal inicialmente buscaba limitar la producción de exploración y producción, y centrarse en las operaciones de downstream. Sin embargo, su estrategia ha cambiado durante el último año para permitir la inversión privada en actividades de exploración y producción, dado que la producción ha disminuido y el desarrollo de nuevos campos se ha ralentizado”, señala la agencia.

En este sentido, los avances en las negociaciones y contratos con los privados respaldan una probable estabilización de la producción a partir de 2028, seguida de un posible crecimiento en los años posteriores.