

La ofensiva de Washington en Venezuela abre un nuevo frente de presión para México justo cuando el gobierno de Claudia Sheinbaum se juega la revisión del T-MEC, afirmó en una nota la calificadora Fitch Ratings.
“El efecto demostrativo de la contundente actuación estadounidense también podría influir en la próxima revisión del acuerdo comercial T-MEC con México, al introducir en la negociación cuestiones de seguridad y otros asuntos no comerciales que podrían complicarla”, dijo Fitch.
Con una calificación soberana en la cuerda floja, Fitch mantiene al país apenas un peldaño por encima del grado especulativo. La firma mantiene una calificación de BBB-/Estable para México, reconociendo un manejo prudente de la política macroeconómica, finanzas externas robustas y la amplia y diversificada economía. Asimismo, Fitch advierte que la calificación se ha mantenido en ese rango debido a un crecimiento a largo plazo moderado, débiles indicadores de gobernanza, retos fiscales debido a una pobre base de ingresos, así como a los pasivos contingentes de Pemex.
De acuerdo con Fitch, en lo que diversos expertos y observadores consideran desde un éxito en política exterior a una medida de apaciguamiento aplicada a Trump, la administración Sheinbaum ha intensificado las extradiciones de presuntos miembros de cárteles a Estados Unidos.
Sin embargo, Fitch cree que eso no bastará para una renegociación fácil del T-MEC, ya que la administración Trump “podría llevar temas de seguridad y otras agendas no comerciales a la mesa, por lo que se “mantendrá alta la incertidumbre económica”.
En sus declaraciones durante sus conferencias matutinas, Sheinbaum se ha mostrado optimista sobre la revisión del tratado, al asegurar que su gabinete ya trabajó en los 54 puntos señalados por Estados Unidos como posibles “barreras no arancelarias”, en rubros como energía eléctrica, lo que colocaría a México en mejor posición para la negociación de este año.
La mirada de S&P y Moody’s
S&P Global Ratings mantiene a México en BBB en moneda extranjera y BBB+ en moneda local, con perspectiva estable, pero advierte que la combinación de bajo crecimiento per cápita, riesgos externos ligados al comercio y posibles cargas adicionales por Pemex y CFE limita el espacio para mejoras.
Por su parte, Moody’s ratificó su nota Baa2, dos escalones por encima del grado especulativo, pero su perspectiva es negativa al señalar un debilitamiento en la formulación de políticas y riesgos institucionales que pueden erosionar los resultados fiscales y económicos.
Golpe en Venezuela y doctrina Monroe
Fitch advierte que la salida de Nicolás Maduro, tras la acción militar de Estados Unidos, abre un amplio margen de incertidumbre, pero también consolida el regreso de la doctrina Monroe y la ambición de Washington de reordenar el tablero hemisférico para contener a China y Rusia.
El “efecto demostración” del uso de la fuerza en Venezuela puede redefinir cómo los gobiernos latinoamericanos miden la credibilidad de las amenazas y demandas de Washington bajo Trump, desde seguridad y migración hasta comercio exterior.
Riesgos regionales y petróleo venezolano
Para Fitch, el principal canal de contagio de una desestabilización venezolana serían mayores presiones de seguridad y macroeconómicas sobre países vecinos, aunque por ahora anticipa efectos acotados y destaca que varios de ellos ni siquiera cuentan con calificación soberana de la agencia.
A largo plazo, una eventual normalización de la producción y exportación petrolera venezolana podría influir en los precios internacionales del crudo, con implicaciones para economías petroleras de la región, incluida México, justo cuando su espacio fiscal y su perfil crediticio ya están bajo revisión de Fitch, S&P y Moody’s en el contexto de la renegociación del T‑MEC.
















