

Para una empresa que opera con dólares, conocer el tipo de cambio es importante, pero buscar una cotización “perfecta” puede convertirse en un riesgo. El análisis de Banco BASE sostiene que no existe un nivel ideal universal: cada negocio tiene una estructura distinta de ingresos, costos y obligaciones. La pregunta relevante para la tesorería no es cuál debería ser el valor teórico del dólar, sino qué nivel permite cumplir el presupuesto, preservar márgenes y mantener la liquidez.
El tipo de cambio de equilibrio puede calcularse a partir de distintas variables, como el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos, la inflación, la productividad, la balanza comercial, los flujos de capital o la posición fiscal. Sin embargo, BASE advierte que esos modelos no significan que el mercado vaya a dirigirse necesariamente hacia ese nivel en el corto plazo.
¿Qué determina el tipo de cambio en México?
El peso mexicano es una de las monedas emergentes con mayor liquidez y se negocia prácticamente las 24 horas a través de los mercados de Asia, Europa y América. Esto significa que las expectativas pueden cambiar rápidamente frente a una decisión de la Reserva Federal, un dato de inflación, una negociación comercial o un episodio de incertidumbre internacional.
Por esta razón, una compañía puede elaborar su presupuesto con una determinada cotización y encontrarse meses después con un dólar considerablemente distinto. BASE plantea el ejemplo de una empresa importadora que calcula sus costos con un dólar a 18 pesos: si posteriormente el mercado se ubica en 20 pesos, tendrá que afrontar el costo real de las divisas, aunque otro modelo considere que el nivel de equilibrio debería ser diferente.

¿Cómo afecta el dólar a importadores y exportadores?
El impacto depende directamente del modelo de negocio. Para un importador, un peso depreciado encarece los productos o insumos adquiridos en el extranjero y puede ejercer presión sobre sus costos y precios finales. Para un exportador, en cambio, un dólar más caro puede incrementar el valor en pesos de los ingresos obtenidos en moneda estadounidense.
La situación también puede invertirse cuando el peso se aprecia. Un dólar más barato puede favorecer a una compañía que necesita importar, pero reducir el valor en pesos de los ingresos de una empresa exportadora. Por eso, evaluar el comportamiento del tipo de cambio únicamente como positivo o negativo puede resultar engañoso sin considerar la estructura financiera de cada compañía.
¿Cómo debe prepararse una empresa ante la volatilidad?
En lugar de intentar anticipar con exactitud dónde estará el dólar, las tesorerías pueden trabajar con distintos escenarios de tipo de cambio y medir el efecto de cada uno sobre costos, ingresos y flujo de efectivo. A partir de esa exposición, es posible decidir qué proporción conviene proteger y durante qué plazo. Una cobertura no necesariamente debe abarcar el total de la operación: su diseño depende de las necesidades de liquidez y de la tolerancia al riesgo de cada empresa.
En definitiva, el tipo de cambio ideal no es necesariamente el que permite comprar dólares en el punto más bajo del año. Para una empresa, es el nivel que planea costos, protege márgenes y mantiene previsibilidad financiera. La prioridad de la tesorería no debería ser ganarle al mercado cambiario, sino evitar que sus movimientos inesperados alteren las decisiones del negocio.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.














