

Ricardo Salinas Pliego, una de las personas con las mayores fortunas del país, juega con la idea de presentarse a las elecciones presidenciales. El partido gobernante de México ocupa la presidencia y controla ambas cámaras del Congreso, la mayoría de los gobiernos estatales y gran parte del poder judicial. La oposición está contra las cuerdas.
Así, entra en escena un multimillonario combativo con una misión... y una cuantiosa deuda tributaria.
Tengo muchos negocios e intereses y, como siempre, hay controversias... No se puede hacer una tortilla sin romper huevos.
Salinas Pliego, dueño de Grupo Salinas, el conglomerado con empresas como Banco Azteca, Elektra, TV Azteca y otras, y admirador de líderes de extrema derecha como Nayib Bukele, de El Salvador, y Javier Milei, de Argentina, coquetea con la idea de presentarse a las elecciones presidenciales.
Quiere luchar contra lo que él denomina una deriva hacia el autoritarismo bajo el partido populista de izquierda Morena de la presidenta Claudia Sheinbaum. En septiembre, lanzó un movimiento cívico para luchar contra la corrupción y la violencia, y una encuesta realizada a principios de este mes lo nombró como el candidato opositor más popular para la presidencia.
“Estoy luchando muy duro contra este régimen criminal y corrupto”, afirmó Salinas en una entrevista. México, añadió, “se está moviendo hacia un sistema de partido único como Cuba”.
Las críticas sin tapujos y la ambición política de Salinas son inusuales en un país donde los líderes empresariales suelen mantener un perfil bajo y evitan criticar al Gobierno por miedo a perder lucrativos contratos.
Existe un obstáculo aún mayor para las ambiciones políticas de Salinas: una enorme deuda tributaria de sus empresas que se remonta a 16 años atrás y que, según estimaciones de funcionarios del Gobierno, asciende a 4200 millones de dólares.
El plazo fijado por las autoridades fiscales para que Salinas pagara MXN $51,000 millones o se enfrentara al embargo de sus bienes parecía haber vencido el viernes (23 de enero).
El multimillonario publicó una fotografía suya en X sonriendo delante de un helicóptero, con las palabras “Hemos decidido irnos el fin de semana... nos vemos a la vuelta”. Más tarde compartió un vídeo del helicóptero aterrizando en su megayate, el Lady Moura. Un portavoz de Salinas no pudo confirmar si se había pagado la deuda tributaria.
El enfrentamiento fiscal es el último capítulo de un largo juego del gato y el ratón que Salinas ha mantenido con las autoridades durante más de una década.
Un Berlusconi mexicano
“Salinas es una especie de aspirante a Berlusconi”, afirmó Damian Fraser, presentador del podcast empresarial MexMoves, en referencia al magnate italiano, ahora fallecido, que llegó a ser primer ministro. “Lleva mucho tiempo haciendo las cosas exactamente como quiere, independientemente, según sus detractores, de si respeta la ley”.
La nueva audacia política de Salinas es especialmente notable, ya que durante años sus empresas mantuvieron estrechas relaciones con el Gobierno mientras él amasaba una fortuna que Forbes estima en u$s 4,900 millones de dólares.
Denise Dresser, analista política y profesora del ITAM en Ciudad de México, lo calificó como “quizás uno de los compinches más hábiles de un sistema de capitalismo de amigos”.
Una portavoz de Salinas afirmó que el multimillonario “siempre ha luchado contra el capitalismo de amigos”.
Sheinbaum declaró el mes pasado que, tras 15 años de apelaciones, Salinas debe acatar la sentencia de la Suprema Corte de noviembre, según la cual sus empresas son responsables de deudas fiscales que se remontan a más de una década.
“No se trata de un asunto personal o político ni nada por el estilo”, afirmó. “Es simplemente lo que dice la ley”.
Salinas declaró al FT antes de la sentencia de la Suprema Corte que pagaría “lo que es justo”, pero calificó el tratamiento del caso por parte del Gobierno como “una persecución política muy clara”.
A medida que se acercaba la fecha límite del viernes, viajó a Washington para buscar el apoyo de los funcionarios de la Administración Trump y presentó una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos alegando “acoso fiscal, judicial y administrativo” por parte del Gobierno mexicano.
El emporio de Salinas Pliego
Salinas, un adversario difícil, se ha visto envuelto en numerosas demandas judiciales mientras construía un imperio empresarial que da empleo a más de 170,000 personas.
Entre sus empresas se encuentran la cadena de televisión TV Azteca, el gigante minorista Elektra y un banco, Banco Azteca, así como una correduría, una compañía de seguros, un fondo de pensiones, un fabricante de motocicletas y una consultoría.
A lo largo de su trayectoria, Salinas se ha enfrentado a AT&T, que compró su negocio de telecomunicaciones en 2014 y posteriormente le demandó, alegando que le debía dinero por impuestos impagados, algo que Salinas niega.
En otro caso, abogados de Nueva York solicitaron en noviembre a un juez que considerara las acusaciones de que Salinas había desacatado al tribunal en una disputa por u$s 400 millones en bonos impagados de TV Azteca.

El valor de las acciones de Elektra se desplomó el año pasado tras un presunto fraude multimillonario en el préstamo de acciones que es objeto de una demanda en Londres, en la que Salinas alega que fue estafado. Y en noviembre, el Gobierno mexicano congeló las cuentas de dos de los casinos de Salinas en medio de una investigación por blanqueo de capitales.
Salinas restó importancia a las preguntas sobre sus métodos y dijo: “Tengo muchos negocios e intereses y, como siempre, hay controversias... No se puede hacer una tortilla sin romper huevos”. Se mostró optimista y afirmó que las negociaciones resolverían las disputas.
El Gobierno mexicano descarta sus ambiciones políticas y sus ataques como una cortina de humo para ocultar sus deudas fiscales. “Salinas finge ser una víctima con una causa política, pero en realidad es un deudor del erario público”, afirmó una fuente presidencial. “Es un terrible embaucador”.
El multimillonario ha tenido una relación accidentada con Morena y su fundador, Andrés Manuel López Obrador, predecesor de Sheinbaum en la presidencia. López Obrador y Salinas disfrutaron de una larga amistad y, al comienzo de la presidencia de López Obrador, Salinas fue nombrado miembro de su consejo asesor empresarial, mientras que al Banco Azteca se le concedió un contrato para distribuir las prestaciones sociales del Gobierno.
Las relaciones se deterioraron en la segunda mitad del mandato de López Obrador debido a la ley tributaria y a diferencias ideológicas, y se enfriaron aún más bajo el mandato de Sheinbaum.
Salinas pasó a la ofensiva. Dijo que no le satisfacía solo ganar dinero y que quería un nuevo reto.
“Tengo 70 años”, dijo. “¿Cuánto más me queda" 10, 15 años? ¿Qué mas voy a hacer... ganar mil millones, 5 mil, 10 mil más? ¿De qué se trata? Es mucho más importante para mí... dejar un mejor país para nuestros hijos".
¿Se lanzará por la grande?
“Si no hay otra alternativa, lo haré”, respondió. “Pero no es mi intención principal. Mi intención principal es trazar una línea política como alternativa clara al régimen actual”.
La libertad, la propiedad privada y la vida son sus valores fundamentales, afirmó, y “el Estado es el principal enemigo del individuo”.
Salinas querría importar la motosierra de Milei, la herramienta que el líder libertario argentino utiliza con frecuencia como reclamo electoral, para recortar el gasto público mexicano. Rechaza la política de Morena de aumentar las prestaciones sociales.
“Mucha gente cree que el gobierno les va a ayudar a salir adelante en la vida. Eso es un error”, afirmó.
Su héroe es Bukele, de El Salvador, quien redujo la delincuencia con una política draconiana de ley y orden que ha encarcelado a más del 2 % de los hombres adultos. “Eso es lo que quiere la gente. Paz, tranquilidad y seguridad”, afirmó.
Las encuestas muestran que el aumento del salario mínimo y la mejora de las prestaciones sociales se encuentran entre las políticas más populares de Morena, por lo que los analistas se preguntan si el mensaje de Salinas, basado en la autoayuda, tendrá eco en un país que sigue siendo uno de los más desiguales de la región.
El PAN se está disparando en el pie en lugar de ampliar su atractivo electoral y comprender por qué Morena es tan popular (...). “No ha habido un desencanto masivo con Morena que impulse a un oligarca como candidato potencialmente atractivo. Tendría que producirse un desastre económico para que Ricardo Salinas se convirtiera en una alternativa real.
La alianza entre los dos principales partidos de la oposición, el PAN y el PRI, en las últimas elecciones no logró impedir la victoria aplastante de Sheinbaum. Morena obtuvo una mayoría calificada en el Congreso con la ayuda de los partidos aliados y se encuentra en una posición dominante de cara a las elecciones de mitad de mandato de 2027.
Sin embargo, una encuesta realizada en diciembre por México Elige reveló que el 65% de los votantes se decantaría por un líder empresarial en las próximas elecciones presidenciales de 2030. Entre los posibles nombres del mundo empresarial, Salinas fue, con diferencia, el más popular, elegido por el 57%.
Jorge Romero Herrera, presidente del conservador PAN, calificó a Salinas de “voz muy importante” que fue objeto de la investigación fiscal por sus opiniones contrarias al Gobierno.
Romero supervisó el relanzamiento del PAN en octubre, cuando el partido rompió con el PRI y volvió a sus raíces tradicionales. El líder del partido opositor cree que Salinas podría ayudar. “Por supuesto, es nuestro aliado”, declaró Romero al FT. “Ha demostrado su capacidad de convocatoria”.
Sheinbaum acusó al PAN de “perder su influencia” al apoyar a Salinas, y afirmó que era absurdo que alguien que debía enormes sumas en impuestos pudiera aspirar a representar al pueblo.
Dresser, de ITAM, afirmó que el apoyo del PAN a Salinas demostraba que no había aprendido de sus errores.
“El PAN se está disparando en el pie en lugar de ampliar su atractivo electoral y comprender por qué Morena es tan popular”, afirmó. “No ha habido un desencanto masivo con Morena que impulse a un oligarca como candidato potencialmente atractivo. Tendría que producirse un desastre económico para que Ricardo Salinas se convirtiera en una alternativa real”.
Con información adicional de Paula Simón en Ciudad de México




















