

En esta noticia
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) lanzó una alerta al dar a conocer un nuevo Estudio de Calidad, donde identifica a las marcas de atún con mayores irregularidades en el mercado mexicano. En esta línea, pidió a los consumidores de México tener máximo cuidado, ya que provoca efectos en la salud como diarrea.
Las autoridades advierten etiquetas poco transparentes en el enlatado, uso excesivo de soya, incumplimiento de normas oficiales y datos imprecisos que influyen directamente en la decisión de compra. Por eso, desde el organismo se aseguran que las personas sepan exactamente qué están llevando a su mesa.

Revisiones de la Profeco en los supermercados
Tras más de cinco años sin revisión profunda, la Profeco decidió evaluar nuevamente uno de los alimentos más consumidos del país. Debido a que el atún en lata suele verse como una opción saludable y económica, su supervisión resulta clave para asegurar calidad y transparencia.
En esta ocasión se analizaron 52 marcas disponibles en el mercado nacional, bajo los criterios de la NOM-235-SE-2020, norma diseñada para evitar prácticas engañosas como llamar “atún” a productos que contienen grandes cantidades de soya o que no informan con claridad su composición.
Los resultados fueron contrastantes: mientras algunas empresas corrigieron errores detectados en evaluaciones anteriores, otras siguen presentando fallas que minan la confianza del público.
Detalles de la revisión de la Profeco sobre el atún en lata
Uno de los hallazgos más relevantes de la Profeco es que varias latas contienen menos atún del que sugieren sus etiquetas. En distintos casos, parte del pescado es reemplazada por soya, un ingrediente permitido siempre que se declare de manera clara y precisa.
El problema surge cuando su presencia se minimiza o se comunica de forma confusa. En la práctica, esto significa que el consumidor paga por atún cuando en realidad adquiere un producto con menor valor nutricional.
¿Qué atún en lata no recomienda la Profeco?
Atún Bodega Aurrerá (agua con aceite)
Entre los casos más señalados está esta marca, ya que no cumple con la veracidad en la declaración del contenido de soya. Aunque la etiqueta indica un 14%, los análisis de laboratorio arrojaron cifras de entre 21% y 22%, una diferencia significativa que representa una falta grave a la información al consumidor.
Además, la marca fue observada por incluir al mismo tiempo fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, lo que puede generar confusión. Su precio ronda los 31 pesos, lo que confirma que lo económico no siempre es sinónimo de calidad ni transparencia.
Fresh Label
Esta es una de las más baratas del mercado, con un costo cercano a los 11 pesos por lata. En su caso, la Profeco detectó que la masa drenada real no coincide con lo declarado.
Aunque el envase promete 100 gramos, el contenido efectivo se ubicó entre 92.3 y 95.9 gramos, incumpliendo la norma. Además, la marca exhibe el distintivo de cumplimiento de la NOM-235 sin comprobar que cuente con la autorización correspondiente.
A esto se suma la falta del sello de advertencia por exceso de sodio, obligatorio para orientar al consumidor, y la misma práctica confusa de mostrar simultáneamente fecha de caducidad y de consumo preferente.
El único aspecto favorable es que no se detectó soya en la masa drenada, lo que demuestra que el problema no siempre es el ingrediente, sino la información incompleta o incorrecta.
Recomendación de la Profeco
El análisis de la Profeco deja claro que algunos productos vendidos como atún no cumplen con los estándares mínimos de transparencia. Aunque el uso de soya es legal, ocultarla o declararla de forma errónea constituye una práctica engañosa.
Para los compradores, estos resultados permiten:
- Elegir marcas más confiables.
- Evitar pagar por algo distinto a lo que se promete.
- Tomar decisiones más informadas sobre su alimentación.
Para las empresas, el organismo destaca la importancia de cumplir la norma ya no es opcional. Las omisiones y contradicciones quedan expuestas en los estudios oficiales, y cada vez más consumidores revisan con atención lo que realmente hay dentro de la lata.















