

El inframundo no solo está relacionado al dios Ares de la mitología griega, así lo demuestra un sorprendente hallazgo que tuvo lugar en una misteriosa cueva en el estado de Guerrero, México y que fue dado a conocer por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH, a inicios del 2025.
En el marco de una investigación arqueológica llevada a cabo por científicos del INAH en Guerrero, los arqueólogos descubrieron 14 objetos que fueron estudiados y vinculados con rituales basados en las creencias sobre el inframundo, la creación y la fertilidad.
“Al menos en 500 años nadie había puesto un pie en el lugar, quizá por las creencias locales de poder pescar un ‘mal aire’”, publicó el INAH.

Dónde fue el hallazgo y qué encontraron los arqueólogos
El hallazgo de los “símbolos del inframundo”, como fueron titulados por el propio INAH, tuvo lugar durante la expedición a la cueva de Tlayócoc en la sierra de Guerrero.
“Me asomé y parecía que la cueva continuaba. Había que contener la respiración y sumergirse un poco para pasar. Adrián tenía miedo, pero el agua era lo suficientemente profunda y yo crucé primero para demostrarle que no era tan difícil”, dijo Ekaterina Katiya Pavlova, espeleóloga que hizo parte de la investigación dentro de la cueva sagrada.
Basados en el comunicado del INAH, los objetos hallados y relacionados con una energía que conecta con las creencias de la existencia del inframundo, fueron los siguientes:
Tres brazaletes de concha grabados y decorados con símbolos en forma de S o xonecuilli, con líneas en zigzag, círculos y rostros humanos de perfil. También una concha de caracol gigante, dos discos de piedra negra que parecen espejos de pirita, un mineral compuesto por hierro y azufre que le da un brillo especial.
En total se hallaron 14 objetos en conjunto indicó el INAH, que habrían sido depositados entre los años 950 y 1521 d.C., cuidadosamente colocados entre las estalagmitas en un pasaje sumergido de la cueva de Tlayócoc.

- Tres brazaletes de concha, posiblemente de la especie marina Triplofusus giganteus
- Un fragmento de brazalete de origen malacológico de 1.76 centímetros
- Un caracol gigante de la especie Strombus sp. con perforaciones y decoraciones en sus protuberancias
- Un pedazo de madera carbonizada de 3.2 cm de largo por 3 cm de ancho
- Dos discos de piedra completos similares a espejos de pirita.
- Seis fragmentos adicionales de discos
- Muestras de sedimento

Objetos usados en rituales para conectar con el inframundo
La cueva de Tlayócoc es una misteriosa cueva que guarda un halo sagrado en las culturas mesoamericanas indicó el INAH, este lugar se caracteriza por tener un inusual estado de conservación tras los años, allí se pueden observar las prácticas y rurales que las personas que habitaron la zon llevaban a cabo para conectar con el inframundo.
“Para las culturas prehispánicas, las cuevas eran lugares sagrados, relacionados con el inframundo y considerados el útero de la Tierra”, aseveró Miguel Pérez Negrete, arqueólogo adscrito al Centro INAH Guerrero.
“Estas piezas, manufacturadas a partir de conchas marinas, sugieren un uso ritual vinculado a la cosmovisión prehispánica, posiblemente relacionado con creencias sobre el inframundo, la fertilidad y la creación”, informó el INAH.
















