

En la Sierra Tarahumara, el acceso a servicios médicos, alimentación adecuada y espacios de resguardo continúa siendo uno de los principales temas a mejorar para numerosas comunidades, especialmente aquellas ubicadas en zonas alejadas y con altos niveles de vulnerabilidad social.
Los programas de atención materno-infantil vienen cobrando una amplia relevancia en los últimos años debido a su impacto en la prevención de problemas de salud relacionados con la desnutrición, el embarazo y las condiciones de vida en regiones de difícil acceso.

En este contexto, los Centros de Recuperación Nutricional y Albergue Materno, CERENAM, se consolidan como una herramienta clave para brindar apoyo integral a mujeres embarazadas o en lactancia, así como a sus familias, en distintos municipios serranos de Chihuahua.
CERENAM brinda atención integral a mujeres embarazadas y sus familias
De acuerdo con el DIF Estatal, “cientos de mujeres embarazadas o en lactancia, junto con sus hijas e hijos y familiares, reciben atención diaria” en los 21 CERENAM que actualmente operan en la Sierra Tarahumara.
La institución destacó que esta estrategia “ofrece apoyo nutricional a familias enteras”, contribuyendo al fortalecimiento de la salud integral de comunidades indígenas y poblaciones que enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios especializados.
Por otra parte, los centros proporcionan alojamiento temporal, alimentación completa con tres comidas al día, atención médica, orientación nutricional y talleres de cuidado infantil. Según la fuente, estas acciones han sido fundamentales para mejorar las condiciones de bienestar de los beneficiarios.

Más de 50 mil personas han recibido apoyo durante 2026
El DIF Estatal informó que “en lo que va del presente año, más de 50 mil personas han sido beneficiadas con alguno o varios de los servicios” ofrecidos por los CERENAM, incluyendo hospedaje, comedor, despensas, capacitaciones y valoraciones nutricionales.
La dependencia también señaló que el programa se fortaleció durante la actual administración al pasar “de nueve a 21 centros en municipios serranos”, gracias a una inversión estatal destinada al equipamiento y operación de estos espacios, considerados vitales para “erradicar la desnutrición y mejorar la salud” en regiones apartadas.















