

De acuerdo con el documento “Apuntes sobre igualdad de género. Compensación económica”, de la SCJN mexicana, la solicitud debe demostrar que la persona “asumió un costo de oportunidad durante la relación, derivado de su dedicación preponderante al trabajo no remunerado en el hogar”.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación en México explicó que este mecanismo busca reconocer el impacto económico que enfrentan muchas mujeres que dedicaron gran parte de su tiempo al cuidado del hogar, hijas e hijos o familiares dependientes.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, alzo su voz y dio un precedente importante a favor de todas las personas, en su mayoría mujeres cuidadoras, al reafirmar que el trabajo doméstico y de cuidados realizado durante el matrimonio o el concubinato puede generar el derecho a una compensación económica en casos, como por ejemplo, una separación o divorcio.

La Suprema Corte reconoce y dignifica el trabajo doméstico
La Suprema Corte de Justicia de la Nación establece que el aspecto fundamental al evaluar una compensación económica radica en evidenciar que un individuo ha cesado de desarrollar completamente su carrera laboral debido a su dedicación al hogar.
En este sentido, la relevancia de tal análisis reside en establecer un vínculo claro entre las responsabilidades asumidas en el ámbito doméstico y el impacto directo en el desarrollo profesional del individuo.

“El máximo tribunal establece que, para otorgar la compensación económica, debe acreditarse que quien la solicita asumió un costo de oportunidad durante la relación.”
Esto implica que el individuo podría haber gozado de mejores oportunidades profesionales o ingresos si hubiese invertido ese tiempo en empleo remunerado en lugar de dedicarse únicamente a las actividades domésticas y de atención.
- - Mayor enfoque en el desarrollo profesional.
- - Impacto significativo en los ingresos.
Qué tareas domésticas dan derecho a una compensación económica
La Suprema Corte señala que las labores domésticas comprenden numerosas actividades que, aunque frecuentemente son pasadas por alto, son fundamentales para el funcionamiento diario de las familias.
Dentro de estas responsabilidades se incluyen “la realización material de tareas dentro del hogar, la organización de la economía familiar y la crianza y educación de hijos, hijas e hijes”, así como el cuidado de personas con discapacidad o que necesitan asistencia cotidiana.
Estas tareas pueden abarcar desde la preparación de alimentos, la limpieza o las compras, hasta el acompañamiento en las tareas escolares, la gestión de los gastos domésticos o la provisión de apoyo emocional a los miembros de la familia.
Por otra parte, la Suprema Corte establece que los tribunales tienen la obligación de analizar estos casos con enfoque de igualdad.
Esto implica reconocer que históricamente las mujeres han asumido una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados dentro de las familias.
La Suprema Corte reconoce que demostrar estas labores puede ser complejo porque muchas decisiones familiares se toman en privado y no generan documentos formales.
“Los acuerdos en la familia frecuentemente se llevan a cabo de manera privada y el desempeño de tales trabajos no necesariamente genera pruebas directas”, advierte el documento del máximo tribunal.
Por ello, los jueces pueden valorar distintos medios de prueba como testimonios, estados de cuenta, facturas o incluso estadísticas y estudios que ayuden a demostrar la distribución de tareas en el hogar.















