Potenciales ganadores y perdedores de un TLC de Uruguay y China

Qué riesgos y beneficios se avizoran con el acuerdo comercial que persigue Lacalle Pou, no sólo para la economía doméstica uruguaya, sino para el Mercosur.

El anuncio del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, este martes, sobre que Uruguay avanzará en un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China fue el primer gran paso del gobierno luego de que en julio comunicara a los países miembros del Mercosur que comenzaría a negociar acuerdos extrazona. 

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Lacalle Pou se reunió ayer en Torre Ejecutiva con los representantes de todos los partidos políticos que integran el Parlamento para informales sobre la decisión y posteriormente brindó una conferencia de prensa.

Según el mandatario, la convocatoria a todos los partidos fue debido a que "esto va a exceder a un período de gobierno y embarca a todos los uruguayos".

China expresó la voluntad de avanzar en el acuerdo que será bilateral, pero primero, en un estudio de factibilidad. "Uruguay hoy pasa de las palabras a la acción, empieza a abrirse al mundo para generar prosperidad. Lo que queremos es prosperidad para nuestros compatriotas", dijo Lacalle Pou.

El país asiático es desde 2013 el principal destino de las exportaciones uruguayas de bienes. En 2020 representó el 27% del total exportado con u$s 2.152 millones.

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Las ventas externas hacia China presentaron una expansión de 52% interanual en agosto y se situaron en u$s 233 millones. El país asiático fue el primer destino de exportación del mes, representando el 32% del total, según datos de Uruguay XXI. Asimismo, en el período enero-agosto las ventas acumularon un aumento de 63%, al situarse en u$s 1.568 millones. En este lapso, el principal producto de exportación fue la carne bovina, que creció un 205% y ocupó el 60% del total exportado.

Para Marcel Vaillant, profesor de Comercio Internacional del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (Udelar), un TLC con China es importante, "sobre todo porque le da centralidad a la política comercial y la inserción internacional del Uruguay", ya que es un tema sobre el cual "el país tiene que volver a ordenar las cosas y poner cada cosa en su lugar".

"El acuerdo con China es muy importante si se desencadenan otros procesos que son imprescindibles", apuntó en diálogo con El Observador.

En ese sentido, Vaillant explicó que es necesario que el acuerdo con China no sea el único sino que sea la puerta de ingreso a otros acuerdos en los que Uruguay debería incursionar. Además, puntualizó que es imprescindible que el país realice movimientos en su agenda interna.

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"Es una agenda propia de apertura bilateral en la cual el país tiene que avanzar, no como requisito de reciprocidad de los acuerdos pero sí como necesidad para poder aprovecharlos al máximo", sostuvo. Y agregó: "Una vez que uno se convierte en alguien interesante para un poderoso, para un centro hub del planeta, lo que suele ocurrir es que se desparraman acuerdos con el resto y hay que estar preparados".

Según Marcos Soto, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), el gobierno, al reunir a los representantes de los partidos que integran el Parlamento, "comenzó con el pie derecho" ya que la política de inserción internacional "es una política que transciende cualquier gobierno debido a los tiempos que lleva y los impactos que tiene".

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"Esto hay que continuarlo con el diálogo social, hay que construir consenso social con base en diálogo con la comunidad, los sindicatos y las gremiales empresariales, porque es así como construís ese consenso que te permita avanzar frente a posibles conflictos o asumir los costos de la decisión", dijo Soto a El Observador.

De todas formas, alertó: "Lo que está claro es que un acuerdo con China no va a ser la fuente de solución de todos nuestros problemas y hay que concebirlo así para moderar expectativas y tener claro qué es lo que estamos haciendo".

Las potenciales ventajas del TLC

Vaillant sostuvo que el ganador evidente de un posible acuerdo con China es "el Uruguay exportador". "Los sectores ganadores son claramente los sectores que pueden expandir la producción en base a crecientes exportaciones a China", sostuvo. Para el experto, uno de los objetivos de este tipo de acuerdos es que "la dinámica retroalimentada de comercio e inversión se empiece a mover".

"Cambian las certezas y las condiciones de acceso a los mercados recíprocos, mejoran las condiciones de inversión y si esto está acompañado con disciplina en materia de inversiones, la idea es que también se puedan dinamizar´. Si mejoran las condiciones para el comercio es lógico que mejoran las condiciones para la inversión", expresó.

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Soto se manifestó en la misma línea que Vaillant en el sentido de que los grandes beneficiados del TLC van a ser aquellos sectores que hoy ya están yendo a China y de los cuales ese país ya está demandando productos.

"La expectativa es venderle más y mejor, que entren más porque los tratados no son temas únicamente de tipo arancelarios sino también plantean y dan certezas de intercambio", apuntó.

Soto ejemplificó con el sector de los lácteos, el cual tuvo a China - junto a Argelia - como principales mercados (29%), ambos con u$s 19 millones según datos de Uruguay XXI.

"Esto no había ocurrido nunca e indica una apertura y una penetración de nuestros lácteos en un nuevo mercado que no tiene techo. Sin dudas el sector puede verse beneficiado", proyectó el experto.

El flujo de inversiones es otro de los temas destacados también por Soto. "Este tipo de tratados, si bien no lo establecen explícitamente, generan flujos de inversión adicionales porque las empresas, en este caso chinas, empiezan a visualizar oportunidades de comercio asociadas a la adquisición de empresas, frigoríficos, o inversiones logísticas, por ejemplo", dijo.

Las dudas sobre el acuerdo

Los eventuales perdedores, para Vaillant, son aquellos sectores donde "las importaciones chinas van a hacer contraer la producción doméstica".

"Puede haber alguna cuestión puntual pero nosotros no somos productores de bienes de capital o insumos industriales. Nuestra manufactura básicamente es agroindustrial. La manufactura agroindustrial ya está amenazada por la competencia de Brasil y Argentina, entonces, más bien lo que va a ocurrir es que va a disminuir el desvío de comercio hacia los países de la región, es decir, que el aumento de las importaciones chinas más que contraer la producción doméstica contraiga las importaciones con origen regional", explicó.

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Sin embargo, apuntó: "Los aranceles hoy no son un elemento central del comercio, son un componente relevante pero importan mucho más las reglas, las disciplinas, los mecanismos para la solución de las controversias comerciales, el ambiente de la inversión y las posibilidades de que eso genere nuevos sectores y nuevas opciones".

Según Soto, el TLC tiene varios "riesgos" que es necesario visualizar para "moderar expectativas". Uno de ellos es que los sectores que más beneficiados se van a ver por el TLC no son sectores que generen mayor cantidad de mano de obra.

"Este año las exportaciones han tenido un desempeño extraordinario, se han recuperado de forma soberbia incluso superando niveles prepandemia. Sin embargo, el mercado de trabajo no responde. Eso está queriendo decir que logramos exportar este tipo de productos sin demandar más mano de obra", puntualizó.

Por otro lado Soto alertó sobre el riesgo de "tener todos los huevos en una misma canasta" a lo que definió como "riesgo de concentración".

"Hoy China se lleva el 60% de las exportaciones de carne bovina. Si logramos profundizar ese mercado y en algún momento tenemos algún problema de entrada a China, vamos a tener un problema serio", alertó.

Un tercer riesgo detectado por Soto es la dificultad que tendrá Uruguay para diversificar su canasta exportable: "¿Qué otras cosas más nos puede comprar china? Cuesta pensar qué otras cosas o productos nos podrían comprar. Nos sería muy difícil competir con procesos industrializados porque obviamente las diferencias de escala con china son tremendas".

Otro duda que plantea el decano de la Escuela de Negocios de la UCU es respecto al tema arancelario. El 80% de las exportaciones a China ingresan hoy con arancel. China fue en 2019 el mercado de mayor monto arancelario pagado. El total pago por concepto de aranceles fue de u$s 184 millones, 55% del total.

"En un TLC vamos a dejar de pagar aranceles pero yo hago la pregunta a la inversa: ¿nosotros cuánto le cobramos a los productos chinos por entrar a Uruguay? Y ahí encontramos que el Estado uruguayo recauda más de lo que pagamos de aranceles afuera, por lo que un potencial acuerdo con China va a tener cierta renuncia fiscal, el beneficio en la balanza no es tan claro", precisó Soto. 

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