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La abrupta captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas militares de Estados Unidos en la madrugada del 3 de enero de 2026 desencadenó una convulsión política de alcance nacional y regional, marcando uno de los capítulos más críticos en la historia reciente de Venezuela.

La operación, que incluyó bombardeos sobre objetivos en Caracas y otras zonas del país, fue calificada por la administración estadounidense como una acción contra el narcoterrorismo, mientras que gobiernos y organizaciones latinoamericanas denunciaron una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana.

En ese escenario de choque saltó al primer plano la figura de Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta ejecutiva y número uno en la línea de sucesión constitucional, como una pieza clave en la lucha por la continuidad del Estado venezolano.

La Corte Suprema de Justicia de Venezuela ordenó su asunción como presidenta interina con el objetivo declarado de garantizar la “continuidad administrativa y la defensa de la nación”, lo que fue recibido con reconocimiento por algunos gobiernos regionales —como Brasil— y con rechazo en otros ámbitos del sistema internacional.

Qué dijo Delcy Rodríguez desde el ataque

Desde Caracas, Rodríguez se expresó públicamente en varias ocasiones a lo largo de la jornada del 3 de enero de 2026.

En su primer pronunciamiento transmitido por medios estatales, Rodríguez denunció la ofensiva estadounidense como una agresión contra Venezuela y exigió pruebas sobre la vida y el paradero de Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras los acontecimientos en la madrugada. Rechazó las versiones que ubicaban su persona fuera del país —por ejemplo, en Moscú— y aseguró que “lo primero que le dijo el presidente Maduro al pueblo de Venezuela fue ‘pueblo a la calle, y quedan activados todos los planes’”, indicando la continuidad de los mecanismos de gobierno y defensa ante lo que calificó de ataque externo.

NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ENERO 3: Fotografia oficial de la vicepresidente de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez FOTO: @delcyrodriguezv
NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ENERO 3: Fotografia oficial de la vicepresidente de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez FOTO: @delcyrodriguezv

Más adelante en el día, en un mensaje que tuvo amplia cobertura en cadenas nacionales, la vicepresidenta ratificó que “el único presidente es Nicolás Maduro” y subrayó que Venezuela “jamás volverá a ser colonia”. En ese mismo contexto, convocó a la unidad de las fuerzas armadas y de los poderes públicos para defender la soberanía nacional y hacer frente a lo que describió como una “agresión”, instando al apoyo regional y apelando a la solidaridad con otros países latinoamericanos ante la intervención militar extranjera.

En una reunión del Consejo de Defensa de la Nación —instancia que presidió durante la jornada— Rodríguez explicó que había remitido al Tribunal Supremo de Justicia un decreto de estado de conmoción exterior para su evaluación constitucional, con el objetivo de legitimar acciones de defensa ante la presencia de fuerzas extranjeras en suelo venezolano. En esa intervención, reafirmó que la defensa de los recursos naturales de Venezuela debía ser una prioridad y que el gobierno mantendría “todos los planes” para proteger la integridad territorial en medio de la crisis.

Quién es Delcy Rodríguez

Delcy Eloína Rodríguez Gómez (Caracas, 18 de mayo de 1969) es graduada en Derecho por la Universidad Central de Venezuela. Rodríguez proviene de una familia con tradición política de izquierda. Su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fue dirigente de la Liga Socialista, y su hermano, Jorge Rodríguez Gómez, es una figura política destacada en el chavismo, presidente de la Asamblea Nacional.

Rodríguez inició su carrera política en la administración de Hugo Chávez y continuó en el período de Maduro, desempeñándose en múltiples cargos de alto perfil. Fue ministra del Poder Popular para la Comunicación e Información (2013-2014) y posteriormente ministra de Relaciones Exteriores (2014-2017), donde representó a Venezuela en diversos foros internacionales y defendió la gestión gubernamental ante críticas por retrocesos democráticos.

En 2017 fue presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, una instancia promovida por el gobierno chavista que sustituyó a la Asamblea Nacional electa en 2015 y amplió las facultades del Ejecutivo, un paso que fue criticado por la oposición y observadores internacionales por debilitar el equilibrio de poderes. Al año siguiente, Maduro la nombró vicepresidenta ejecutiva, cargo que ha mantenido hasta el presente, consolidándola como una de sus colaboradoras más cercanas.

Durante su tiempo como número dos del Ejecutivo, Rodríguez también asumió funciones clave en la gestión económica. En agosto de 2024, el presidente Maduro le asignó además el Ministerio de Petróleos, colocándola al frente de la industria más importante del país en un momento de sanciones internacionales y contracción de la producción petrolera. Esta doble responsabilidad la convirtió en una de las figuras con mayor influencia sobre la política económica y energética de Venezuela.

Su rol fue objeto de sanciones internacionales: entre 2017 y 2018, Canadá, el Reino Unido, la Unión Europea y otros países impusieron medidas restrictivas en su contra, acusándola de socavar la democracia y el estado de derecho en Venezuela, así como de responsabilidad en prácticas contrarias a los derechos humanos.

La ascensión de Rodríguez al primer lugar en la línea de sucesión ocurrió en un contexto de extrema tensión. Tras la incursión militar estadounidense que capturó a Maduro, la Corte Suprema ordenó que asumiera temporalmente la jefatura del Estado para evitar un vacío de poder, aunque este nombramiento se produjo en medio de un abierto enfrentamiento con el gobierno de Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que su administración “gobernará” Venezuela temporalmente para completar una transición política, pero las autoridades venezolanas rechazaron esa postura y denunciaron la operación como una agresión.