En esta noticia

Japón dio el primer paso de una de las misiones más ambiciosas de la exploración espacial reciente. La agencia JAXA lanzó la sonda Martian Moons eXploration (MMX) este martes desde el Centro Espacial de Tanegashima. Un cohete H3, desarrollado junto con Mitsubishi Heavy Industries, impulsó la nave. La misión busca la primera muestra de una luna marciana, un objetivo que ninguna agencia espacial había logrado.

La nave pesa unos 4480 kilos y viaja ahora a casi 39.000 kilómetros por hora. El proyecto reúne a cinco agencias: además de JAXA, participan la NASA, la francesa CNES, la alemana DLR y la ESA. El presupuesto asciende a unos u$s 578 millones.

Qué hará MMX en Fobos

La sonda tardará cerca de un año en llegar al sistema marciano. Los plazos oficiales fijan su arribo para agosto de 2027. Allí, MMX se ubicará en una órbita especial alrededor de Fobos, porque las lunas de Marte tienen tan poca masa que no sostienen satélites de forma convencional.

Durante unos tres años, la nave estudiará Fobos y Deimos con instrumentos que analizan minerales, polvo y el entorno marciano. Luego intentará posarse en Fobos, la mayor y más cercana de las dos lunas.

Allí, recogerá al menos 10 gramos de material de la superficie. Un sistema neumático aspirará el regolito, el polvo y los fragmentos sueltos del suelo. Una versión del dispositivo PlanetVac, que impulsó la Planetary Society, también viaja a bordo.

Un pequeño rover rebotará sobre la superficie

La misión también transporta a Idefix, un rover de unos 25 kilos que aportan CNES y DLR. El vehículo explorará Fobos en un entorno de gravedad casi nula. Sus cuatro instrumentos medirán el terreno y enviarán datos a la nave principal antes de su propio aterrizaje. Esa información ayudará a los ingenieros a elegir el mejor sitio para posarse y recoger las muestras.

Fobos plantea un desafío técnico enorme. Su gravedad es tan débil que la nave deberá maniobrar con extrema precisión para tocar el suelo, juntar el material y despegar de nuevo.

La misión MMX despegó rumbo a Fobos con una meta inédita: aterrizar, tomar muestras y traerlas a la Tierra en 2031 para descifrar cómo nació el Sistema Solar.
La misión MMX despegó rumbo a Fobos con una meta inédita: aterrizar, tomar muestras y traerlas a la Tierra en 2031 para descifrar cómo nació el Sistema Solar.Reuters

El enigma que quiere resolver la ciencia

Fobos y Deimos intrigan a los astrónomos desde hace décadas. Dos hipótesis compiten. Quizás sean asteroides que la gravedad de Marte capturó hace miles de millones de años. O tal vez nacieron de los restos que un gran impacto arrancó a Marte y que se reagruparon en órbita.

Las muestras que traiga MMX pueden inclinar la balanza. Si la composición se parece a la de los asteroides, ganará la teoría de la captura. Si se parece a la del suelo marciano, ganará la del impacto. Los científicos creen que el análisis también puede revelar rastros de polvo del propio Marte.

Pistas sobre los orígenes del Sistema Solar

El interés va más allá de dos lunas pequeñas. JAXA sostiene que las muestras ayudarán a entender cómo se formó y evolucionó el sistema marciano. Esos granos pueden guardar una huella del Sistema Solar primitivo. También permitirán explorar de dónde provienen el agua y los materiales orgánicos presentes en los planetas rocosos, y cómo surgieron las condiciones para la vida.

Fobos plantea un desafío técnico enorme. Su gravedad es tan débil que la nave deberá maniobrar con extrema precisión para tocar el suelo, juntar el material y despegar de nuevo.

Por eso, los investigadores comparan el valor de estas muestras con una cápsula del tiempo. Los análisis de laboratorio en la Tierra, mucho más precisos que cualquier instrumento a bordo, pueden responder preguntas que las sondas no logran resolver a distancia.

El regreso: una cápsula que cae en 2031

Tras recolectar el material, MMX despegará de Fobos y se alejará de Marte alrededor de 2030. La sonda liberará una cápsula de unos 60 centímetros de diámetro con un escudo térmico para soportar el ingreso a la atmósfera.

Según el plan, el cargamento llegará a la Tierra en 2031 y aterrizará en Australia. Antes, la nave sobrevolará Deimos para estudiarla de cerca.

Todavía falta un largo camino. El lanzamiento no garantiza el éxito de la operación, y cada etapa exige maniobras delicadas. Si todo sale bien, Japón habrá logrado un récord histórico, y la ciencia tendrá en sus manos un fragmento de otro mundo para reconstruir los primeros capítulos de nuestro vecindario cósmico.