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El hombre más rico del mundo se prepara para la “singularidad de la IA” con el intento de unir SpaceX y Tesla en una sola compañía que abarque cohetes, satélites, servicio de internet, chatbots, redes sociales, robots y autos.

Elon Musk dijo el martes que ambas compañías habían conformado comités especiales de directores independientes para estudiar una unión, que calificó como “una buena idea”.

Al ser el principal accionista y ejecutivo de las dos compañías, Musk admitió que, como “parte en conflicto”, “no puede estar en las conversaciones” y advirtió que no había garantías de que las dos empresas siquiera llegaran a un acuerdo.

Si Musk concreta su operación más audaz hasta ahora, el grupo combinado valdría alrededor de u$s 3,6 billones a precios actuales, lo que lo ubicaría entre las cinco compañías más valiosas del mundo junto con Nvidia, Apple, Alphabet y Microsoft.

Pero cualquier fusión enfrenta obstáculos serios, desde la preocupación de los accionistas por el poder de Musk hasta la aprobación de las autoridades de EE.UU. y China, que se disponen a examinar lo que sería la mayor fusión de la historia.

¿Cómo sería la compañía combinada?

El conglomerado de Musk tendría un catálogo extenso de líneas de negocio. SpaceX aportaría el negocio de cohetes dominante a nivel mundial y la red de comunicaciones satelitales Starlink.

La compañía combinada emplearía a más de 155.000 personas y generaría ingresos combinados por u$s 153.000 millones este año, según proyecciones de analistas recopiladas por Visible Alpha. Pero también tendría un flujo de caja libre negativo de al menos u$s 54.000 millones, según esperan esos analistas, con los planes de gasto de Musk en infraestructura de IA, fábricas de chips y cohetes en aumento día a día.

La operación también afianzaría el control de Musk sobre Tesla. Controla alrededor del 84% de los votos en SpaceX a través de acciones con supervoto, frente a cerca del 20% en Tesla, donde cada acción tiene un voto.

Los analistas esperan que Tesla venda más de medio millón de sedanes Model 3, más de 1 millón de Model Y y 22.000 Cybertrucks este año. Tesla también tiene un negocio de conducción autónoma en crecimiento y una línea de robots Optimus que, según predijo Musk, algún día podría hacer que Tesla valga u$s 25 billones.

El martes, Musk dejó claro que la IA era su prioridad, al decir que la fusión tenía sentido porque “prácticamente estamos en la singularidad de la superinteligencia”, es decir, el momento en que la IA supera a la inteligencia humana.

Dijo que SpaceX tendría alrededor de 3 GW de capacidad de cómputo en funcionamiento para fin de este año y 13 GW para fines del año próximo, con una “posibilidad distinta de cero” de superar los 20 GW.

Eso le permitiría a SpaceX competir con los mayores proveedores de servicios en la nube, entre ellos Amazon Web Services, Microsoft y Google. A poco más de u$s 50 por watt, que es lo que SpaceX dice que cobra, 20 GW generarían alrededor de u$s 1 billón al año si alquilara cada watt, el extremo superior del ritmo anualizado de ingresos de u$s 500.000 millones a u$s 1 billón que Musk proyectó para fines de 2027.

A más largo plazo, Musk quiere convertir a Starlink en un gran operador móvil que ofrezca servicio telefónico desde el espacio, instalar centros de datos en órbita y colonizar Marte.

Los inversores cuestionan desde hace tiempo la capacidad de Musk para concentrarse en todo su imperio. “En este momento, dedica parte de su tiempo a Tesla y parte a SpaceX, y los accionistas no pueden saber dónde está invirtiendo la mayor parte de su energía o de su dinero”, dijo un importante inversor de Tesla.

El casi billonario dijo que con frecuencia pasaba cuatro días a la semana en Memphis, Tennessee, poniendo en marcha nuevos clusters de cómputo, y sostuvo que el equipo de ingenieros de cohetes de SpaceX podía construir centros de datos más rápido que nadie.

“Es un poco como si los New York Yankees jugaran en una liga infantil”, dijo. “No es justo”.

De concretarse la fusión también afianzaría el control de Musk sobre Tesla.
De concretarse la fusión también afianzaría el control de Musk sobre Tesla.

¿Por qué unir las compañías?

Bajo el liderazgo de Musk, las dos compañías ya venían convergiendo.

“Hay mucho para ganar si cooperamos en el desarrollo de software superinteligente, diseño de chips, la Terafab, obviamente robótica, masa a órbita”, dijo el martes.

En marzo, Musk anunció una empresa conjunta entre ambas llamada Terafab, una enorme planta de fabricación de semiconductores en Texas, que en última instancia podría costar u$s 119.000 millones y producirá chips para sus vehículos autónomos, robots humanoides y centros de datos de IA en órbita.

Las dos compañías también se asociaron para producir un auto deportivo “volador” llamado Roadster, presentado la semana pasada. Realizó una serie de backflips invertidos y saltos con propulsores de gas frío desarrollados por SpaceX. El modelo de IA de Musk, Grok, se ofrece gratis en muchos vehículos Tesla.

Las compañías ya hacen negocios entre sí. SpaceX le compró a Tesla casi u$s 1.000 millones en baterías Megapack y Cybertrucks, incluidos u$s 131 millones de esas camionetas de venta lenta el año pasado. Tesla, a su vez, se convirtió en accionista de SpaceX cuando su inversión de u$s 2.000 millones en xAI se convirtió en acciones de SpaceX tras la fusión de esas dos compañías de Musk.

“Miren el nivel de colaboración comercial”, dijo una persona cercana a Tesla, en referencia al Roadster, la Terafab y la investigación conjunta en materiales, combustibles y manufactura.

Una fusión crearía “una compañía integrada verticalmente que lleva capacidad de cómputo al mundo de la IA física”, dijo esa persona. “Ya está pasando”.

¿Podrían los accionistas interponerse?

Musk dijo que los comités especiales de las dos compañías no habían acordado términos y que “no hay garantías de que lo hagan”. Tesla también necesitaría el respaldo de la mayoría de todas sus acciones, no solo de las que voten, algo que Musk calificó como “un obstáculo bastante alto”.

Sin embargo, Musk tiene una larga trayectoria de salirse con la suya. Hace una década, fusionó con Tesla su compañía de energía limpia SolarCity, que entonces cotizaba en bolsa, una operación que derivó en una demanda de inversores del fabricante de vehículos eléctricos Tesla, quienes creían que Musk había impulsado esa operación íntegramente en acciones solo para que una parte de su imperio rescatara indebidamente a otra división.

El juez del caso terminó rechazando los reclamos de los accionistas, pero no sin antes criticar los vínculos estrechos de Musk con los directores independientes de Tesla y su participación en las negociaciones.

Un dato clave: desde entonces, Musk trasladó el domicilio legal tanto de Tesla como de SpaceX a Texas desde Delaware, el pequeño estado de la región del Atlántico Medio donde el multimillonario había enfrentado múltiples demandas de accionistas por las prácticas de gobierno corporativo de Tesla.

Expertos le dijeron al FT que tanto Tesla como SpaceX tendrían que tomar muchas decisiones importantes sobre cómo organizar el proceso en torno a las negociaciones de la fusión y la aprobación de los accionistas, para disipar la preocupación de que una compañía de Musk sea favorecida por sobre la otra.

No obstante, el derecho societario de Texas es mucho más deferente con las decisiones de los directorios e incluso puede limitar ciertos tipos de demandas de accionistas a solo los accionistas muy grandes.

“Según la ley de Texas, los accionistas solo pueden demandar a directivos o directores de una sociedad por incumplimiento del deber fiduciario si demuestran que los administradores incurrieron en ‘fraude, conducta indebida intencional, un acto ultra vires o una violación consciente de la ley’”, dijo Ann Lipton, profesora de derecho societario de la Universidad de Colorado que sigue desde hace tiempo las operaciones de Musk.

“Es una vara mucho más alta que simplemente demostrar que un director estuvo de ambos lados de una transacción”.

Tesla tiene un negocio de conducción autónoma en crecimiento y una línea de robots humanoides Optimus que, según predijo Musk, algún día podría hacer que Tesla valga u$s 25 billones.
Tesla tiene un negocio de conducción autónoma en crecimiento y una línea de robots humanoides Optimus que, según predijo Musk, algún día podría hacer que Tesla valga u$s 25 billones.Shutterstock

¿Será bloqueada la fusión?

Los reguladores de todo el mundo también querrán examinar de cerca la operación, y abogados dijeron que, más allá de EE.UU., la unión casi con seguridad necesitaría aprobación en jurisdicciones importantes como la UE, el Reino Unido y China.

En ningún lugar la fusión podría generar más inquietud que en China, donde Tesla generó ingresos por u$s 21.000 millones el año pasado, cerca del 22% de su total, y donde opera su mayor fábrica de autos, en Shanghái. El gobierno chino mira desde hace tiempo con profunda desconfianza a SpaceX, contratista de defensa de EE.UU.

SpaceX firmó 18 nuevas misiones de lanzamiento de seguridad nacional de EE.UU. solo en el último trimestre y construye satélites militares Starshield para el gobierno estadounidense. Investigadores militares chinos califican a su servicio Starlink como una amenaza desde que SpaceX suministró terminales a Ucrania tras la invasión rusa de 2022.

“La aprobación en China podría ser un obstáculo particular, dadas las posibles sensibilidades de seguridad nacional”, escribieron analistas de JPMorgan en un informe sobre la unión.

Sugirieron que Tesla podría tener que aislar su negocio en China o ceder su control a un consorcio chino, una “imagen en espejo” de la operación que dejó las operaciones de TikTok en EE.UU. en manos estadounidenses, con Tesla cobrando regalías por su marca y su tecnología de conducción autónoma.

En EE.UU., la persona cercana a Tesla dijo que cerrar la operación antes de que Donald Trump deje el cargo era clave. “Esta operación se va a concretar”, agregó. “Pero no tan pronto como todos creen”.