

Encontrar una pequeña lagartija en las paredes o el techo de la casa puede llamar la atención, y más cuando aparece cerca de una ventana, una lámpara o en un rincón poco frecuentado.
Sin embargo, su presencia no significa que exista un problema en el hogar: algunos reptiles se adaptaron a los ambientes urbanos y utilizan las construcciones como parte de su hábitat.
En la Argentina, varias especies de geckos introducidos se encuentran en ciudades y otros ambientes modificados por las personas. Un estudio publicado en 2026 en la revista Cuadernos de Herpetología actualizó su distribución en el país y documentó numerosas localidades en las que se registró su presencia.
Por qué aparecen lagartijas en las paredes y los techos de la casa
Encontrar una lagartija en una pared, cerca de una ventana o en una esquina del techo puede llamar la atención, pero su presencia puede responder a comportamientos propios de estos reptiles.
Algunas especies de geckos aprovechan las construcciones humanas para desplazarse, refugiarse y encontrar condiciones ambientales adecuadas para sobrevivir.
El trabajo científico señala que los geckos introducidos suelen asociarse con ambientes urbanos y espacios modificados por las personas fuera de sus áreas de distribución originales. Las edificaciones pueden ofrecerles superficies para trepar y rincones protegidos en los que permanecer.
La disponibilidad de alimento también puede influir en su presencia: algunas especies se alimentan de pequeños insectos y otros invertebrados, por lo que pueden encontrarse en lugares donde consiguen capturarlos.
Sin embargo, ver una lagartija no demuestra que haya una plaga ni permite determinar cuántos insectos hay en una vivienda.
Cómo hacen las lagartijas para caminar por las paredes y los techos

Una de las características más llamativas de algunos geckos es su capacidad para desplazarse por superficies verticales y permanecer adheridos a los techos. Esta habilidad no depende únicamente de sus uñas, sino también de la estructura microscópica de sus dedos.
A diferencia de lo que podría suponerse, no funcionan como un pegamento ni dependen simplemente de un efecto de succión.
Su organización microscópica permite generar fuerzas de adhesión cuando los dedos entran en contacto con una superficie: de esta manera, el reptil puede sostener su cuerpo y desplazarse incluso en posiciones que resultarían difíciles para otros animales de tamaño similar.
De dónde vinieron las salamanquesas que hoy aparecen en Buenos Aires
La salamanquesa común es un gecko originario de regiones de África y del área mediterránea que se expandió hacia otros lugares del mundo.
Su presencia fuera de su distribución original se relaciona, en parte, con los desplazamientos humanos y el transporte de mercancías, que pueden facilitar la llegada accidental de animales a nuevas regiones.
En Sudamérica, Argentina fue el primer país donde se publicó un registro de esta especie. Según el trabajo de Castello y Gil Rivas, publicado en 1980, el investigador Ibarra Grasso había encontrado una salamanquesa en la Ciudad de Buenos Aires en 1970.
Con el paso de los años, la especie fue documentada en otras localidades de la provincia de Buenos Aires y en distintas regiones argentinas; los registros actuales incluyen numerosos puntos del Gran Buenos Aires y otras ciudades bonaerenses.
Qué hacer si aparece una lagartija dentro de la casa
Si aparece una pequeña lagartija en una pared o en el techo, lo recomendable es evitar manipularla innecesariamente.
Si el animal está dentro de la vivienda, se puede dejar que se desplace por sus propios medios y, si es posible, facilitarle una salida al exterior sin perseguirlo ni lastimarlo. No hay que sujetarlo de la cola ni intentar despegarlo bruscamente de una superficie, porque podría lesionarse.
También se puede reducir el acceso a la vivienda mediante el mantenimiento de mosquiteros y el sellado de aberturas por las que puedan ingresar, siempre que se haga sin dañar a los animales.














