CONFLICTO BÉLICO

Por qué cualquier cosa que no sea una victoria en Ucrania puede ser el fin del reinado de Vladímir Putin

Hace más de mes y medio que el Ejército ruso invadió Ucrania. Las fuerzas de Vladímir Putin no pudieron cumplir con sus objetivos de tomar las principales ciudades. Ahora los combates se centraron en el este del país, en la región separatista de Donbás. El panorama es sombrío para el Kremlin.

El 24 de febrero el Ejército del Kremlin cruzó la frontera e invadió Ucrania en lo que Vladímir Putin denominó una "operación especial" para proteger a las minorías prorrusas de las regiones de Donetsk y Lugansk. A más de un mes y medio del inicio de las operaciones, Moscú no ha conseguido su objetivo inicial, la ocupación de todo el país, y ha decidido centrar sus esfuerzos en el este, en el Donbás, como se denomina colectivamente a los óblast antes mencionados.

Mientras tanto, la comunidad internacional en su gran mayoría ha aislado a Rusia imponiéndole sanciones económicas y varias empresas multinacionales han cesado sus operaciones en el país más extenso del mundo.

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En este contexto, el panorama se presenta sombrío para Putin si la guerra no llega a buen puerto para Rusia: no poder vencer a los ucranianos y ser despreciado por los demás destruiría el mito de su poder, según analiza el experto en geopolítica y asuntos internacionales, George Friedman.

Rusia, un país más pobre de lo que parece

Friedman explica que, tras de la invasión rusa hay razones geoestratégicas, pero también motivos económicos que a menudo se han soslayado. 

"La transición de la Unión Soviética a la Federación Rusa no fue precisamente lucrativa. Puede que haya aumentado la riqueza general, pero Rusia sigue siendo un país pobre", señala. Y agrega que el PBI del país se ubica detrás del de Corea del Sur, un lugar respetable pero modesto para una superpotencia.

No poder vencer a los ucranianos y ser despreciado por los demás destruiría el mito del poder de Putin.

La vida en las grandes ciudades como San Petersburgo y Moscú es lujosa para los ricos y llevadera para los demás, "pero la vida en el campo es algo completamente diferente", añade.

La pobreza no es solo obra de los gobiernos autócratas rusos. El tamaño del país ha sido un problema desde la época de los zares. "Ha sido el Estado, más que la prosperidad económica compartida, lo que ha mantenido unida a Rusia. Esto a menudo se ha logrado a través de los servicios de seguridad encargados de mantener el poder estatal en lugar de construir una economía", manifiesta.

¿Un Estado fuerte incluso cuando la gente sea pobre?

Los sucesivos gobiernos han creado la expectativa de que el Estado será fuerte incluso cuando la gente sea pobre. 

El problema del actual presidente ruso es que su instrumento de acción, el ejército, resultó tan ineficaz como la propia Rusia.

"Había orgullo en los zares y en Stalin, ese llamado hombre de acero. Pero para que un gobernante gobierne Rusia, debe mostrar fuerza. Intelectuales en Rusia hablan de democracia y derechos humanos. La gente quiere protección de los invasores del exterior y del caos empobrecido del interior" expresa Friedman.

Como sus antecesores, Putin sabe que Rusia es ingobernable sin mano dura. Y sobre todo tien eclaro que hay dos tipos de fuerza: la que hace temblar a otros países y la que mantiene a raya a los "enemigos" internos.

El problema del actual presidente ruso es que su instrumento de acción, el ejército, resultó tan ineficaz como la propia Rusia.

"La transición de la Unión Soviética a la Federación Rusa no fue precisamente lucrativa. Puede que haya aumentado la riqueza general, pero Rusia sigue siendo un país pobre".

"El ejército ruso de hoy parece desorganizado, sin imaginación y sin inspiración. El despliegue de fuerzas, la preparación de la logística y el dominio de los campos de batalla en todos los niveles simplemente no existen. Este es un tipo diferente de ejército ruso, uno burocratizado que tenía más miedo del zar que de perder ante el enemigo. Putin pidió una rápida derrota del enemigo. Pero para gobernar con fuerza, debes ver con claridad y dar en el centro de gravedad con determinación", resume el analista.

¿Problemas para Putin?

Para Putin cualquier trato, excepto la rendición del enemigo, es una revelación de la debilidad de un país débil y un gobernante débil. Las únicas alternativas son medidas ineficaces porque la fuerza que envió a la guerra era la fuerza equivocada de un país que no tenía la correcta.

Puede llegar a una verdadera tregua, pero cuando lo haga estará complicado. No poder vencer a los ucranianos y ser despreciado por los demás destruye el mito de su poder. Continuar la guerra sin cesar revela lo mismo. "A medida que esto continúa, la principal tarea de Putin es pretender que la derrota no sucederá, porque cualquier cosa menos la victoria es una derrota", continúa Friedman.

Según el analista, si eso sucede Putin resistirá. "Se mantendrá en el poder y culpará a todos los que lo rodean. Pero cada día que continúa la guerra, él se debilita. Ucrania no debería poder resistir, la OTAN no debería estar unida, la guerra económica estadounidense no debería ser tan poderosa. Murmuró acerca de las armas nucleares, el signo de la desesperación extrema. Pero sabe que él y todos los que ama morirán en un intercambio nuclear", añade.

UN FINAL SOMBRÍO

Si Putin renuncia a su puesto, está comprometido y tal vez perdido. Los buitres están dando vueltas. El presidente ruso deberá seguir luchando hasta que sea expulsado y alguien más, que no sea responsable del desastre, tome el relevo y lo culpe de todo. 

"Creo que esto no puede terminar hasta que saquen a Putin del juego", dice Friedman.

La guerra terminará, pero la guerra se está desarrollando de una manera que ejerce presiones únicas sobre el sistema político de Rusia y, por la naturaleza del sistema, esa presión recae sobre Putin.

"Este no es el único resultado. Ucrania podría colapsar. Rusia podría colapsar. El ejército ruso podría desarrollar una estrategia para ganar la guerra. Se podría llegar a un acuerdo que se respete. Todo esto es posible, pero no veo mucho movimiento en ninguna de esas direcciones. Apostaría por un final político en el que los rusos se lleven la peor parte. No hubiera pensado eso el primer día de la guerra, pero creo que así será el último día", concluye.

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