

París fue la sede de un encuentro clave para el futuro del comercio internacional. Los líderes de Francia, Emmanuel Macron, de Alemania, Angela Merkel, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recibieron al mandatario de China, Xi Jinping a días del cónclave del 9 de abril entre Beijing y la Unión Europea.
El líder chino llegó al encuentro con la firma de Italia para integrarse al proyecto de infraestructura y comercio "One Belt, One, Road" (OBOR, denominada la nueva "ruta de la seda"), con el que busca competir el liderazgo del orden global a EE.UU.
Con el crecimiento de China en la mira, los referentes europeos coincidieron que el vínculo entre la UE y Beijing tiene que pasar por bases claras. "Evidentemente, no hay ejercicio del poder sin divergencias. Ninguno de nosotros es ingenuo, pero respetamos a China y esperamos que respete la unidad de la Unión Europea y de sus valores", destacó Macron, quien viene encabezando un llamado a la unidad de los miembros de la entidad supranacional, por sobre la división que promueven los movimientos europeos más unilaterales.
La preocupación central de los europeos es la presencia de China en la región a través de inversiones pero también de su proyecto global de la Ruta de la Seda, con el que gana terreno en puntos estratégicos de las naciones. Justamente, Italia firmó este sábado un memorando de entendimiento para integrarse al plan de Beijing. El comunicado oficial sostiene que ambos países aumentarán la cooperación en el marco del OBOR en puertos, logística, transporte marítimo, así como en otras áreas.
Sobre el proyecto Merkel mostró inquietud: "Es un proyecto muy importante y como europeos queremos desempeñar un rol, pero es necesaria una cierta reciprocidad, que todavía nos cuesta un poco encontrar".
Macron y Merkel transitan una sociedad estratégica en busca de fortalecer el "multilateralismo". De ahí, que hoy tras recibir a Xi Jinping, Macron resaltó la idea de una "fuerte asociación" entre China y Europa con un comercio "justo y equilibrado". Por su parte, Xi respondió que no deben permitir que la "desconfianza nos lleve mirar siempre hacia atrás". El líder del país con más habitantes del mundo (1.395 millones) mantiene en la prédica un mensaje de unidad y defensa del multilateralismo (a pesar de que ha sido denunciada por la UE y Estados Unidos por no seguir las reglas de la OMC), en especial desde que Donald Trump dejó esa posición vacante.










