

Mariúpol seguía resistiendo a pesar de que el ultimátum ruso venció. No obstante, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, reconoció que sus tropas no tenían armamento "serio y pesado" suficiente para liberar la ciudad.
Sergiy Volyna, un comandante de la marina ucraniana que se encontraba defendiendo la siderúrgica Azovstal, publicó un vídeo en Facebook, pidiendo a los líderes mundiales que evacuen a las personas bajo ataque, entre las que se encuentran civiles. "Probablemente nos enfrentamos a nuestros últimos días, sino horas", dijo y agregó que las fuerzas rusas "nos superan en número 10 a uno".
Las autoridades ucranianas dijeron que el corredor humanitario, organizado para evacuar a los cerca de 6000 niños, ancianos y mujeres que siguen en Mariúpol, no había funcionado como se preveía y responsabilizó a las tropas rusas, que mantienen la ciudad bajo un intenso asedio. Se espera que los esfuerzos de evacuación continuen este jueves.
En una entrevista con la televisión francesa, Zelenskyestimó que el 95% de Mariúpol -que tiene el puerto más importante del este y se ubica a mitad de camino entre los territorios pro-rusos de Lugansk y Donetsk y la anexada Crimea- estaba destruida.
Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados continúan la presión sobre el Kremlin. El Departamento del Tesoro sancionó a 40 individuos y entidades, incluyendo al oligarca ruso Konstantín Maloféyev, bancos, y la plataforma de minería de criptomonedas, BitRiver. Se espera que el presidente Joe Biden también anuncie un nuevo paquete de asistencia militar por u$s 800 millones, lo que elevaría a u$s 3000 millones el total de la ayuda militar -que también incluye artillería pesada- que EE.UU. le envió a Ucrania desde que comenzó la invasión.

Por otra parte, el vocero del Pentágono, John Kirby, dijo que Ucrania ahora tenía "más aviones de combate que hace dos semanas" y confirmó que había recibido aviones y piezas de aviones, aunque no detalló de dónde provenían ni de qué tipo de naves se trataba. Un alto funcionario de Defensa estimó que Ucrania había sumado 20 aviones de combate a su flota, según informó el Financial Times.
Fuera del país, EE.UU. ya comenzó a entrenar a un pequeño grupo de soldados ucranianos (alrededor de 50) en el uso de Howitzers, un sistema de artillería. Varios países europeos -el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, estuvo hoy en Kiev junto a Zelensky- también prometieron enviar más armas para ayudar a Ucrania.
En el frente diplomático, Mykhailo Podolyak, un asesor cercano a Zelensky y principal negociador de Ucrania en las conversaciones de paz con Rusia, dijo que su país estaba dispuesto a mantener "una ronda especial de negociaciones" en Mariúpol.
Más temprano, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, informó que Rusia le había enviado a Ucrania el borrador de un documento "absolutamente claro y elaborado" con sus exigencias para poner fin a la 'operación militar especial', como se conoce en Moscú. Las conversaciones de paz están estancadas desde el 29 de marzo pasado, cuando ambas delegaciones se reunieron por última vez en Turquía.
Por otra parte, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que está tratando de mediar entre Zelensky y Vladimir Putin, pidió una reunión por separado con ambos líderes.
A casi dos meses de la invasión, un pequeño pero creciente grupo de personas dentro del círculo rojo del Kremlin está empezando a cuestionar, con limitaciones, la decisión de haber ido a la guerra.
El número críticos en la cima del poder sigue siendo limitado, repartidos entre puestos de alto nivel en el Gobierno y las empresas estatales. Creen que la invasión fue un error catastrófico que hará retroceder al país durante años, según diez personas con conocimiento directo de la situación le dijeron a Bloomberg. Todos hablaron bajo condición de anonimato, por miedo a las represalias.
Hasta ahora, sin embargo, estas personas no ven ninguna posibilidad de que el presidente ruso cambie de rumbo ni de que sea desafiado en el frente interno.












