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Durante las operaciones en condiciones extremas, el frío puede convertirse en un enemigo tan importante como cualquier amenaza del campo de batalla. Las bajas temperaturas reducen la movilidad de las manos, afectan la sensibilidad de los dedos y dificultan tareas que requieren precisión.

Para solucionar este problema, investigadores del Ejército de Estados Unidos desarrollaron un dispositivo capaz de mantener las manos calientes sin necesidad de utilizar guantes gruesos. El objetivo es mejorar la destreza de los soldados en ambientes extremadamente fríos, donde manipular armas, equipos o elementos médicos puede resultar especialmente complicado.

El proyecto, conocido como Personal Heating Dexterity Device, utiliza una estrategia particular: en lugar de calentar directamente las manos, busca aumentar el flujo de sangre caliente hacia los dedos mediante el calentamiento de los antebrazos.

El Ejército de Estados Unidos encontró una forma de mantener las manos calientes sin guantes

El desarrollo está a cargo del U.S. Army Research Institute of Environmental Medicine (USARIEM), que lleva años estudiando cómo afecta el frío al rendimiento de los soldados.

El problema es doble. Por un lado, los guantes protegen las manos de las bajas temperaturas, pero reducen considerablemente la capacidad para realizar movimientos precisos. Por otro, quitárselos permite recuperar parte de la movilidad, aunque deja los dedos expuestos al frío y disminuye su temperatura.

Los investigadores buscaron una alternativa que permitiera conservar el calor sin sacrificar la capacidad de manipular objetos pequeños. Para eso desarrollaron un sistema portátil que calienta los antebrazos y favorece la circulación hacia las manos.

El dispositivo calienta los antebrazos para mejorar la temperatura y movilidad de los dedos en condiciones de frío extremo.
El dispositivo calienta los antebrazos para mejorar la temperatura y movilidad de los dedos en condiciones de frío extremo.

El dispositivo que puede aumentar hasta un 50% la destreza de los soldados

La investigación se apoyó en pruebas realizadas en condiciones controladas de frío. En uno de los estudios, los participantes permanecieron a 0 °C mientras se les aplicaban dispositivos de calentamiento en los antebrazos y el rostro.

En esas condiciones, la temperatura de los dedos se encontraba aproximadamente entre 10 y 11 °C. Después de aplicar el calentamiento, la temperatura promedio aumentó alrededor de 3 °C.

Aunque el incremento térmico puede parecer pequeño, los investigadores observaron una mejora significativa en la capacidad manual. Según los resultados citados por el Ejército, ese aumento de temperatura permitió mejorar la destreza de los dedos aproximadamente un 50%.

La meta de los especialistas es alcanzar una temperatura de piel de los dedos de alrededor de 15 °C, considerada un punto de referencia importante para conservar una mejor función manual en ambientes fríos.

Cómo funciona el sistema que podría cambiar las operaciones en lugares extremos

La clave del dispositivo está en aprovechar la circulación sanguínea. Cuando las manos se enfrían, los vasos sanguíneos se contraen y llega menos sangre caliente a los dedos. Esto afecta la fuerza, la movilidad y la conducción nerviosa, además de dificultar movimientos precisos.

El sistema desarrollado por USARIEM busca calentar el tejido del antebrazo situado antes de la mano, de manera que la sangre que llega a los dedos conserve una temperatura mayor.

Uno de los principales desafíos del proyecto es conseguir suficiente calor sin que el dispositivo consuma demasiada energía. Por eso, los investigadores apuntan a un sistema pequeño, discreto y alimentado por baterías, que pueda incorporarse al equipamiento de los soldados sin sumar una carga excesiva.