La Media Luna Roja iraní elevó este martes a 787 el número de muertos en Irán como consecuencia de los ataques conjuntos lanzados por Israel y Estados Unidos desde el pasado sábado.
La cifra actualiza el balance previo de 742 víctimas y consolidó este conflicto como uno de los más letales de la región en las últimas décadas.
En línea con ese dato, el organismo humanitario confirmó que la gran mayoría de los fallecidos son civiles. Por su parte, la organización iraní de derechos humanos HRANA, con sede en Washington, también documentó las bajas e indicó que los bombardeos alcanzaron más de 130 ciudades del país.
Confirman daños en la principal planta de enriquecimiento de uranio de Irán
En este contexto de escalada, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió ante el Consejo de Seguridad de la ONU que los ataques militares contra instalaciones nucleares iraníes comprometieron gravemente la seguridad de estas y podrían suponer riesgos serios si la situación se agrava.
En línea con esa advertencia, el organismo informó este martes sobre “daños recientes” en los edificios de acceso de la planta subterránea de enriquecimiento de uranio de Natanz, en el centro de Irán, aunque subrayó que no se esperan “consecuencias radiológicas”.
El OIEA precisó que su valoración se basó en imágenes satelitales y que, por el momento, el análisis no apunta a nuevos daños en el interior del complejo subterráneo.

Cabe señalar que la planta de Natanz ya había quedado gravemente dañada durante el conflicto de junio pasado, en la denominada Guerra de los 12 días entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En aquella oportunidad, la infraestructura eléctrica del complejo —incluido el edificio principal de suministro, los generadores de emergencia y los de respaldo— fue destruida, lo que afectó las miles de centrifugadoras ubicadas en sus salas subterráneas.
La confirmación de los nuevos daños llegó después de que el embajador iraní ante el OIEA, Ali Reza Najafi, asegurara el lunes en Viena que Israel y Estados Unidos habían atacado nuevamente la planta.
En declaraciones durante la Junta de Gobernadores del organismo, el diplomático calificó los bombardeos de “ilegales, criminales y brutales” y acusó a Washington de actuar con “mentiras y engaño” en medio de negociaciones en curso y días antes de una reunión técnica prevista en la capital austriaca.
No obstante, el día anterior, Grossi había reconocido que no disponía de información que confirmara nuevos ataques contra instalaciones nucleares en Irán y que el organismo aún no había podido comunicarse con el regulador nuclear iraní.

Además de los daños confirmados en Natanz, el jefe del OIEA advirtió que cualquier ataque contra la central nuclear operativa de Bushehr podría provocar una fuga radiactiva masiva en toda la región y que el régimen mundial de no proliferación nuclear podría “desmoronarse” si no se retoma el diálogo.
La preocupación surge en un momento en el que el conflicto ya se expandió a múltiples frentes regionales, con ataques de grupos aliados de Irán en el Golfo Pérsico y explosiones reportadas en ciudades como Dubái, Abu Dhabi y Doha.
Ante ese panorama, el Departamento de Estado de Estados Unidos instó a sus ciudadanos a abandonar Medio Oriente de inmediato.















