

El déficit fiscal nominal de Brasilbajó hasta el equivalente al 6,32% del Producto Bruto Interno (PBI) en los últimos 12 meses hasta agosto, que en números absolutos se traduce en u$s 107.000 millones, informó el Banco Central.

Pero la deuda bruta del Estado brasileño aumentó en agosto y volvió a batir un nuevo récord desde el inicio de la serie histórica hasta los u$s 1,34 billones, equivalente al 79,8% del PBI, frente al 79% de julio y al 77,6% de hace un año.
El déficit fiscal nominal, que se obtiene de la diferencia entre todos los ingresos de las cuentas públicas y los gastos, incluyendo el pago de los intereses de la deuda externa, se redujo 0,21 puntos del PBI en relación al déficit acumulado en los últimos doce meses hasta julio de 2019. Ese descenso fue posible gracias al superávit que registraron los Gobiernos regionales y las empresas de carácter estatal.
En agosto pasado, el déficit nominal del sector público brasileño llegó a los u$s 15.300 millones.
En los ocho primeros meses de 2019, la diferencia nominal entre los ingresos y gastos públicos, incluyendo los intereses de la deuda, fue deficitaria en u$s 67.500 millones.

La leve caída del déficit público interanual refleja la política de austeridad impulsada por el Gobierno de Jair Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, para reequilibrar las cuentas públicas y dar solidez al crecimiento del país, que se espera para este año por debajo del 1%.
Entre las medidas presentadas por el líder ultraderechista figura un amplio plan de privatizaciones y concesiones y una serie de reformas estructurales de corte liberal para reducir al mínimo el tamaño del Estado brasileño, como la previsional.













