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La carrera por dominar el internet satelital acaba de intensificarse. Blue Origin, la compañía del magnate Jeff Bezos, anunció esta semana planes para desplegar 5.408 satélites en el espacio para una red de comunicaciones llamada TeraWave, posicionándose como un competidor directo de Starlink de SpaceX y, curiosamente, también de Amazon Leo, otra empresa fundada por Bezos.
A diferencia de las ofertas actuales centradas en consumidores domésticos, TeraWave está diseñada para atender alrededor de 100.000 clientes, principalmente empresas, centros de datos y gobiernos. Esta apuesta por el mercado corporativo marca una diferencia estratégica clave frente a servicios masivos como Starlink, que cuenta con unos 9 millones de usuarios.
Intenet desde el espacio con velocidad sin precedentes
La constelación estará compuesta por 5.280 satélites en órbita terrestre baja (LEO) y 128 en órbita terrestre media (MEO), todos interconectados ópticamente. La arquitectura híbrida es su mayor innovación: mientras los satélites LEO ofrecerán velocidades de hasta 144 gigabits por segundo mediante radiofrecuencia, los satélites MEO utilizarán enlaces ópticos para alcanzar los 6 terabits por segundo.
Para poner las cifras en perspectiva, Starlink ofrece un máximo de 400 megabits por segundo, con planes futuros de llegar a 1 gigabit. TeraWave promete velocidades 6.000 veces superiores a los servicios de banda ancha tradicionales.

Conexión con seguridad y resiliencia
Blue Origin enfatiza que el crecimiento explosivo en migración a la nube, cargas de trabajo de inteligencia artificial y colaboración en tiempo real genera una demanda histórica de conectividad. La propuesta de valor trasciende la velocidad pura: TeraWave ofrece ancho de banda simétrico, que es crucial para las operaciones corporativas.
La seguridad también es fundamental. En un contexto geopolítico complejo, la compañía argumenta que redes satelitales son más difíciles de sabotear que cables submarinos.
Blue Origin quiere iniciar el despliegue de su constelación en el cuarto trimestre de 2027, lo que significa que el proyecto tardará en materializarse. Este plazo permite perfeccionar la tecnología óptica, pero también deja espacio para que competidores como Starlink, con más de 9.000 satélites operativos, consoliden sus posiciones.
El momento del anuncio es interesante, ya que ocurre justo cuando Amazon Leo, el servicio de internet satelital que Bezos concibió durante su etapa como CEO de Amazon, se prepara para su lanzamiento comercial este año con velocidades de hasta 1 gigabit por segundo.












