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La economía cotidiana enmarcada en cómo el salario pelea contra la inflación está en el centro de la escena pública, con la encendida polémica por la mora familiar, aunque no solo por eso, según una reciente encuesta que se acentúa en los orígenes sobre un descontento mayoritario e indaga en sus orígenes.

Un sondeo dado a conocer en las últimas horas señala, por ejemplo, que el malestar económico “se consolida como experiencia estructural y no como fase pasajera” ya que hay una idea instalada de “un régimen de vida marcado por la restricción”.

“La distancia de 19 puntos entre cómo cada uno evalúa su bolsillo y cómo evalúa al país sugiere que el deterioro percibido excede la experiencia individual: se lee como diagnóstico colectivo, no solo personal”, explica el análisis realizado por la consultora Zentrix.

Además sostiene un dato sugerente sobre el impacto de la política económica que es generalizado. El deterioro del poder adquisitivo atraviesa a opositores pero también a una gran dosis de los oficialistas.

Casi 3 de 4 seguidores de Javier Milei (73%) reconoce que su salario no le gana a la inflación, cifra que entre opositores escala a casi 4 de 4 (97,1%).

Qué pasa con la micro economía y cómo lo entienden los seguidores de LLA

Según Zentrix, la experiencia económica es compartida y lo que cambia es cómo se interpreta ese sacrificio. Para los votantes de La Libertad Avanza, las desavenencias son parte del costo de transición, mientras que los que se identifican como opositores es una prueba de “fracaso” del plan.

Los números retratados hablan de un lento pero sostenido deterioro de las variables relacionadas con lo cotidiano. Por ejemplo, en febrero, la situación económica del país estaba en 46,9 negativa - 28,9 positiva, un diferencial de -18 puntos. Ahora es 61,8 - 21,1, más de -40 puntos.

Solo el 29,6 cree que los datos de inflación del Indec son reales (manteniéndose relativamente estable, pero en alza desde enero, cuando estaba en 56,4); el 87,4 dice que su salario no le gana a la inflación (en alza desde enero, cuando estaba en 76,1).

La gestión de Milei, en tanto, había quedado “empatada” en febrero y ahora es 58.8 negativa y 31,4 positiva.

Los jóvenes, de aliados de Milei a pesimistas

El sondeo de Zentrix señala que el segmento de 18 a 39 años está empezando a poner reparos al modelo libertario. Por ejemplo, solo el 10,9% dice llegar sin problemas a fin de mes.

A tono con lo que grafican otros sondeos, los jóvenes -históricos acompañantes del modelo libertario- son hoy los más negativos, con un rechazo de 63,9%. El 77% tomó algún préstamo en los últimos meses.

La mora es un problema generalizado. Sin embargo, el 53% de los encuestados lo hizo para cubrir gastos básicos, y solo el 0,9 dice que el problema fue falta de información financiera.

El segmento de 18 a 39 años, el principal sector que acompaño a Milei en las elecciones, ya está poniendo en duda el modelo libertario de Milei.
El segmento de 18 a 39 años, el principal sector que acompaño a Milei en las elecciones, ya está poniendo en duda el modelo libertario de Milei.Fuente: ShutterstockShutterstock

El 11,5% habla de compra de bienes durables y solo el 8,5% creen que las tasas son accesibles y el crédito es una herramienta útil. El 55% creen que son una trampa.

Para Milei, todavía hay algo positivo para rescatar de las encuestas

Más allá del deterioro en las percepciones, incluso entre sus seguidores, el Gobierno mantiene un dato que otorga una perspectiva que podría ser alentadora.

El cuadro no es de recambio sino de rechazo generalizado a la dirigencia

Milei cierra julio con 58,5% de imagen negativa y una caída sostenida de su positiva (30,9%, contra 45% en enero). Pero la oposición no ocupa ese espacio: Kicillof (51,5% de negativa) y solo Myriam Bregman sostiene saldo positivo (43,1% de positiva frente a 40% de negativa).

Piso firme

La proyección de voto refuerza el estancamiento. Milei tiene el piso más firme (24% “seguro lo votaría”). Pero el rechazo también es el más duro (57% “jamás lo votaría”), un perfil polarizado sin margen de expansión.

Kicillof aparece apenas por encima en disposición positiva (26,2%) pero con la mitad del electorado (50,7%) que jamás lo votaría, y Bregman, pese a su buena imagen, tiene un piso de intención bajo (12,3%). Ninguna figura muestra hoy un techo competitivo de cara a 2027.