Cómo hacer un esquema bonito y didáctico paso a paso

Además de práctico, mejor que un esquema cuide la estética. Conozca los detalles.

En ocasiones, ya sea por motivos de estudio o de trabajo, es necesario desarrollar esquemas o diagramas. Es lógico y entendible, también, que surjan dudas, llegado el caso. Entonces, primero, lo mejor es empezar por el principio. Y así, terminar de entender cómo hacer un esquema bonito y útil.

Entonces, primero lo primero: ¿qué es, exactamente un esquema? Un esquema debe entenderse como la representación gráfica de diversas ideas y conceptos que guardan relación.

¿Cuál es su objetivo? Su objetivo, pues, es establecer relaciones de jerarquía entre esas ideas (y esos conceptos) para discriminar las primarias de las secundarias.

Para comprender bien cómo hacer un esquema bonito, se puede empezar con la idea clave. De ella, luego, se desprenden otras consecuentes de menor jerarquía. Eso sí, a la hora de mejorar la comprensión del tema principal, éstas no deben ser consideradas menos importantes que las de mayor jerarquía. Se trata de que colaboren con la comprensión total pero de modo sintetizado.

Tanto a lo largo de una carrera profesional como de una de estudios, aprender cómo hacer un esquema bonito es de vital importancia. Lo es por tratarse de una herramienta de utilidad, fundamentalmente en la previa de proyectos, tanto laborales como académicos (ni hablar de presentaciones, monografías, artículos o hasta ensayos).

Distintos tipos de esquemas (algunos de ellos)

Más allá de la cuestión general, existen diferentes tipos de esquemas. Cuál usar, claro, dependerá de las necesidades del usuario y la comodidad que sienta al emplear el elegido.

Siempre con la meta de volver lo más simple posible la comprensión de un tema determinado, algunos de los más utilizados son:

Esquema de llaves. Su nombre es elocuente. Es el esquema que emplea llaves o corchetes con el fin de organizar y agrupar las ideas. Así, al concepto principal debe seguirle la llave que agrupa ideas secundarias. Así, sucesivamente, según las necesidades. Este tipo de diagramas de contenido, usualmente, es conocido como cuadro sinóptico.

Mapa conceptual. En este tipo de diagrama, la idea más importante debe ocupar el lugar central y superior. A partir de allí, queda desprender las ideas que complementan a la principal hacia abajo, como ramificándose.

Diagrama de flechas. El principio de este tipo de esquema es el mismo que el de Llaves, aunque los conceptos se jerarquizan a partir de flechas. Este modo, para muchos, contribuye a generar mejores vínculos entre las ideas. Ponderan que mejora la comprensión de dónde surgen, dado que se identifican con velocidad.

Esquema radial. Su nombre se debe a la forma en que se relacionan las ideas y conceptos. Aquí, la idea principal va ubicada en el centro y, desde allí, se desprenden las secundarias en un radio cercano. Y así, de manera sucesiva.

Cómo hacer un esquema bonito (los pasos)

Después de este pantallazo general y los detalles, llega el momento más esperado, el de aprender a desarrollar un esquema. Los pasos a seguir, pues, son:

Leer el documento o la bibliografía en cuestión en su totalidad y de modo detallista.

Subrayar las ideas claves para poder extraerlas, trabajarlas y pensarlas del mejor modo.

Dividir el tema en la cantidad de secciones consideradas necesarias para la comprensión.

Tomar nota de las ideas principales y secundarias de cada una de las secciones.

Seleccionados el tema central y los subtemas, es momento de empezar a jerarquizar las ideas.

Terminado el esquema es fundamental que el autor o la autora estén en condiciones de explicar el tema a partir de su obra. De lo contrario, algo estará fallando.

Puede sonar superficial, pero entender cómo hacer un esquema bonito tiene su importancia y puede facilitar mucho el trabajo y el estudio.

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