

El histórico restaurante de El Palacio de la Papa Frita cerró de manera definitiva su local en la calle Corrientes después de 74 años.
El Bar Notable era una gran opción gastronómica elegida por miles de personas cada semana tras una noche de teatro o cine. Sin embargo, le puso fin a su historia en la calle más importante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por un motivo económico.
¿Por qué cerró El Palacio de la Papa Frita?
El considerable aumento del alquiler fue el motivo principal de la mudanza de El Palacio de la Papa Frita.
En el momento de renovar el alquiler, los propietarios pidieron el doble de dinero, algo que fue imposible para los dueños. Si bien intentaron negociar de ambas partes, no se llegó a un acuerdo y se decidió el cierre del lugar.
¿Se traslada El Palacio de la Papa Frita a otro lugar?
Los dueños tienen planeado reabrir este icónico restaurante al lado de otro histórico como Pippo.
- Ubicación: Paraná 350 entre Sarmiento y Avenida Corrientes.
- Local con dos plantas.
- Espacio para 230 cubiertos.
El nuevo local lleva reformas, ya que no estaba preparado para la utilización gastronómica. Según los dueños, la idea es trasladar este clásico en un mes y medio.

“Para nosotros es una enorme emoción continuar compartiendo con ustedes lo que venimos haciendo con pasión desde 1952: brindar momentos inolvidables alrededor de nuestra mesa”, señalaron desde la cuenta oficial de Instagram. Los fanáticos de este lugar tendrán todas las novedades de esta inauguración por esa vía.
La historia de El Palacio de la Papa Frita
Con más de medio siglo de tradición porteña, El Palacio de la Papa Frita se convirtió en un clásico indiscutido de la Avenida Corrientes, elegido durante décadas como el lugar ideal para cerrar una noche de teatro o cine.
Fundado en 1952, este icónico restaurante se consolidó como un referente gastronómico gracias a sus cortes premium, como el bife de chorizo de novillo de exportación y el asado de tira de siete costillas, que lo posicionaron rápidamente entre los favoritos de locales y turistas.

Sin embargo, el secreto de su fama está en sus legendarias papas fritas soufflé, infladas como pequeños zeppelines y elaboradas mediante una técnica precisa que combina el corte ideal, la mezcla justa de aceites y una fritura en tres temperaturas.
A lo largo de los años, el menú del Palacio de la Papa Frita se amplió con platos emblemáticos como los buñuelos de verdura, los escalopes a la romana, la suprema a la Maryland o postres clásicos como el budín de pan y los panqueques flameados al ron, manteniendo siempre la abundancia como sello característico.
Su historia también está marcada por las numerosas personalidades que lo eligieron: Arturo Frondizi, Arturo Illia, Celia Cruz, Ástor Piazzolla, Luis Aguilé y Julio Iglesias, reforzando su identidad de restaurante histórico porteño.
A pesar de las transformaciones propias del tiempo, como la incorporación de wifi o menú ejecutivo, el Palacio sobrevivió a distintas crisis económicas, sin embargo, este año tuvo que ponerle fin a su histórica ubicación en Avenida Corrientes 1612 y cambiar de lugar.













